El hombre se ha quedado desconcertado al recibir la llamada. Al otro lado estaba el padre de Hamada, que le ha recordado que fue él quien acabó con la vida de su hijo y ahora ha decidido utilizar esa información para chantajearlo.
Ecmel ha negado cualquier responsabilidad, pero el secuestrador tenía algo mucho más importante entre manos. “Tengo a tu hija”, le ha confesado.
Además, quiere una gran compensación económica y le ha advertido de que cualquier intento de engañarlo tendría consecuencias para Zerrin. Ecmel se ha quedado así entre la espada y la pared.
Pero lo más sorprendente ha ocurrido después. En lugar de contar la verdad, él ha restado importancia a la llamada y ha asegurado que no tenía nada que ver con Zerrin. ¿Hasta dónde estará dispuesto a llegar para mantener su secreto?














