Que vengan «con la cara destapada», que se la rompo, si se atreven

Al Ejecutivo de la señora Marga Prohens las manifestaciones contra la saturación turística del verano que da sus postreras boqueadas (el calor sigue impertérrito, quede constancia) le conturban, desazonan; no sabe cómo pueden repercutir en las elecciones del 23 de mayo; no las tiene todas consigo, no vaya a ser que se lleve inopinado disgusto, que, de concretarse, sería caso de verdadera mala suerte ante el desastrado estado de sus adversarios de la izquierda, que lamenta la desaparición de Celestí Alomar, el hombre que introdujo la ecotasa siendo vilipendiado sin tasa por los hoteleros, incluso amenazo por uno de ellos, Pablo Piñero, en tiempos policía de la siniestra brigada político social de la dictadura franquista. Gabriel Escarrer, padre, le profesaba el llamado «odio africano», que no sé exactamente qué es, pero sí que tiene hondura, profundidad suficiente para crear desasosiego. Después, Francina Armengol quiso hacerse perdonar permaneciendo ocho años genuflexa ante Escarrer y demás prebostes de la hostelería mallorquina. Así le fue al PSIB (PSOE en elecciones) y asociados. La ecotasa, la que Prohens anunció que incrementaría, ahora su vicepresidente, Antoni Costa, protector de un agresor sexual confeso, condenado en firme por la Justicia (Costa sigue sin rendir cuentas por la felonía perpetrada), dice que ya no es necesario.

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