Partiendo de la base de que esta sociedad ha tratado de conseguir que los pescadores tomen la decisión de no sacrificar los salmones que pescan, y asumiendo personalmente que, cuantos más salmones sigan nadando, mejor le va a ir a la especie, quisiera que la opinión pública y los políticos entendiesen por qué ni la veda ni la inclusión del salmón en el Lespre (listado de especies protegidas) va a ser la solución a los problemas del salmón, si, como va a pasar, no se hace nada más por la especie.
El problema del salmón es multifactorial. Si los pescadores dejamos de matarlos, está claro que vamos a dar un paso importante en su recuperación. Importante, pero no definitivo. Por supuesto, el dejar de matar no tiene por qué implicar el dejar de pescar.
Analizando las cifras de la campaña pasada, nos empeñamos en compararlas con las de temporadas anteriores y no siempre es del todo justo. En el año 2015 se precintaron 924 salmones con la única restricción de cupo al pescador de cuatro salmones por temporada y con zonas libres en mayor o menor grado. Asumiendo un descenso de la entrada de salmones –con el cambio climático como principal causa que arrastra a todos los demás problemas del salmón–, en la campaña 2026 se han pescado 108 salmones con un cupo máximo en Asturias de 154, que ya de por sí rondaría la peor cifra de capturas de la historia, con un cupo de un salmón sacrificado por pescador y temporada y un sinfín de restricciones que hace que se logre lo que se pretendía: salvar más salmones para que haya más en el río.
No es justo afirmar que esta campaña es la peor de la historia, cuando al menos dos ríos han llegado al cupo establecido y otro se ha decidido que sea una autopista para canoas.
Ahora, llegan los censos, y las cifras oficiosas, que no oficiales, arrojan unas cifras de al menos 1.200 salmones (que por supuesto, hay que mejorar) avistados en los ríos asturianos (sin contar el Eo). Es decir, asumiendo como buenos los números que han contado los guardas de medio natural (sin participación de pescadores que podamos hinchar las cifras), no se ha pescado ni el 10% de los salmones de los ríos.
Por ello, Las Mestas del Narcea estará en contra de la veda del salmón para el año 2027, porque las cifras avalan la posibilidad de pescar, y los técnicos tendrán que decir cuántos se podrían sacrificar. Y si es uno, pues uno.
Y quisiera terminar recordando que la veda, el Lespre o cualquier cosa que se nos ocurra, no va a proteger a los alevines de los depredadores, ni a los adultos de la pesca en la mar sin un compromiso internacional que, hoy por hoy, se me antoja imposible.
Suscríbete para seguir leyendo








