El aviso de ES-Alert que llegó a los teléfonos de Valencia a las 22.08 horas de ayer, cuando la lluvia llevaba una hora arreciando con muchísima intensidad en la ciudad, a Adrián Rodríguez, de 32 años y vecino del barrio de Benicalap, le sorprendió ya en su casa después de haber vivido los 20 minutos más angustiosos de su vida. «Todavía tengo el miedo en el cuerpo», asegura a Levante-EMV en la mañana de este jueves.
Pero es que además del susto, también tiene agujetas en los brazos debido al gran esfuerzo que tuvo que hacer para intentar abrir las puertas del ascensor de su edificio, en la avenida del Levante U.D., en el que se quedó atrapado cuando bajó al garaje. «No sabía que estaba completamente inundado -explica- y decidí asomarme a ver si había entrado agua». «No tenía la llave de la escalera y como el ascensor funcionaba, no se me ocurrió otra cosa que usarlo», reconoce mientras es consciente de que esta decisión podría haberle costado la vida.
Al llegar al segundo nivel subterráneo, se quedó encerrado y el agua comenzó a entrar a raudales en el pequeño cubículo. «Empezó a subirme hasta la cintura, luego hasta el pecho y es que además se colaba por los focos del ascensor», relata aún acongojado.
El agua entrando a raudales en el ascensor en el que estaba atrapado Adrián / Cedida
«Menos mal que tenía cobertura en el móvil» a través del que mandaba mensajes e imágenes a su familia. También gritó con todas sus fuerzas para que algún vecino le escuchase en su horrible lucha por salvar la vida. Su voz fue escuchada y un grupo de «unos seis vecinos» bajaron hasta el parking subterráneo forzando la puerta y «a nado» cruzaron hasta el elevador en el que Adrián estaba encerrado. Entre todos lograron abrir las puertas y sacarlo de allí para ponerlo a salvo.
La pregunta surge sola:
- Pero ¿habías recibido la alerta en el móvil?
- «Tarde. Me llegó cuando ya estaba en casa?».
Una situación estremecedora por lo similar a lo sucedido en la dana.
Coches flotando en Benicalap
La avenida del Levante U.D. se convirtió en una piscina durante el temporal de ayer. En los momentos más crudos de las lluvias esta vía que transcurre entre la parte nueva de Benicalap el nivel de agua fue tan alto que provocó que los coches flotaran sin control por la calzada.

Imagen de anoche de la avenida del Levante U.D. en València / Adrián Rodríguez
«La alerta llegó demasiado tarde. Si hubieran mandado el aviso antes, la gente hubiera podido poner a salvo sus vehículos», lamenta José Antonio Martínez, vecino cercano a la zona. «Los coches más bajitos aún tienen agua dentro», explica mientras se produce una imagen absolutamente gráfica de la situación: dos hombrse achican con un cubo y un vaso los restos de lluvia que quedan dentro de su utilitario.
«Es que esta avenida está mal hecha», sentencia José Antonio, «desde la rotonda -que une esta vía con la avenida Hermanos Machado- hasta aquí, la carretera está en pendiente y eso provoca que se acumule el agua y entre en los garajes», justifica, «Sobre todo si los imbornales siempre están sucios y no pueden ‘tragar’ agua», añade Adrián que está presente en la conversación.
A las 7.00 horas de este jueves aún estaba el agua embalsada en la zona, más tarde, sobre las diez, ya se había desaguado dejando sobre la calzada restos de barro y muchas ramas. Una grúa está llevándose los coches que han quedado inutilizados tras haber quedado casi sumergidos y que han chocado entre ellos por la fuerza del agua.
«La alerta llegó tarde, como en la dana» describen dos vecinas que también se han acercado a la zona para comprobar los daños de las lluvias que mantuvieron en vilo a la ciudad durante varias horas.
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