Tres días después de hacerse oficial su llegada, el mediocentro Jan Molina ya entrena con el CF Vilanova. A sus 21 años, el jugador de Calaf cierra un ciclo marcado por la frustración y abre otro en el que espera recuperar el protagonismo que las lesiones le arrebataron.
Formado durante diez años en La Masia, Molina aterrizó en el CE Sabadell en enero de 2025. Allí vivió dos ascensos consecutivos, el último a la Liga Hypermotion, pero apenas pudo disfrutarlos.
Seis partidos y 159 minutos resumen su paso por el conjunto arlequinado. El físico se convirtió en su peor enemigo: una sucesión de problemas musculares que culminaron en Ripollet, durante la Copa Catalunya, cuando volvió a romperse y se despidió, sin saberlo, de la camiseta del Sabadell. “Más que gracias, Sabadell. Qué etapa más bonica, aunque no pude estar en el verde”, escribió al marcharse.
Quienes le conocen destacan su calidad con el balón en los pies, la visión de juego, la precisión en el pase y la llegada desde la segunda línea. Un perfil de pura clase que el Vilanova ha decidido apostar por recuperar.
En las instalaciones de los Alumnes Obrers, Molina busca ahora lo que no pudo tener en la Nova Creu Alta: continuidad, minutos y la sensación de formar parte de un proyecto. El club del Garraf le ofrece la oportunidad de demostrar que, más allá de las lesiones, sigue siendo un futbolista de futuro. El reencuentro, por fin, parece posible.









