Alison Bechdel cumple 66 años este 10 de septiembre. Nacida en 1960 en Pensilvania, la historietista estadounidense empezó en 1983 con Dykes to Watch Out For, una tira cómica que retrataba el día a día, la política y la vida sentimental de una comunidad de mujeres lesbianas, y que se mantuvo activa durante 25 años. Su nombre saltó después del circuito del cómic alternativo gracias a Fun Home: Una familia tragicómica (2006), la memoria gráfica en la que aborda su infancia, su identidad sexual y la complicada relación con su padre. Esta es, seguramente, su obra más conocida en España. La Fundación MacArthur, que le concedió una de sus prestigiosas becas en 2014, subraya el papel de la historietista a la hora de ampliar las posibilidades narrativas de la novela gráfica y el cómic autobiográfico.
Personajes de Dykes to Watch Out For. / INFORMACIÓN
¿Qué es el test de Bechdel?
El famoso test de Bechdel nació en una tira de Dykes to Watch Out For titulada «The Rule», fechada en torno a 1985. En dicha tira, un personaje explica la regla que sigue para decidir si va o no a ver una película: tiene que haber al menos dos mujeres, esas mujeres deben hablar entre sí y su conversación tiene que girar en torno a algo que no sea un hombre.
Este «test» puso -y sigue poniendo- en jaque a gran parte de las producciones cinematográficas, mayormente dirigidas por hombres, en las que aprobar el examen resulta una tarea imposible. Su aplicación en los ámbitos de la crítica supuso un gran paso adelante en la perspectiva de género dentro del oficio, un terreno a veces pantanoso a pesar de que han pasado dos décadas desde la publicación de «The Rule».
Existe, además, un matiz importante. La propia Bechdel ha reconocido que la idea es de su amiga Liz Wallace, por lo que en el ámbito académico también se habla del test de Bechdel-Wallace. La versión que hoy más se utiliza añade que esas dos mujeres deben ser personajes con nombre propio, una condición que no aparecía de forma explícita en la viñeta original.

Alison Bechdel / Michael Rhode
Crítica de cine con perspectiva feminista
Lo que empezó como una broma dentro de un cómic lésbico acabó convirtiéndose en una de las herramientas más populares para poner el foco en cómo se representa a las mujeres en el cine. Distintas investigaciones académicas han usado después el test como un indicador básico para analizar si las películas dan a sus personajes femeninos algo de existencia narrativa propia o estos son tratados como parte del decorado.
No obstante, aunque un personaje femenino independiente es lo deseable, tampoco puede servir como única vara de medir para que una película sea considerada feminista: ¿están bien representados los personajes, retratadas de forma completa o libres de estereotipos? El nacimiento de este peculiar test ahondó en las diversas problemáticas que impregnaban la industria. Películas como ‘La vida de Adèle’ no conservan una mirada feminista, aunque sus protagonistas lo sean y hablen entre sí más allá de personajes masculinos, la mirada del director es profundamente masculina. No ocurre así con ‘Retrato de una mujer en llamas’ (Portrait de la jeune fille en feu), de Céline Sciamma, donde la directora aborda también una relación lésbica desde una mirada alejada de prejuicios y profundamente crítica e innovadora, convirtiendo una película aparentemente romántica en una oda al arte y la creación (o cómo el amor es también una forma de crear).
El test de Bechdel, que nunca pretendió resolver de un plumazo un problema de desigualdad -evidente- en el cine, sino servir de crítica. Se convirtió en la antesala para que, tanto las reseñas cinematográficas, como las propias creadoras o espectadoras ahondaran más en la importancia de representar a las mujeres libres de prejuicios en el séptimo arte.












