Las críticas hacia el alcalde Zohran Mamdani alcanzaron un nivel insólito. Ofir Akunis lo tachó de “antisemita” por respaldar el boicot a Israel. El cónsul general israelí en Nueva York comparó las tácticas del funcionario local con las de la Alemania nazi y lo responsabilizó por las recientes agresiones contra instituciones judías en la ciudad.
La polémica estalló tras la decisión de Mamdani de anular una orden ejecutiva de su predecesor, Eric Adams, orientada a frenar el movimiento de desinversión y sanciones a Israel. Las declaraciones de Akunis representan un endurecimiento frontal de la postura del gobierno israelí frente a las políticas de la alcaldía neoyorquina.
Nueva York mantenía un historial de relaciones cordiales entre sus alcaldes y los representantes diplomáticos de Israel. Mamdani rompió esa tradición de sintonía al definirse como antisionista y adoptar una retórica severa hacia el Estado judío.
La comunidad judía cuestiona las comparaciones históricas
Margo Hughes-Robinson, directora ejecutiva de New York Jewish Agenda, advirtió que las palabras de Akunis agravan la tensión. La dirigente de este grupo liberal de defensa argumentó que “comparar la ansiedad que siente la gente y equipararla con la realidad histórica del Holocausto y sus consecuencias inmediatas no ayuda a dimensionar correctamente el miedo”.
Hughes-Robinson tachó las referencias a la Alemania nazi de improductivas y “francamente ofensivas para la memoria del Holocausto y para las víctimas y los sobrevivientes”.
Akunis precisó que no propone comparar los horrores del Holocausto con la situación actual, aunque insistió en observar la historia para comprender el crecimiento del antisemitismo. El diplomático recordó que el alcalde calificó a AIPAC de “monstruos” y afirmó que este emplea “el mismo tipo de lenguaje deshumanizante que Hitler y los nazis usaron para describir al pueblo judío”.
Sam Raskin, portavoz de Mamdani, rechazó la caracterización del cónsul. “Comparar al alcalde Mamdani con los nazis, que asesinaron a 6 millones de judíos durante el Holocausto, es ofensivo, completamente desquiciado y ajeno a la realidad. El cónsul general debería avergonzarse de sí mismo”, sentenció.
El activismo antisionista desafía a la diplomacia israelí
Gran parte del liderazgo judío en Nueva York optó por el silencio frente a la disputa. Michael Miller, exdirector ejecutivo del Jewish Community Relations Council, se solidarizó con la situación de Akunis al tener que lidiar “con la realidad de un alcalde que no cree que el país que Ofir representa tenga legitimidad”.
El cónsul asume la representación israelí bajo el gobierno más derechista en la historia del país. La popularidad internacional de Israel enfrenta dificultades ante el avance político de figuras progresistas y propalestinas como Mamdani.
El partido Likud, al que pertenece Akunis, posicionó al alcalde neoyorquino como un enemigo dentro de su campaña para las próximas elecciones en Israel. “El alcalde se ocupa de incitar contra el Estado judío y promover un boicot. Su método es el conocido método antisemita: ‘Pase lo que pase, culpen a los judíos’. Este es exactamente el mismo método que utilizó hace un siglo el Tercer Reich”, declaró el diplomático.
Akunis condicionó cualquier reunión con Mamdani a que este reconozca a Israel como un Estado judío. El alcalde rechaza respaldar a Estados que privilegian una religión sobre otra, aunque sí reconoce el derecho de Israel a existir “con igualdad de derechos para todos”.
La concejal republicana Inna Vernikov secundó las críticas contra la administración municipal. La legisladora aseveró que Mamdani fomenta el antisemitismo “bajo el fino velo del antisionismo”.
La alcaldía defiende sus acciones de protección comunitaria
La oficina del alcalde reafirmó su compromiso con la seguridad de la comunidad judía mediante acciones e inversiones concretas. El portavoz Raskin garantizó que la administración continuará su trabajo en favor de todos los neoyorquinos judíos, sin importar sus posturas políticas.
Akunis considera que su misión consiste en lograr que los ciudadanos “despierten” ante los cambios políticos en Nueva York y el resto del país. El representante diplomático alertó sobre la posibilidad de que se impongan “las leyes de la sharia en lugar de la Constitución estadounidense”.
El cónsul responsabilizó directamente a Mamdani por el aumento del 8,5 por ciento en los crímenes de odio contra judíos en Nueva York respecto al año anterior. Akunis señaló al alcalde como causante del ataque en la Sinagoga Central, donde un hombre agredió a un congregante y a un guardia de seguridad, a pesar de que el atacante publicaba en redes sociales mensajes contra el propio Mamdani.
Para el diplomático, las políticas de la alcaldía generan una “atmósfera negativa” por difundir mentiras sobre el Estado de Israel y sus soldados. Akunis exigió a Mamdani concentrarse en su rol local y dejar de actuar como si fuera el presidente de Estados Unidos.
El cónsul prioriza la lealtad partidaria sobre el consenso
Morton Klein, presidente nacional de la Organización Sionista de América, respaldó la condena del cónsul. El dirigente derechista coincidió en que la intolerancia antijudía de Mamdani inspiró el incremento de los ataques en la ciudad.
A pesar del panorama descrito, Akunis descartó que los israelíes corran peligro al visitar Nueva York. El diplomático reconoció que la conexión entre Israel y la ciudad sigue firme, aunque admitió que la situación era mucho mejor en el pasado.
J.J. Goldberg, exredactor jefe del medio Forward, sugirió que la agresividad de Akunis responde a sus ambiciones políticas dentro del Likud. Según el periodista, el cónsul aprovecha la oportunidad de ganar protagonismo en Israel mediante ataques constantes a Mamdani.
El diplomático justificó su postura de confrontación frente a cualquiera que exprese odio hacia Israel, comparando al alcalde con líderes como el turco Recep Tayyip Erdogan o el iraní Alí Jamenei. Además, defendió la presencia de ministros ultranacionalistas israelíes en Nueva York apelando al respeto por la voluntad democrática de los votantes en su país.
La gestión de Akunis marca un contraste con predecesores como Dani Dayan o Asaf Zamir, quienes lograron acercamientos con sectores liberales y toleraron las discrepancias. Nancy Kaufman, de la New York Jewish Agenda, lamentó el nulo interés del actual cónsul por escuchar a la comunidad progresista.
Akunis descartó reunirse con grupos que promuevan “libelos de sangre” contra Israel, pero aseguró que su puerta permanece abierta. “Me reuniré con quien quiera reunirse conmigo y escuchar mi opinión, y la política oficial del gobierno israelí”, sentenció.








