El CD Castellón C ha vuelto oficialmente a los terrenos de juego, rompiendo un letargo que parecía definitivo. La espera terminó exactamente 3.777 días después de que el segundo filial albinegro disputara su último encuentro oficial. Lo curioso del destino es que este poético retorno se produjo en el mismo escenario donde el equipo desapareció de los mapas futbolísticos: el emblemático campo Javier Marquina del Grao.
Aquel lejano 10 de mayo de 2015, el conjunto orellut se despidió de la competición con una ajustada victoria por 2-3 frente al Grao Castellón. Nadie imaginaba entonces que el club tardaría más de una década en recuperar esta pieza fundamental de su cantera. Ahora, la historia vuelve a escribirse desde cero en una realidad muy distinta, arrancando la liga con un meritorio empate 1-1 ante un combativo CF San Pedro B, en la primera jornada del grupo 2 de Tercera FFCV.
El nuevo proyecto deportivo está liderado desde el banquillo por el técnico Antonio Corbacho. En esta aventura no está solo; cuenta con el respaldo estratégico de sus ayudantes Sergio Badal y Héctor Beltrán en el cuerpo técnico, además de la experiencia de Carlos Rosell ejerciendo las funciones de delegado. Juntos asumen el enorme reto de moldear un bloque competitivo en tiempo récord.
Un vestuario unido a contrarreloj
El verdadero mérito de este debut radica en las enormes dificultades de la pretemporada. La plantilla afrontó el choque con solo tres sesiones de entrenamiento en sus piernas, confeccionando un vestuario a contrarreloj para poder salir a competir con dignidad. A pesar del escaso margen de preparación, el grupo demostró una rápida asimilación de conceptos, conjuntando a la perfección la juventud con la veteranía.
El once del Castellón C. / Juan F. Roca
El encuentro de este fin de semana no fue sencillo y sirvió para calibrar el carácter del equipo. El CF San Pedro B golpeó primero en el minuto 12 con un preciso cabezazo de Daniel Brady, un auténtico jarro de agua fría que llegó precisamente cuando mejor plantados estaban los albinegros sobre el césped. Lejos de venirse abajo, el segundo filial demostró una gran capacidad de resiliencia táctica.
La recompensa a la insistencia orellut llegó en la segunda mitad, concretamente en el minuto 71. El exjugador del Rafalafena, Adrián Cervera, cazó un balón en el área para firmar el definitivo empate a uno, desatando la alegría en el banquillo visitante. El punto cosechado sabe a gloria, confirmando que el regreso a las canchas no estuvo nada mal a pesar del poco tiempo de trabajo.
Próximo partido
Este remozado proyecto se presenta además con una fuerte identidad territorial, ya que congrega a jóvenes talentos procedentes de diferentes municipios de la provincia de Castellón. Tras superar con nota el debut a domicilio, el estreno oficial como local tendrá lugar en el campo D de las instalaciones de Chencho el próximo sábado día 26 frente al CD Almazora C a las 17:00 horas.
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