El nuevo programa del SEPE para incentivar la vuelta al empleo de aquellas personas en paro está logrando que miles de ellas se reincorporen al mercado laboral. La reforma impulsada por el Ministerio de Trabajo y que lleva en vigor desde el 1 de abril abrió la posibilidad de compatibilizar el sueldo derivado de un nuevo empleo con parte de la prestación contributiva por desempleo que se venía cobrando, generando un ingreso adicional que hiciera más atractivo aceptar un nuevo contrato.
Tras el primer año de aplicación de la medida, tres de cada cuatro parados que encuentran empleo y compatibilizan durante un tiempo ambos ingresos consiguen mantener su puesto de trabajo una vez dejan de percibir la ayuda. Dicho de otra manera, solo uno de cada cuatro vuelve al paro y pasa de nuevo a cobrar únicamente la prestación pública.
La reforma de las prestaciones y subsidios por desempleo impulsada por el Ministerio de Trabajo perseguía un doble objetivo: mejorar la protección de los parados, por un lado, e incentivar al mismo tiempo su reincorporación al mercado laboral, por el otro. Superado el primer año de vigencia, casi 20.000 desempleados han percibido el complemento de apoyo al empleo (CAE) y más del 75% de los mismos está hoy ocupado, según datos obtenidos por EL PERIÓDICO a través del Portal de Transparencia.
Se trata de personas que estaban en paro y cobraban una prestación contributiva, encontraron un empleo y pasaron a compatibilizar el salario con una parte de esa ayuda pública. La cuantía del complemento oscila entre 90 y 480 euros, dependiendo de la cotización previa, el tipo de jornada y el tiempo durante el que se percibe.
Este sistema de compatibilidad ya existía anteriormente para algunos perceptores de subsidios, con el objetivo de facilitar su reincorporación al mercado laboral. La filosofía de la medida es evitar la denominada ‘trampa de la pobreza’: que una persona rechace un empleo por miedo a perder la ayuda pública y que se quede así ‘atrapado’ en el sistema de ayudas públicas y se resigne a vivir con escasos ingresos.
Y es que, pese a los actuales niveles récord de empleo, el desempleo continúa siendo elevado, con 2,5 millones de personas inscritas en las listas del SEPE. España ostenta la segunda tasa de desempleo más elevada de toda la Unión Europea (UE), solo superada por Finlandia.
Sobre las oficinas públicas de empleo ha recaído desde hace años la crítica de que son más un gestor de prestaciones que no un intermediador relevante a la hora de conectar personas que necesitan empleo y empresas que necesitan personal. Según los últimos datos publicados por el INE, solo el 1,7% de los asalariados que durante el último año encontraron empleo lo hicieron directamente a través de los servicios públicos de empleo. La vía más común, que declaran casi la mitad de ex parados, son contactos a través de familia o amigos.
Más de un año de vigencia
Desde el 1 de abril, y después de una tramitación parlamentaria complicada, precedida además por una polémica entre los socios de Gobierno, está plenamente en vigor la nueva reforma del sistema de prestaciones y subsidios. La norma amplía esta posibilidad de compatibilidad a quienes cobran una prestación contributiva, la modalidad más habitual entre los beneficiarios de prestaciones por desempleo.
La reforma todavía se encuentra en fase de despliegue, aunque el Ministerio de Trabajo ya ha podido recopilar evidencias sobre sus primeros 12 meses de aplicación. El número de beneficiarios ha ido creciendo: de los 121 registrados en junio de 2025 a los 4.519 de julio de este año.
Su perfil es mayoritariamente masculino: el 55% de quienes perciben el complemento son hombres. Una proporción especialmente significativa si se tiene en cuenta que los hombres representan alrededor del 40% del total de parados y el 41% de los perceptores de prestaciones contributivas.
Tiempo medio: dos meses
La posibilidad de compatibilizar salario y prestación está concebida como una medida transitoria. La ayuda pública se va reduciendo progresivamente a medida que la persona se consolida en su nuevo empleo. Según los últimos datos, el tiempo medio de permanencia en este régimen de compatibilidad es de 57 días, aunque en meses anteriores llegó a acercarse a los tres meses. En cualquier caso, la ley establece un máximo de 180 días.
Los datos recopilados durante el primer año apuntan a que la mayoría de quienes encuentran un empleo consiguen mantenerlo y terminan dejando de cobrar la prestación. De los beneficiarios registrados durante los últimos meses, una vez la reforma ya ha logrado más volumen de usuarios, uno de cada cuatro volvieron posteriormente a percibir la prestación por desempleo tras finalizar la relación laboral que había dado lugar al complemento.
«Desde el Ministerio de Trabajo y Economía Social creemos que es especialmente significativo el bajo porcentaje de personas que retoman la prestación tras iniciar una relación laboral y también la duración de los periodos en los que las personas trabajadoras lo perciben que se sitúan lejos de consumir el máximo legal de 180 días que señala la ley. Son datos alentadores en cuanto a la mejora de empleabilidad, objetivo del Servicio Público de Empleo Estatal (Sepe)», valoran desde el departamento liderado por Yolanda Díaz.
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