El capitán de la UD Las Palmas, Kirian Rodríguez, que hoy cumplió 200 partidos con el primer equipo amarillo, ha sido el encargado de dar la cara al término del encuentro ante el Burgos CF que se saldó con un 1-2 que mantiene viva la maldición burgalesa que mantiene a los amarillos sin conocer el triunfo en sus siete enfrentamientos oficiales directos -cuatro empates y tres derrotas-.
El de Candelaria reconoció que «acabamos de perder tres puntos, entramos muy bien en el partido en la primera parte, probablemente sea en casa de las mejores veces que hemos jugado, estando bien posicionados, atacando, muy atentos en la presión tras pérdida, pero a raíz de la jugada del primer gol de ellos nos desordenamos un poco, generaron espacios y nos crearon ocasiones buscando precisamente esos balones al espacio y probablemente hubiera hecho falta que yo estuviera en el campo para que eso no siguiera avanzando -fue sustituido por Elías Romero en el 81-«. «En la Segunda División hay que aprender de los errores para que esto no vuelva a pasar«, sentenció.
Desorden a raíz del primer gol
En su opinión, en la segunda parte «entramos de una forma muy similar a la de la primera parte, ellos intentaron dar un paso adelante, pero nosotros nos posicionamos bien en campo contrario, e incluso en la jugada anterior al primer gol de ellos tuvimos una acción nuestra por banda en la que Iván Jaime llegó al fondo e intentó meter un centro y quizás, en esa jugada nos desordenamos un poco y en la vuelta nos castigaron, porque al final los errores se pagan«.
El 20 aseguró que sus 200 partidos con la elástica amarilla le importan «mucho porque como comenté antes en el vestuario no han sido meses fáciles para mi, en julio me detectaron que podía tener una posible recaída, todo apuntaba a que me tocaría parar y yo esperaba que no fuera así y poder llegar a estos 200 partidos y justo el miércoles me dieron la noticia de que no era así, de que estaba todo bien, todo limpio; pero han sido meses muy complicados, porque en casa no había tranquilidad, porque mi mente no me dejaba estar tranquilo y sólo algunos compañeros en el vestuario y mi pareja lo sabían, así que estoy muy contento de haber podido llegar a ellos y dándole gracias a que pueda seguir jugando muchos más«.
Suscríbete para seguir leyendo












