Las históricas maestras de la Gesta tuvieron ayer su encuentro con su alumna más ilustre, la Reina Letizia. No es la primera vez que lo hacen, y aseguran que ella siempre busca el momento de poder saludarlas en todas las ocasiones, como cuando viene a los Premios «Princesa», pero la ilusión y la emoción no ceden. Ayer, terminada la reunión, algunas decían que le habían visto a Letizia los ojos a punto de la lágrima. En el vídeo que difundió la Casa Real no se podía distinguir con tanto detalle, pero sí se apreciaba el abrazo largo y calidísimo con el que recibió a Estrella Itza y unas palabras de la Reina que no dejaban lugar a dudas: «No puedo ni hablar».
Con esa emoción, María Julia Díaz, que fue su tutora en octavo, la trató de usted, de majestad, y Letizia la corrigió. «A ver, Doña Julia, ¿me va a tratar ahora de usted?».
La charla pasó de los recuerdos infantiles a las noticias de algunas compañeras. A Guadalupe Almanza, que le dio clase de lengua, volvió a recordarle que todavía conserva los poemas que escribían en las clases. Y a todas ellas, a Inés Gómez, María Teresa García y Berta Martino, les preguntó por su vida después de la jubilación.
Las maestras de Letizia no ocultaban su satisfacción. Era la niña que «ya tenía vocación de estar en primera línea» en aquellos años infantiles, volvieron a rememorar. El orgullo de haberla tenido en las aulas no es algo solo relacionado con la realeza. «Si ya presumíamos cuando la veíamos por televisión, se puede uno imaginar lo que vino después». Aquello, explicaban las profesoras a la prensa, se les antojaba un auténtico «cuento de hadas», aunque son expresiones que no le trasladaron de esa forma a la Reina.
En presencia de Letizia, la charla fue amena y de recuerdos de unas y otras. La Reina de España les explicó que guardaba relación con algunas compañeras de pupitre y se interesó por otras de las que no tenía noticia desde hacía tiempo. Ellas también le contaron sus vidas ahora que ya no se dedican a la docencia y, a la hora de poner fin al encuentro, sintieron que Letizia estaba feliz, «muy cercana, cariñosa». «Podemos decir que parecía que no tenía prisa por marcharse», coincidieron las seis.
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