La primera jornada de huelga de la conserva vegetal dejaba este viernes concentraciones y protestas a las puertas de empresas de la Región de Murcia. En Juver Alimentación, uno de los centros donde los trabajadores secundaban la movilización, José Ángel Aragón lamentaba la pérdida de poder adquisitivo y en las dificultades que, asegura, afrontan los empleados para llegar a final de mes. «Tengo la sensación de que estamos empezando a llegar otra vez a los tiempos de la esclavitud: trabajar por un plato de comida».
El empleado denuncia que los gastos básicos absorben prácticamente todo el salario y que incluso actividades de ocio que antes podían formar parte de la vida cotidiana se han convertido en algo prescindible: «Ya no puedo permitirme irme a cenar o irme con los amigos a tomarme una cerveza, porque eso significa que después tengo que apretarme por otro lado», continúa en declaraciones a La Opinión. Para Aragón, la situación se resume en una prioridad: cubrir primero las necesidades básicas y dejar para después cualquier gasto que no sea imprescindible. «Primero hay que pagar lo vital, lo fundamental», dice.
La protesta de este viernes constituye el primer día de huelga dentro del conflicto por el convenio estatal de la conserva vegetal, que seguirá los próximos días 7 y 8 de octubre si no hay avances. Los sindicatos reclaman, entre otras medidas, una reducción de la jornada anual y mejoras salariales para un sector que emplea a más de 35.000 personas en España, unas 10.000 de ellas en la Región de Murcia.
Aragón explica que la reivindicación parte de una situación que los trabajadores consideran cada vez más difícil de sostener. «La patronal no quiere ponerse de nuestro lado ni ver la situación en la que están los trabajadores y cómo está ahora mismo la vida», señala.
«Estamos hablando de una subida que entendemos que tampoco supone unas cantidades desorbitadas», sostiene el trabajador, que pone como ejemplo el coste de acudir diariamente al puesto de trabajo. «Ya solo venir a trabajar supone un gasto importante. La gasolina se ha incrementado hasta el punto de que hemos asumido tener que pagar 2 euros por litro y la factura del transporte para poder desplazarnos al trabajo ya se lleva buena parte de ese dinero», afirma.
A los desplazamientos suma otros gastos básicos como la luz, el agua o la compra. «Si sacamos cuentas, lo que estamos pidiendo todavía está por debajo de lo que cuesta el nivel de vida que estamos soportando ahora mismo», defiende.
«Llegas a final de mes justo»
Según Aragón, el salario actual en la empresa se sitúa «en unos 1.300 euros brutos». Con ese dinero, asegura, los trabajadores deben afrontar los gastos de la vivienda, la alimentación y el resto de necesidades del día a día: «Llegas a final de mes justo», sostiene.
El trabajador pone además el foco en las dificultades que tienen las nuevas generaciones para independizarse. Según relata, la plantilla de Juver, formada por más de 350 trabajadores, cuenta con una parte importante de gente veterana, mientras que las nuevas incorporaciones están sufriendo una situación económica que dificulta independizarse: «Los jóvenes que llegan están viviendo con sus padres. El salario de aquí no les da para poder independizarse», afirma.















