El final de las vacaciones estivales ya está aquí y toca enfrentarse a una de las tareas más perezosas del año: ordenar y guardar todo el equipamiento playero. Para evitar que la humedad, los malos olores o el deterioro irreparable arruinen nuestras pertenencias de un año para otro, La Tarde de COPE cuenta con la visita de su colaborador estrella y experto en hogar, Pedro Caballero. En una distendida charla, Caballero comparte una serie de recomendaciones prácticas que prometen ahorrarnos dinero y disgustos cuando regrese el calor.
Pedro Caballero, amo de casa y experto en plancha, con Pilar García Muñiz
El infalible método de las cinco palabras para salvar el verano
Para que la vuelta a la rutina no se convierta en un caos doméstico, el experto propone una regla de oro muy sencilla que denomina «la regla de las cinco palabras que es limpiar, desalar, secar, revisar y guardar». Según explica el popular «amo de casa» en los micrófonos de COPE, si seguimos esta pauta al pie de la letra con cada uno de nuestros utensilios, conseguiremos «tener todo perfecto» de cara a la próxima temporada.
Uno de los mayores dolores de cabeza al volver de la playa es la arena que se queda atrapada de forma casi permanente en los tejidos. Al respecto, Caballero lanza una advertencia que desmonta falsos mitos: «aunque las laves y las sacudas, siempre queda arena». Esto se debe a que los granos se incrustan profundamente en el rizo de la toalla.
Para solucionar este problema de raíz y evitar que las fibras se desgasten, el experto comparte un truco sorprendente y muy económico. Consiste en introducir dentro de la toalla «un cojín o de una botella de estas de 5 L de agua o de aceite» para que el tejido quede bien estirado como si fuera una funda. Al abrirse las fibras, la arena se libera fácilmente pasándole un cepillo o, mejor aún, «con la ayuda de la aspiradora».

Haz esto con las toallas de playa que tengas por casa
¿Quién no se ha encontrado un bañador inservible al inicio del verano porque la goma de la cintura se ha cuarteado? Caballero explica que para que este elástico no se deteriore con los meses, basta con frotarse los dedos con «vaselina» y aplicarla directamente por la parte interior de la cintura. Previamente, recomienda colgar el bañador de una percha para estirarlo y usar una brocha de maquillaje vieja para extraer la arena de los pliegues.
Este mismo producto es el aliado perfecto para las chanclas de playa. Para evitar que la goma se agriete después de un par de temporadas, el «amo de casa» aconseja untarlas con un poco de «vaselina o aceite de oliva» antes de meterlas en el armario, asegurando que se mantengan perfectamente hidratadas.
La regla de las cinco palabras después de volver del verano que es limpiar, desalar, secar, revisar y guardar»
Amo de casa
Churros de piscina y polvos de talco: cómo guardar sombrillas y flotadores
El equipamiento pesado también tiene su propia técnica de conservación. Las varillas metálicas de las sombrillas, al ser de hierro, tienden a oxidarse rápidamente. Por ello, Caballero insiste en limpiarlas bien con agua y aplicarles un poco de «aceite» protector. Además, para evitar que la sombrilla se deforme, propone colocar dos flotadores cilíndricos a los lados «como si fuera a especie de guardianes» y sujetarlos con cinta americana textil que no deje residuos.
Por su parte, los flotadores y colchonetas inflables suelen sufrir roturas en los pliegues de un año para otro. El truco para preservarlos es introducir polvo de talco en su interior. Para hacerlo de forma limpia, Caballero sugiere meter el talco en «una botellita de estas de agua de los niños que tienen una especie de chupe» y presionarla para inyectar el polvo directamente por la válvula. Después, en lugar de doblarlos, lo ideal es enrollarlos alrededor de un tubo de cartón grueso de cocina.

La playa de Lloret de Mar llena de bañistas, tumbonas y sombrillas
Otro de los grandes errores ocurre con la clásica nevera azul. Aunque pensemos que está seca, Caballero nos invita a hacer la prueba del papel de cocina presionando la tapa: «veremos como el el papel de cocina se llega a humedecer un poco». Para garantizar un secado absoluto que evite el moho y los malos olores, es fundamental retirar el tapón de congelación y dejar la nevera abierta durante una semana entera antes de guardarla.
Por último, el experto desaconseja guardar los textiles de verano en bolsas de plástico porque necesitan transpirar. En su lugar, propone una alternativa de reciclaje sostenible: utilizar fundas de almohada viejas. «Estas fundas de almohada que tengo, eh, que ya están que ya están viejas… me vale como bolsa, como bolsa de tela para guardar estas cosas», concluye Caballero, garantizando que el próximo año todo estará impecable y listo para un nuevo chapuzón.











