Francia vive su propia y particular “rentrée scolaire”. Mientras miles de estudiantes han vuelto a las aulas, la política francesa ha hecho lo suyo enfrentándose a un curso político decisivo con unas elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina.
Todavía quedan meses para los comicios, que tendrán lugar el próximo abril de 2027, la batalla ya ha comenzado. La vuelta al cole es, para muchos de los candidatos, la primera oportunidad de medir su fuerza, en medio de un calendario que obliga a hacer malabarismos con una Asamblea Nacional fragmentada, la necesidad de sacar adelante unos polémicos presupuestos, al tiempo que los partidos construyen sus candidaturas para unas elecciones que se presentan como las más complejas de los últimos años.
Ante la posibilidad de una segunda vuelta entre Marine Le Pen (Agrupación Nacional) y Jean-Luc Mélenchon (La Francia Insumisa), los llamamientos a unas primarias tanto en la derecha como en los partidos de centro se vuelven cada vez más insistentes. Entre los candidatos que abogan por unas primarias abiertas se encuentra el líder de Los Republicanos, Laurent Wauquiez, quien ha advertido del peligro de una fragmentación de las candidaturas que podría dejar fuera de la segunda vuelta a la derecha. El presidente del Senado por Los Republicanos, Gérard Larcher, también apoya esta idea y se ha comprometido a asumir la responsabilidad en noviembre, tras las elecciones senatoriales del 27 de septiembre.
El ex primer ministro, Gabriel Attal, y el candidato de LR, Bruno Retailleau, insisten en no tener miedo a unas elecciones. Sin embargo, el principal favorito en las encuestas del bloque central, Édouard Philippe, se ha mostrado más reacio a participar en esta contienda. “¿Qué sentido tiene una primaria? ¿Acentuar las diferencias? Lo que me interesa es resaltar lo que nos une”, declaró el ex primer ministro en un evento en Châlons-en-Champagne.
Philippe se encuentra entre los favoritos en la carrera hacia el Palacio del Elíseo; diversas encuestas le dan un empate con Jean-Luc Mélenchon, mientras que otras, lo posicionan en un tercer lAun asíún así, la portavoz del gobierno, Maud Bregeon, está convencida de que el político es “el único que puede clasificarse para la segunda vuelta y ganar las elecciones presidenciales” frente a los extremos. Una opinión compartida con el actual ministro de justicia, Gérald Darmanin.
Los contornos de las primarias difusos
Más allá de la opinión sobre si deben o no realizarse estos comicios, también surge la duda sobre sus contornos. Para algunas figuras políticas, las primarias deben abarcar desde el bloque central hasta partidos de extrema derecha, como Reconquete, partido liderado por Éric Zemmour. Sin embargo, para el centrista y presidente de la región de Normandía, Hervé Morin, este partido debería quedar fuera al considerar que sus políticas sobre la integración europea son incompatibles con el resto de partidos.
Una duda que también salpica al Partido Socialista. Algunos, como los ex primer ministros François Bayrou o Bernard Cazeneueve, abogan por un candidato único que englobe desde Los Republicanos hasta el Partido Socialista, formando así una “coalición de individuos comprometidos”.
Todo esto con el objetivo de crear un gran bloque central que consiga llegar a la segunda vuelta de las presidenciales, en un escenario de gran fragmentación que podría convertirse en el principal problema. Por el momento, cada partido prepara su propia estrategia y poco a poco Francia va conociendo los primeros nombres de los candidatos a la batalla por la presidencia, mientras los últimos sondeos publicados por ELABE mantienen en cabeza a Marine Le Pen, entre 34% et 35,5% en intención de voto. Por detrás, Edouard Philippe entre 16,5% y 19%, y Jean-Luc Mélenchon, quien habría perdido fuerza en las últimas semanas, se sitúa entre 14% y 18%, según el instituto.
Suscríbete para seguir leyendo












