Si los rumores de una renovación casi total de la cúpula del Banco Central Europeo (BCE) sonaban con fuerza en los últimos meses, a partir de ahora lo harán aún más. La alemana Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, dejará su puesto en el organismo el próximo 4 de enero para trabajar en el Fondo Monetario Internacional (FMI). Así lo ha confirmado el BCE en un comunicado divulgado este miércoles.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha agradecido a Schnabel los servicios prestados durante los últimos 7 años. «Isabel ha jugado un rol clave en la determinación del BCE de mantener la inflación en el 2% en el medio plazo, y ha contribuido enormemente a la modernización de las operaciones del BCE para afrontar los desafíos del siglo XXI», ha destacado la francesa, además de que «su compromiso hacia el servicio público ha sido inestimable para nuestra institución».
El mandato de la economista alemana, conocida como una de las mayores halcones del Eurobanco, originalmente terminaba en diciembre de 2027. Por tanto, Schnabel dejará el órgano de máxima importancia en el BCE once meses antes de su mandato. Su marcha, que aún no se ha hecho oficial por ninguna de las partes, añade un puesto libre más en la cúpula del organismo, además de los que ocupan el economista jefe, Philip Lane, y la presidenta, Christine Lagarde.
El del irlandés finaliza en mayo de 2027, y hasta la fecha no han surgido rumores acerca de una posible salida temprana. El de la economista francesa finaliza en octubre de 2027. En los últimos meses se ha especulado largo y tendido acerca de la posibilidad de que Lagarde salga del BCE antes de tiempo para permitir que los líderes actuales de Francia y Alemania, Emmanuel Macron y Friedrich Merz, puedan participar en la elección del próximo jefe del Eurobanco, dada la alta de posibilidad de que pierdan el poder frente a la ultraderecha en ambos casos.
Schnabel, una de las voces más influyentes del Eurobanco, dada su posición dentro del organismo y su experiencia, asumirá la Dirección de Mercados Monetarios y de Capital del FMI, que en la actualidad preside la búlgara Kristalina Georguieva. Antes de ocupar el puesto de máxima importancia en el BCE, Christine Lagarde dirigió el FMI durante más de ocho años, entre 2011 y 2019. La prensa internacional llevaba ya varias semanas especulando con la posibilidad de su salida, y finalmente este jueves ha llegado el punto de inflexión.
La posible salida de Lagarde
Lagarde, por su parte, lleva meses dando señales contradictorias acerca de una posible salida temprana del organismo. Su postura oficial, mantenida la mayor parte de las veces en las ruedas de prensa posteriores a la decisión de los tipos de interés, ha sido negar rotundamente los rumores. La francesa ha utilizado cantidad de metáforas —»cuando hay tormenta, el capitán se queda en el barco»— y expresiones para dar a entender a la prensa que su intención era agotar su mandato.
Sin embargo, el 2 de julio de 2026, la ex ministra de Finanzas francesa concedió una entrevista al diario ‘Les Échos’ en la que dejó entrever ciertas dudas acerca de su continuidad. Al ser preguntada acerca de la cuestión, Lagarde afirmó que «era posible», en caso de que el debate presidencial francés «necesite una voz europea». A principios de septiembre, el diario suizo «NZZ» reveló que Lagarde era la principal candidata a ser presidenta del Foro de Davos. Más allá, en una reunión en la que ella misma estaba presente, varios oficiales mencionaron abiertamente la posibilidad de que ella ocupase el puesto, a lo que Lagarde se limitó a responder que estaba «lista para servir».
El apoyo a De Cos
Precisamente España quiere jugar un papel protagonista en la elección del próximo presidente del BCE. El ex gobernador del Banco de España y actual presidente del Banco de Pagos Internacionales (BIS), Pablo Hernández de Cos, es uno de los perfiles mejor posicionados sobre el papel para suceder a Lagarde. Hasta hace escasos días, sin embargo, no estaba claro el apoyo que estaba dispuesto a concederle el Gobierno español en sus aspiraciones.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ocupó el pasado miércoles de disipar todas las dudas. En una entrevista con ‘Bloomberg TV’, Sánchez oficializó su apoyo a la candidatura de De Cos, afirmando que «sería algo muy positivo no solo para España, sino también para el conjunto de Europa, el contar con alguien como él al frente del banco central». Así, el respaldo de Sánchez se suma al manifestado por el vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Carlos Cuerpo.
El titular del área económica del Ejecutivo afirmó a principios de verano que España mantenía su aspiración «de jugar un papel importante» en la futura composición del BCE, situando las conversaciones después del período estival. Lo cierto es que España espera recuperar la influencia perdida en la cúpula del BCE tras la salida del ya ex vicepresidente Luis de Guindos, que dejó su puesto en junio al croata Boris Vujcic.
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