Más de medio millar de personas han recorrido esta tarde las calles del centro de Palma para protestar contra Aena y sus planes para los aeropuertos de Baleares, que contemplan un aumento de la capacidad de pasajeros entre 2027 y 2031 y una fuerte inversión para ampliar y mejorar las infraestructuras del archipiélago. La concentración ha arrancado en la Delegación de Gobierno y ha terminado frente al Consolat de Mar, donde los organizadores han leído un manifiesto reivindicativo a través del que han expresado su rechazo a las políticas de Aena y han pedido menos promoción turística para el archipiélago.
Horas después de la multitudinaria marcha sucedida en Barcelona contra la ampliación de El Prat, y de forma paralela a la concentración convocada en Ibiza por el mismo motivo, la Plataforma contra la Ampliación del Aeropuerto ha congregado en la calle Constitució a unas 500 personas alrededor de las seis de la tarde. El colectivo organizador, formado por entidades como el GOB, la Federació d’Associacions de Veïns de Palma, Son Bonet Pulmó Verd o la asociación de vecinos de Sant Jordi, ha desplegado varias pancartas con mensajes contrarios al DORA III de Aena y, tras unos minutos, ha puesto rumbo a la sede del Govern. «Basta d’avions, a Sant Jordi volem molins«, «Aena anomalia democràtica consentida, prou!» o «Stop jets privats« son algunas de las consignas que han podido leerse en las pancartas.
La concentración se ha producido apenas unos días después de que el Consejo de Ministros aprobara la hoja de ruta de Aena para el período 2027-2031, el denominado DORA III, un documento que, según los organizadores de la marcha, contempla una inversión de unos 1.000 millones de euros en los aeropuertos de Baleares y un incremento de pasajeros para el aeropuerto de Palma, que pasaría de los 33,8 millones de 2025 a 35,7 millones en 2031. La polémica ha tenido esta semana también eco en la política balear, con PSIB y PP reprochándose mutuamente la decisión de seguir invirtiendo en los aeropuertos de las islas para poder incrementar la llegada de turistas.
Precisamente, entre la multitud se han dejado ver algunas caras reconocidas del mundo político de la isla. La plana mayor de Més per Mallorca, encabezada por su coordinador general, Lluís Apesteguia, ha estado presente en la concentración, así como el diputado Vicenç Vidal y varios dirigentes ecosoberanistas. El candidato al Govern de Coalició per Mallorca, Pere Sánchez, también ha participado, así como la líder de Podemos Lucía Muñoz. El juez Juan Pedro Yllanes ha sido otro de los que no ha querido perderse la protesta de este domingo contra los planes de Aena.
Madò Farta ha encendido con su llegada a una multitud visiblemente enfadada con los planes del Estado para Mallorca -y por extensión para Baleares-, y se ha podido sentir en ciertos momentos cómo la ciudadanía empieza a coger cada vez más conciencia sobre los actores que juegan un importante papel en el modelo turístico del arcihpiélago. Aena ha vuelto al foco de la crítica social.
El recorrido, que ha durado prácticamente una hora, ha culminado frente a la fachada del Consolat de Mar. Allí, el portavoz de la Plataforma convocante, Pere Joan Femenia, ha leído un manifiesto que recogía todas las reivindicaciones del colectivo. «La turistificación y la crisis climática degradan nuestro territorio y nuestras vidas. Queremos dejar claro a Aena y al Gobierno de España que deben parar las ampliaciones. No se puede hablar de límites si no paran de ampliar el aeropuerto», reivindicaba el texto.
El Govern de Marga Prohens también ha sido objeto de algunos reproches: «Son los responsables de la apertura de nuevas rutas turísticas. El gobierno de PP-Vox habla de contención mientras mantiene esta política de nuevas rutas», han criticado. El manifiesto también ha exigido la aprobación de la ley de cogestión aeroportuaria para que Baleares «pueda decidir sobre nuestros aeropuertos y empezar el camino hacia el decrecimiento».
Los manifestantes también han mostrado su solidaridad con los vecinos de Sant Jordi afectados por el ruido del aeropuerto de Palma, reclamando la prohibición de los vuelos nocturnos, y con los vecinos de Son Bonet que se oponen al gran parque fotovoltaico que se proyecta sobre la zona.
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