Vanesa es capitana de barco en Ibiza, la isla del lujo y los excesos. Sin embargo, su realidad dista mucho de la opulencia que la rodea. Durante los seis meses que dura la temporada turística, ella y su pareja, también capitán, viven en una furgoneta. Esta drástica decisión es la única forma que han encontrado para hacer frente a la crisis de la vivienda que azota la isla y poder ahorrar algo de dinero.
“Los alquileres son muy altos”
La situación se volvió insostenible cuando se vieron pagando precios desorbitados por un alojamiento precario. «El año pasado estábamos pagando 1.100 euros por una habitación», explica Vanesa, refiriéndose a un piso compartido. Ante este panorama, la furgoneta de su suegro se convirtió en una solución improvisada. «Dijimos, ¿por qué no la tuneamos un poco y nos la llevamos para Ibiza y dormimos allí, y nos ahorramos lo que es el alquiler?», recuerda.
Vanesa
Para Vanesa, esta elección es un «sacrificio para pasar la temporada y llevarte algo de dinero». La capitana es tajante al describir la alternativa: «Porque si no, no te llevas nada, nada, nada». La vida en la isla, explica, es extremadamente costosa en todos los sentidos. «Es que la isla es muy cara, es muy cara tanto para vivienda, como para comida, como para todo. Entonces, hay que reducir muchísimos gastos, y el gasto que nosotros hemos reducido ha sido la vivienda», sentencia.
Si no, no te llevas nada, nada, nada»
De peluquera a capitana por amor
La historia de Vanesa es también una de reinvención. «Yo era peluquera de toda la vida», confiesa. Cerró su negocio y, animada por su pareja, se mudó a la isla, donde se formó primero como marinera y luego obtuvo la titulación de capitán. El apoyo de su pareja ha sido fundamental en todo el proceso, hasta el punto de que asegura que no podría haberlo hecho sin él. «Incluso el mar me gusta por él«, admite.
A pesar de que ahora le ha cogido el gusto a la vida nómada —»hasta me gusta», dice sonriendo—, los comienzos no fueron fáciles. La primera noche en la furgoneta fue «muy complicada» para ella. «Dormir en la calle nunca lo he hecho y me daba un poquito de miedo, la verdad», relata sobre su temor inicial.
Dormir en la calle nunca lo he hecho y me daba un poquito de miedo, la verdad»
El sueño de una casa, lejos de Ibiza
A sus casi 40 años, Vanesa tiene claro que esta situación es temporal. Su objetivo es seguir adelante con la empresa de chárter que ha montado con su pareja para, en un futuro, poder comprar una casa. «Me gustaría tener una casa», afirma con esperanza, aunque tiene claro que no será en Ibiza. Su plan es poder hacerlo en un plazo de cinco años y encontrar un lugar donde estar «cómodos y felices».
El caso de Vanesa no es aislado. Ella misma señala que el problema de la vivienda afecta a todo tipo de profesionales en la isla, incluyendo médicos, profesores y policías, que se ven obligados a vivir en condiciones similares. Su testimonio refleja la cara B de un paraíso turístico donde quienes lo hacen funcionar, paradójicamente, tienen cada vez más difícil vivir en él.











