El gigante asiático Government of Singapore Investment Corporation (GIC), popularmente conocido como el fondo soberano de Singapur, es uno de los inversores institucionales extranjeros con más arraigo en el sector inmobiliario español. Su desembarco se produjo en 2014, aprovechando el desplome del mercado tras la crisis, y desde entonces su apuesta por el país no ha decaído, hasta estar presente en segmentos como logística, vivienda, hoteles, oficinas, residencias de estudiantes o infraestructuras.
Sin embargo, en los últimos años ha ido tejiendo una red de inversiones privadas, mandatos y participaciones en fondos de algunas de las principales gestoras inmobiliarias independientes españolas. Una estrategia mucho menos visible que la compra directa de activos y que le ha llevado a colocar capital en vehículos gestionados por Azora, Stoneshield y Meridia.
Las tres forman, junto a Argis, una suerte de nuevo ‘big four’ de la gestión inmobiliaria independiente española, un grupo de firmas que ha ganado tamaño y capacidad para captar capital de los grandes inversores institucionales internacionales. GIC mantiene relaciones de inversión con tres de las cuatro.
Para desplegar capital en España, GIC se ha apoyado así en algunos de los gestores que mejor conocen el mercado local. Azora y Stoneshield, con cerca de 15.000 y 8.000 millones de euros en activos bajo gestión, respectivamente, encabezan este grupo, al que se suman Argis y Meridia. Estas firmas combinan fondos de inversión con mandatos, coinversiones y ‘separate accounts’ para grandes instituciones internacionales, estructuras que permiten a inversores como GIC tomar exposición al inmobiliario español sin aparecer necesariamente como compradores directos de los activos.
Dos inversiones con Azora
Esta es la fórmula favorita de este institucional asiático para desplegar capital de la mano de Azora, que cuenta al menos con al menos dos ‘separate accounts’ de la mano de la gestora fundada por Concha Osácar y Fernando Gumuzio. La primera, anunciada en 2022, fue el lanzamiento de una plataforma que aspiraba a promover 8.000 viviendas ‘build to rent’ e invertir 1.500 millones de euros. Esta, tras la subida de los tipos de interés, quedó descafeinada y solo acumula un puñado de proyectos. La otra de la que hay constancia es la adquisición en 2024 de una cartera de 12 residencias de estudiantes con 4.100 camas propiedad de EQT Exeter. Aunque en el cierre, Azora se presentó como el comprador, el capital necesario para la operación, 450 millones de euros, fue dispuesto por GIC.
Apuesta de la mano de Stoneshield
En el caso de Stoneshield, el único acuerdo del que hay constancia con GIC está relacionado con una compañía concreta, SID (antigua Deeplabs). Esta plataforma propietaria de edificios de oficinas para empresas tecnológicas y ‘farmas’ fue adquirida por Colonial al fondo capitaneado por Juan Pepa y Felipe Morenés (que ahora han vendido el 75% a Franklin Templeton), pero comprador y vendedor constituyeron una gestora a medias para seguir llevando las riendas de la empresa, porque el objetivo una vez culminado el cambio de control era buscar nuevos socios para seguir creciendo. Fruto de ese acuerdo, el fondo soberano de Singapur desembarcó en el capital de SID el pasado año, tal y como desveló EL PERIÓDICO.
Adicionalmente, no está descartada la presencia de GIC en el último fondo de Pepa y Morenés, que ha levantado 1.500 millones de euros, con una sobresuscripción por encima del 50% previsto. Aunque fuentes oficiales descartan hacer comentarios, en la comunicación del cierre del vehículo, Stoneshield presumió de que el fundrasing estuvo respaldada por un sólido apoyo de los socios existentes, con una tasa de renovación del 100%, y se amplió mediante compromisos de un grupo selecto de nuevos inversores, entre ellos «importantes fondos soberanos», entre los que fuentes consultadas sitúan al institucional singapurense.
Inversor ancla del quinto fondo de Meridia
En el caso de Meridia Capital, gestora capitaneada por Javier Faus, expresidente del Cercle d’Economia, GIC es el inversor ancla de su último fondo, el quinto de la firma, que comunicó en 2025 que había logrado levantar 300 millones de euros. Entonces ya confirmó la presencia de «un fondo soberano» entre sus ‘limited partners’ junto a «compañías aseguradoras, fondos de pensiones, fondos de fondos y ‘family office'». En concreto, el inversor institucional copa entre el 40% y el 45% y, previsiblemente, según las fuentes consultadas, podría también formar parte de la sexta añada, que Merdia espera levantar ante de final de año, con 600 millones en compromisos. Por contra, hasta donde ha podido confirmar este periódico, GIC no está entre los participes del fondo de ‘glampings’ de Meridia, estrategia respaldada, entre otros, por el banco andorrano Creand, la Mutualidad de la Abogacía, la familia fundadora de Panrico, Grupo Godó o el fondo holandés Ballota.
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