Ceuta y Melilla vuelven a situarse en el centro de una batalla de desinformación que puede librarse tanto en las calles como en las redes sociales. La plataforma Monitor Disinfo ha lanzado una alerta temprana ante la difusión de mensajes que reclaman la “liberación” de las dos ciudades autónomas y de los islotes españoles y que sitúan el próximo 20 de septiembre como fecha para una movilización en Marruecos.
El informe Ceuta, objetivo 20-S. Se activa el frente informativo marroquí contra España, fechado el 4 de septiembre y al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, identifica una ventana de especial riesgo entre el 10 y el 23 de septiembre, coincidiendo con la campaña electoral marroquí y las elecciones legislativas.
En ese periodo confluyen una convocatoria de protesta hacia la Embajada de España en Rabat, las reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla y una creciente actividad en redes.
Figura 1. Cartel en árabe que convoca una marcha el 20 de septiembre para reclamar la “liberación” de Ceuta, Melilla y los islotes. Captura aportada al análisis, 4 de septiembre de 2026.
La primera pieza analizada es un cartel difundido en árabe que llama a una “marcha popular” el domingo 20 de septiembre para reclamar la “liberación” de Ceuta, Melilla y los islotes que presenta como territorios ocupados por España.
Otras versiones hablan incluso de “marchas millonarias” en distintas partes de Marruecos, mientras medios del país sitúan una denominada “marcha de la ira” en Rabat, en dirección a la Embajada española.
El documento advierte de que el cartel no identifica al organizador, ni concreta autorización o recorrido. Precisamente por esa indefinición, señala, puede ser reutilizado por distintos actores para proyectar sobre la convocatoria escenarios diferentes: desde una protesta ante la Embajada hasta una movilización de grandes dimensiones o una supuesta acción de “recuperación” de las ciudades.
La segunda pieza analizada por Monitor Disinfo tiene como protagonista al periodista y comentarista marroquí Mustapha Elasri, un actor que ya aparecía en el ecosistema de difusión estudiado durante la crisis de Brahim Ghali en 2021.

Publicación de Mustapha Elasri que combina las banderas catalana, vasca y marroquí y presenta Ceuta como marroquí. Captura aportada al análisis, 4 de septiembre de 2026.
Elasri plantea que Marruecos respalde las “aspiraciones de liberación” de los pueblos de la península ibérica. El mensaje utiliza una imagen en la que aparecen las banderas catalana, vasca y marroquí y se presenta Ceuta como territorio marroquí. Para el informe, la utilización de Cataluña y Euskadi no es un elemento accesorio, sino una herramienta destinada a explotar las divisiones territoriales españolas.
Monitor Disinfo considera que la imagen es “probablemente sintética o asistida por inteligencia artificial”, aunque matiza que esta conclusión es visual y no sustituye una pericia sobre el archivo original. Su función propagandística, sostiene, sería construir una escena inexistente y hacer que el receptor la recuerde como si hubiera ocurrido.
La operación narrativa queda resumida en una de las principales conclusiones del informe: “No estamos ante dos publicaciones inconexas”, sino ante una secuencia formada por “agravio, enemigo, memoria histórica, cuestión territorial, movilización, amplificación y respuesta emocional del adversario”. La dirección estatal, sin embargo, “no está demostrada”.
El calendario electoral como acelerador
El informe sitúa el origen inmediato de esta nueva activación en el debate político abierto tras la comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso el 3 de septiembre.
El presidente afirmó que ninguna institución le había aportado pruebas sólidas de que Marruecos hubiera planificado o ejecutado la entrada masiva de julio en Ceuta, aunque reconoció que la policía marroquí permitió los cruces durante unas diez horas. Al mismo tiempo, calificó de “inaceptables” las recientes declaraciones de ministros marroquíes cuestionando la soberanía española sobre Ceuta y Melilla.

Según Monitor Disinfo, esas declaraciones alimentan dos relatos enfrentados: en España, el de que “Sánchez exonera a Marruecos y oculta lo ocurrido”; y en Marruecos, el de que “España humilla al país, ataca sus símbolos y mantiene territorios ocupados”. El propio informe advierte de que ambos marcos pueden retroalimentarse y aumentar la polarización.
La fecha del 20-S resulta especialmente relevante. La campaña electoral marroquí se desarrollará del 10 al 22 de septiembre, mientras que las elecciones legislativas están fijadas para el día 23. La movilización quedaría así situada en plena carrera electoral y apenas tres días antes de la votación.
Según los analistas de desinformación esto no demuestra que un partido o institución haya organizado la convocatoria, pero sí genera un fuerte incentivo para utilizar el nacionalismo territorial como herramienta electoral.
El precedente de la crisis de Ghali
La alerta se apoya también en lo ocurrido durante la crisis diplomática de 2021. Monitor Disinfo registró entonces cerca de 30.000 interacciones alrededor de diferentes etiquetas contra España. Una de las campañas más significativas fue #CATALONIA_IS_NOT_SPAIN, que superó las 427 publicaciones, alcanzó a 297 usuarios y tuvo un alcance potencial superior a 270.000 cuentas en la ventana analizada.
Elasri figuraba entre los perfiles centrales de aquel ecosistema y vuelve a aparecer ahora en torno a la cuestión de Ceuta. El informe considera que esta continuidad es relevante porque el actor conoce las narrativas y las fracturas que pueden generar mayor impacto, aunque insiste en que su reaparición “no demuestra que reciba órdenes de Rabat”.
También recuerda que Meta eliminó en febrero de 2021 385 cuentas de Facebook, seis páginas y 40 cuentas de Instagram originadas principalmente en Marruecos y vinculadas a un comportamiento inauténtico coordinado.
Para estos expertos en desinformación y guerra híbrida, este antecedente demuestra que existe capacidad y repertorio, pero no permite atribuir automáticamente la actividad actual al Estado marroquí.
De la protesta a la batalla por la imagen
El informe al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL plantea que la eventual escalada no tendría por qué producirse mediante una única operación, sino “por capas”. Primero podrían repetirse los carteles y aparecer versiones que hablen de una “marcha nacional” o “millonaria”.
Después, durante la campaña electoral, candidatos, comentaristas y medios podrían incorporar Ceuta y Melilla a discursos de soberanía y dignidad nacional. En los días previos al 20-S, la narrativa podría extenderse al español, francés, inglés, catalán o euskera y comenzar a incorporar elementos logísticos como horarios, rutas o autobuses.

Los mensajes de desinformación no dejan de crecer en las redes sociales.
El propio día de la marcha se abriría una nueva batalla: las imágenes. Monitor Disinfo advierte de la posible utilización de planos cerrados para inflar la asistencia, cifras sin fuente, consignas contra España, incidentes ante la Embajada o imágenes recortadas y fuera de contexto. El riesgo, explica, es que un incidente menor termine convirtiéndose en la imagen dominante de una crisis bilateral.
El escenario considerado más probable es el de una protesta real o parcialmente materializada en Rabat, con una asistencia difícil de medir y un impacto físico limitado pero “digital, enorme”. Imágenes seleccionadas, cifras exageradas y cobertura cruzada podrían convertir una movilización relativamente pequeña en un acontecimiento presentado como histórico.
El informe contempla incluso un escenario en el que la protesta fracase o reúna a pocas personas y, aun así, la campaña informativa continúe. “En una campaña de influencia, hasta una plaza vacía puede convertirse en munición”, advierte Monitor Disinfo, al señalar que el resultado podría reinterpretarse como censura, miedo o encubrimiento.
Sin pruebas de un asalto a Ceuta
Monitor Disinfo establece una línea roja clara: a fecha de 4 de septiembre no existe evidencia pública suficiente de un plan para desplazarse hacia la frontera o intentar entrar en Ceuta o Melilla.
Si apareciesen rutas, transporte organizado, puntos de reunión fronterizos, financiación o mensajes operativos, la evaluación debería cambiar. Hasta entonces, el informe considera que presentar la movilización como un “asalto” sería una distorsión.
De hecho, una de sus advertencias centrales apunta directamente a la reacción española. “El objetivo inmediato puede no ser mover una frontera, sino mover la percepción de la frontera”, sostiene el documento. Para ello, bastaría con provocar respuestas basadas en el miedo, acusaciones no demostradas o titulares que conviertan un cartel ambiguo en una supuesta invasión.
El análisis identifica así una técnica central: dividir. “La campaña no necesita convencer a toda España de que Ceuta es marroquí”, explica; le basta con conseguir que distintos colectivos “se ataquen entre sí usando el marco elegido por los amplificadores”.













