El CD Tenerife repitió victoria para estrenarse con sus primeros tres puntos como visitante ante un Ciudad de Lucena incapaz de contrarrestar la propuesta de los blanquiazules, que regresan lastimados por las lesiones de Yerover y Tito. El cuadro de Mazinho sacó petróleo de la presión adelantada y el control del medio juego –otra vez sobresaliente Dylan– para llegar franco con las caídas al área, donde fue letal.
El filial sufrió un contratiempo temprano arrancando el partido. Perdió por lesión a Yerover, relevado por Joel Pérez, pero no acusó la baja del seis, bien compensado por el polivalente jugador grancanario. Resuelto el cambio, el Tenerife tomó la iniciativa en su propuesta habitual. Presionó la salida del Ciudad de Lucena a veinte metros de Caballero, le negó la salida jugada y recuperó el balón una y otra vez.
El cuadro cordobés solo estuvo atinado mientras tiró la línea para meter en fuera de juego a Bazaga o Manu Vila, hasta media decena de veces. Paciente, el Tenerife no cambió el guion y acabó encontrando una caída franca de Sergio Huecas –notable con la verticalidad en su flanco– para servir al área a Óscar Bazaga. El ariete fue derribado por Óscar para negar el uno contra uno y el penalti (indudable) quedó para una ejecución inapelable de Omar Sánchez, a gol por semana después de tres citas.
Diez minutos después, el Tenerife volvió a rentabilizar otra llegada. Joel puso una pelota larga a la carrera de Sergio Huecas, ganó la espalda a Ale Benítez y asistió llegado al área a Bazaga, impecable en la resolución para firmar su primer tanto de blanquiazul. Por el camino, la lesión de Tiro tras un choque obligó a Mazinho a un segundo cambio en el descanso para dar entrada a Llorens.
La vuelta de la pausó amansó a un Tenerife acomodado por el control de Dylan marcando el ritmo –ahora guardándola, ahora un pase adelante– en lo que el equipo de Antonio Cobos no daba con la tecla pese a gastar los cinco cambios con veinte minutos por consumir.
A nada de la prolongación, solo una mala respuesta en las ayudas en una segunda jugada permitió un remate limpio de Diego Canty. Los siete minutos de añadido no dieron para más. El Tenerife tuvo madurez para llevar el balón al campo del Lucena, evitó más errores y acabó con Dailo y Manu Montero arriba para cerrar un triunfo trabajado e incontestable.
Los tres puntos obtenidos por los pupilos de Mazinho hacen seis si se añaden a los otros tres que habían sumado ya los blanquiazules en la Jornada 2, cuando golearon al Atlético Central en la Ciudad Deportiva. Aunque la portería a cero se le resiste al filial, el segundo equipo tinerfeñista no solo es capaz de gobernar el juego, sino también de ser contundente en el área rival.
Todavía es muy pronto para avanzar un escenario a medio largo plazo, pero el Tenerife B cerró la tercera fecha del campeonato en la cuarta posición del grupo. Por abajo, por cierto, el único equipo que aún no ha sumado es el Tamaraceite de Gran Canaria.
Fuente: El Día – La Opinión de Tenerife











