El hombre, acompañado por otro hombre -que ejerce de atrezzo- se sitúa frente al Consulado General de España en Nador y advierte que va a ser «muy escueto en mi declaración».
«Es un mensaje directo a Su Majestad el rey de España, Felipe VI». «Si visita el rey Felipe VI los presidios ocupados de Ceuta y Melilla, os aseguro que nosotros los marroquíes derramaremos hasta la última gota de sangre para defender nuestra integridad territorial en el norte de Marruecos».
El vídeo fue difundido el domingo por el medio de comunicación marroquí progubernamental Hespress.
Quien habla es Yahya Yahya, ex senador marroquí y ex alcalde de Beni Enzar, a menos de 5 kilómetros de Melilla. En la Ciudad Autónoma es un viejo conocido.
Video de Yahya Yahya, difundido el pasado domingo por Hespress.
Se trata de un polémico político, empresario y activista marroquí, conocido históricamente por ser uno de los instigadores más beligerantes del soberanismo marroquí sobre las ciudades autónomas españolas de Ceuta y Melilla, así como sobre las plazas de soberanía española en el norte de África.
Pero su vida y su carrera están marcadas por una paradoja que no puede sacudirse: a pesar de liderar las campañas más agresivas contra la presencia española en la región, posee una vinculación con España.
Directa, formativa, personal y familiar.
Nacido en Melilla en 1967 de madre holandesa y padre marroquí, estudió en el colegio España, enclavado en el barrio de Ataque Seco.
Luego estudió Bachillerato en Instituto Leopoldo Queipo. A continuación recaló en la Península para estudiar Derecho en la Universidad de Granada.
Es hijo de un comerciante marroquí y cuenta con la doble nacionalidad, marroquí y neerlandesa. Pasó su infancia y juventud a caballo entre Melilla y la provincia limítrofe de Nador, donde su familia paterna ostentaba una notable influencia social, política y económica.
Tras licenciarse en Derecho, orientó su perfil público hacia el nacionalismo marroquí más intransigente. Fundó el Comité para la Liberación de Ceuta y Melilla, que desactivó en 2014 y que volvió a activar hace un año.
Durante los años de gobierno de José María Aznar Aznar, las relaciones bilaterales entre España y Marruecos atravesaron por momentos de máxima fricción política y diplomática, pero Yahya ni había fundado el comité ni tenía influencia política.
El auge
Tras lograr la alcaldía de Beni Enzar, la localidad marroquí que alberga el principal paso fronterizo con Melilla, obtuvo un escaño como senador en la Cámara de Consejeros del Parlamento de Marruecos, donde paradójicamente llegó a presidir la Comisión de Amistad Hispanomarroquí.
Se trata de un órgano diplomático creado entre las cámaras altas de España y Marruecos con el objetivo de fomentar las relaciones bilaterales.
Fue durante las etapas de Rodríguez Zapatero como presidente de Gobierno cuando comenzó a tejer su red de influencia política en el entorno del nacionalismo rifeño y a posicionarse para destacar.
Se hizo célebre por las protestas que encabezó contra la visita de los Reyes Don Juan y Doña Sofía a Ceuta y Melilla los días 5 y 6 de noviembre de 2007, al defender que las dos ciudades «son territorios marroquíes ocupados por España».
También anunció de una marcha al islote de Perejil, abortada por el Gobierno del reino alauí cuando pretendía alcanzar una isla que ya fue objeto de un conflicto diplomático al ser invadida por Marruecos en 2002.
Las condenas
Ya era senador cuando, en 2006, en su casa de Melilla, propinó una brutal paliza a su mujer en el domicilio familiar. Cuando la Policía Nacional acudió a la vivienda, alertada por los vecinos que habían oído los gritos, los agredió.
Comenzó entonces a eludir presentarse en el juzgado aduciendo razones de salud o agendas oficiales. La justicia emitió órdenes de busca y captura en su contra por desobediencia.
Su táctica era refugiarse en territorio marroquí. Aprovechaba tanto su condición de aforado como senador del Reino de Marruecos como la falta de convenios de extradición automáticos para ciudadanos marroquíes, lo que dificultó que respondiera de forma regular ante los juzgados españoles
Esto motivó su arresto temporal por la Policía Nacional en 2008 tras cruzar la frontera y su ingreso en prisión preventiva.
Fue absuelto del delito de malos tratos ya que su mujer se retractó. Sin embargo, fue condenado en julio de ese año a una pena de un año y tres meses de cárcel y pagar 800 euros de multa por el delito de atentado contra agentes de la autoridad.
No ingresó en la cárcel al no tener antecedentes.
Pero ese mismo verano viajó a Italia con su mujer. A principios de agosto, en un restaurante de la via Veneto de Roma protagonizaron una enorme discusión.
Luego, y según publicó la prensa italiana, Yahya habría salido a la calle, intentó abusar de una mujer extranjera y finalmente agredió a los agentes de la Policía que acudieron a detenerle.
Fue condenado a dos años y seis meses de prisión en Italia por delitos de lesiones, violencia sexual y resistencia a oficiales públicos.
Aquello desató un conflicto diplomático tal que el gobierno de Rabat convocó a su embajador en Italia, Tajeddine Baddou.
Yahya permaneció en la cárcel romana de Rebibbia una veintena de días, y luego fue trasladado a la L’Isola dell’Amore Fraterno, un complejo de reinserción social gestionado por una asociación católica de voluntariado para cumplir arresto domiciliario.
Fue a partir de entonces cuando, aprovechando sus cargos, se radicalizó en su defensa de la marroquinidad de Ceuta y Melilla, y en general, hasta de los islotes.
La caída
En 2007 creó y presidió el Comité para la Liberación de Ceuta y Melilla, una plataforma mediática basada en la ideología del Gran Marruecos pero utilizada en la práctica para organizar manifestaciones, boicots y actos de sabotaje.
Con ella, en 2012, promovió el asalto simbólico del Peñón de Vélez, en La Gomera. También promovió la mutilación del brazo de la estatua de Don Pedro de Estopiñán, el español que en el siglo XV se hizo con Melilla.

Yahya Yahya, con su lugarteniente, Said Chramti, posando con el brazo mutilado de la estatua.
Luego posó con el brazo mutilado en Marruecos.
Entre sus acciones de protesta se cuenta promover cortes periódicos en el paso de camiones de mercancías hacia Melilla, bloqueando durante días el suministro de productos frescos y materiales de construcción con el objetivo de ahogar la economía melillense.
Paradójicamente, en Melilla se le recuerda «protestando» ante la Policía Local de la ciudad autónoma porque aseguraba que tenía que esperar mucho para atravesar la frontera en su coche.
Tras años de escándalos, perdió el respaldo de Rabat. En junio de 2012 dimitió de su cargo de alcalde y luego se vio obligado a disolver el Comité para la Liberación de Ceuta y Melilla, que presidía.
Lo hizo al ser condenado a una multa y a tres meses de cárcel, mientras que su brazo derecho en el comité, Said Chramti, cumplía 18 meses de prisión. Ambos fueron condenados por un tribunal de Nador por bloquear la frontera de Melilla.
En septiembre anunció que renunciaba a su escaño como senador como medida de protesta por la falta de una respuesta contundente tras la interceptación, por error, del yate real de Mohamed VI por parte de la Guardia Civil a principios de agosto.
En 2021 medios marroquíes publicaron la imagen del brazo de la estatua de Don Pedro de Estopiñán: estaba siendo enterrado en Annual, con motivo del centenario de la batalla.
Entonces Yahya abjuró de todo: «quiero desvincularme totalmente de esta acción” porque, aseveró que abogaba por “las buenas relaciones entre España y Marruecos”.
Pero en julio de 2025 volvió a activar, con el apoyo del Gobierno de Marruecos, el ‘Comité para la Liberación de Ceuta y Melilla y los Islotes Marroquíes’
Lo hicieron mediante una reunión celebrada en Castillejos, cerca de Ceuta. Nuevamente la preside Yahya y su lugarteniente es Said Chramti, el que fuera condenado a 18 meses de prisión años atrás.

Yahya, Chramti y la persona que le acompaña en el vídeo amenazante, en 2025 en Castillejos.
Según informó La Razón, el comité había «reactivado sus células en Ceuta, Melilla y varias ciudades europeas«, con el objetivo de desenmascarar las redes de inteligencia argelinas (DRS) en el extranjero, neutralizar «campañas de desinformación dirigidas a la juventud» del norte marroquí y «reafirmar la unidad territorial de Marruecos como principio no negociable».
Parte de su familia continúa viviendo en Melilla, donde Yahya sigue manteniendo su vivienda. «No tienen nada, pero nada que ver con él», cuentan allí.
La última vez que fue visto en la Ciudad Autónoma fue el pasado 27 de mayo, cuando acudió al rezo colectivo con motivo del Eid Al-Adha, la Pascua Grande musulmana.
Allí manifestó que le había escrito una carta al Rey Mohamed VI para solicitar su intervención con el objetivo de reabrir la frontera de Farhana con Melilla, la segunda más importante entre ambos países, cerrada desde el 13 de marzo de 2020 a raíz de la crisis sanitaria de la COVID-19.
También aseguró que ni el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ni la carta remitida por la Asociación Comunidad Musulmana de Melilla al gobernador de Nador conseguirán reabrir la frontera. «El único que puede hacerlo es Su Majestad el Rey Mohamed VI«, aseveró.
Ahora, el activista ha proferido una amenaza directa a Felipe VI. Si visita Ceuta o Melilla, «os aseguro que nosotros los marroquíes derramaremos hasta la última gota de sangre para defender nuestra integridad territorial».












