la historia de una joya arquitectónica que desafió las normas

El colaborador de ‘Mediodía en COPE León’, Pepe Álvarez Guerra, ha desgranado en el programa de la comunicadora Esther Peñalba Aller la historia del icónico Edificio Picos de León. Ubicado en el número 9 de la calle Villabenavente, este inmueble del año 1967 es obra del trío de arquitectos formado por Alberto Muñiz Alique, Prada Pool y García Quijada, quienes «llegaron a León y revolucionaron el sistema», según ha explicado Álvarez Guerra.

Una fachada única y arriesgada

La seña de identidad del Edificio Picos es su llamativa fachada, compuesta por un orden de picos que se asemeja a un «cuadro de doble entrada». Álvarez Guerra ha señalado la complejidad de este diseño, ya que imponer un ritmo fijo en el exterior condiciona la distribución interior. «Distribuir una fachada con un ritmo fijo de tamaño de pico hace que luego tú dentro pagues el pato, porque estás regido por una ley de composición de fachada que dentro no se corresponde con el uso de edificio», ha comentado.

Me hago una fachada muy llamativa, porque la verdad es que es única en la ciudad, no hay nada parecido»

Pepe Álvarez Guerra

A pesar de la dificultad, los arquitectos lograron que el interior cumpliera sus funciones con éxito. Álvarez Guerra lo describe como una estrategia de «tirar la fachada y esconder la mano». El resultado fue una fachada que es «única en la ciudad, no hay nada parecido», un rasgo que le otorgó un valor singular y que, según el experto, fue una de las claves de su éxito.

Jose Álvarez

Edificio Picos (León)

Del reconocimiento internacional a los problemas

El [Edificio Picos] no solo fue singular en León, sino que su audacia traspasó fronteras. La construcción fue publicada en prestigiosas [revistas de arquitectura] de la época, como la francesa ‘L’Architecture d’Aujourd’hui’, lo que demuestra el valor que se le otorgó en el ámbito profesional. «Realmente tenía su valor», ha afirmado Álvarez Guerra.

Otro de los aspectos más arriesgados fue el material de revestimiento. Los arquitectos utilizaron unas plaquetas de color beige tanto para la fachada como para la cubierta, unificando toda la superficie. Sin embargo, este material no resistió bien el clima de León, lo que obligó a recubrirlo posteriormente con una lámina continua. «Con ese clima, ese revestimiento no podía durar», ha sentenciado Álvarez Guerra, aunque matiza que con los adhesivos actuales el resultado «debería tener otro resultado».

El legado de ‘los 3 mosqueteros’

El trío de arquitectos, conocidos como ‘los 3 mosqueteros’, se separó tiempo después. Alberto Muñiz Alique continuó con su proyecto de la ‘ciudad de los muchachos’, Prada Pool se especializó en estructuras geométricas extensibles y García Quijada falleció joven. A pesar de sus caminos divergentes, dejaron una huella imborrable en la ciudad.

Un arquitecto lo que desea es que le dejen hacer lo que quiere, cosa que normalmente no sucede»

Pepe Álvarez Guerra

Arquitecto

Finalmente, Pepe Álvarez Guerra ha destacado un factor clave para la existencia del edificio: la libertad creativa. «Un arquitecto lo que desea es que le dejen hacer lo que quiere, cosa que normalmente no sucede», ha explicado. En este caso, «tuvieron la enorme suerte que el promotor o los promotores que tuvieron les dejaron hacer la casa que querían», un hecho que considera poco común porque «el vil metal cuenta muchísimo».

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