Tras unos días encadenando caídas, el precio del petróleo ha vuelto a marcar subidas este miércoles avivado por las palabras de Trump en la ONU y los dimes y diretes que mantienen Washington y Teheran, quienes ora reavivan las esperanzas de una solución diplomática al conflicto, ora se reparten amenazas. En concreto, el barril Brent ha subido un 4,21%, hasta los 103,43 dólares y el West Texas un 2,26%, hasta los 92,57 dólares.
Pese a que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió la guerra ante la Asamblea General de Naciones Unidas y amenazó con «aniquilar» Irán si no se llegaba a un acuerdo, reconoció que lo veía posible después de las elecciones de medio mandato y más tarde afirmó que ambas partes mantuvieron una reunión «muy productiva» en Nueva York en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas.
En concreto, el mandatario destacó que una delegación estadounidense se reunió con enviados iraníes liderados por el ministro de Exteriores Abbas Araghchi. Además, los enviados de Trump, Steve Witkoff y su cuñado Jared Kushner, participaron en la reunión por parte de Washington. «Steve y Jared mantuvieron hoy una reunión muy productiva con los mediadores de Irán. Creo que hay mucho impulso para que lleguen a un acuerdo. Eso es lo que estamos escuchando de todo el mundo», declaró Trump antes de reunirse con líderes de nueve países árabes para hablar de la guerra. Durante la reunión, el rey Abdalá de Jordania pidió «la máxima moderación en respuesta a las actuales escaladas regionales», según ha informado ‘Axios’.
La televisión estatal iraní afirmó que la reunión fue solicitada por Estados Unidos y que estuvo motivada por la necesidad de transmitir las condiciones de Irán para reabrir el estrecho de Ormuz, entre ellas levantar el bloqueo naval, liberar los activos iraníes congelados y poner fin a la guerra en todos los frentes. Es la primera reunión entre funcionarios estadounidenses e iraníes desde mediados de junio.
El tráfico marítimo a través de Ormuz continúa muy por debajo de los niveles normales. Los tránsitos confirmados por el estrecho promediaron 6,98 millones de barriles diarios durante los siete días hasta el 20 de septiembre, según datos de Kpler. Esa cifra equivale aproximadamente al 38% de los 18,3 millones de barriles diarios registrados antes de la guerra. Además, las exportaciones de crudo de Irán se han paralizado después de que Estados Unidos restableciera su bloqueo naval: Kpler informa que sus cargas de crudo descendieron a cero en lo que va de septiembre, frente a los 893.000 barriles diarios de julio. Según Kpler, el estrecho «se está convirtiendo cada vez más en un corredor de transporte controlado por Arabia Saudí».
A este respecto, Riad ha activado el oleoducto Este-Oeste, permitiendo exportar crudo hacia el puerto de Yanbu, en el Mar Rojo, evitando Ormuz, lo que aumenta la disponibilidad de rutas alternativas de suministro. Con todo, distintos analistas señalaron que el cierre de este oleoducto no había distorsionado demasiado los flujos de crudo. «El factor clave para la futura dirección de los precios será determinar si la propuesta de Teherán conduce efectivamente a negociaciones y a la reapertura concreta de Ormuz», señalan los analistas de XTB.
No obstante, la situación está lejos de ser la ideal. «Curiosamente, el petróleo más barato no se ha traducido hasta ahora en un dólar estadounidense más barato esta semana, quizá porque los precios de los productos refinados no dejan de subir«, señala Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote Bank. El precio del diésel, por ejemplo, alcanzó un nuevo máximo histórico, que se ha interpretado como una señal de que los ‘crack spreads’ –la diferencia entre el precio del crudo y el de los productos refinados– serán más difíciles de reducir mientras no se restablezca el suministro.
Según Ozkardeskaya, el fuerte aumento de los costes del transporte marítimo también está lastrando la demanda de crudos por las refinerías. Y es que el precio de los futuros del crudo no refleja el coste total de llevar un barril hasta una refinería: los costes de transporte han aumentado considerablemente, haciendo que el coste efectivo del crudo sea «significativamente superior al que sugieren los precios de referencia».
«Esto también puede debilitar la demanda de crudo y presionar sus precios a la baja, incluso cuando las presiones sobre los costes en las fases posteriores de la cadena de suministro siguen siendo intensas. Esto ayuda a explicar por qué los precios de los productos refinados pueden seguir subiendo mientras los precios del crudo bajan, y por qué las expectativas de inflación no necesariamente disminuirán al mismo ritmo que los precios al contado del crudo y del gas», destaca Ozkardeskaya.
Asimismo, Trump ha respaldado la idea de una prohibición de las exportaciones estadounidenses de diésel para aliviar los precios. Estados Unidos suministra actualmente aproximadamente el 20% del diésel comercializado por vía marítima a nivel mundial, lo que lo convierte en la mayor fuente individual de exportaciones de diésel del mundo.
«Si restringe las exportaciones, los precios mundiales del diésel podrían dispararse. Y como las refinerías estadounidenses perderían parte de su mercado de exportación, podrían simplemente producir menos, lo que terminaría reduciendo la oferta de otros combustibles dentro de Estados Unidos. Al final, las consecuencias volverían a casa. Una pésima idea«, advierte Ozkardeskaya.












