Los clubes deportivos de Gijón afrontan una vuelta al cole ilusionante en donde las grandes reformas toman protagonismo para los próximos meses. Con el verano pegando sus últimos coletazos y el regreso a la rutina, algunos de ellos han aprovechado la temporada estival para acometer reformas menores, más relacionadas con el matenimiento habitual, e intentar no alterar la normalidad en sus instalaciones durante las vacaciones, donde la afluencia de socios suele ser mayor. Las grandes obras, se reservan para los próximos meses, con el Grupo Covadonga y el Club Santa Olaya, liderando con el nuevo pabellón de Las Mestas y la ampliación en las instalaciones de El Natahoyo. Otros como el Real Club de Tenis de Gijón apuran los últimos días antes de que las máquinas entren a trabajar en sus instalaciones y, en el caso del Real Club Astur de Regatas, después de medio año entre andamios por la reforma de la terraza superior, esperan analizar las siguientes necesidades de sus instalaciones.
En donde no han parado ni en verano es en el Grupo Covadonga, con reformas y nuevas dotaciones en sus tres sedes. La más importante la han acometido en el pabellón Braulio García, con el levantamiento de 250 metros cuadrados de parqué en mal estado y su sustitución. También se repararon los rastreles y otras zonas deterioradas de la estructura del pavimento. En los trabajos se aprovechó para renovar el zócalo perimetral y el acabado de la pista. Se remató con el lijado de la pista para su nivelación, barnizado y el marcaje de las canchas de balonmano, baloncesto y voleibol. En las instalaciones del paseo de Begoña se incorporó la nueva sede de «Pilates Reformer«, mientras que en Mareo, aprovechando el auge del pickleball, se inaguraron tres pistas nuevas.
Estas obras suponen la antesala del macroproyecto que el Grupo tiene entre manos: el nuevo pabellón multiusos. Su levantamiento modificará la actual sede tal y como se conoce hoy en día con un gimnasio de 300 metros cuadrados, nuevos vestuarios, una nueva piscina de 25 metros, ocho calles, y otra de tres calles, espacios multidisciplinares, sala fitness y nuevas áreas de atención al socio. El proyecto plantea estas incorporaciones y desde el Grupo confían que en pocas semanas puedan presentar ante la Asamblea de Socios el proyecto final ya detallado y con lo que serán sus especificaciones y como será la nueva reorganización, entre otros aspectos, de la entrada principal. El nuevo edificio llevará a una nueva distribución del acceso por Las Mestas, el más utilizado por los socios.
El Santa Olaya, a rematar la burocracia
El mismo objetivo se mantiene en el Santa Olaya, donde también esperan proyectar en poco tiempo la gran ampliación de sus instalaciones en El Natahoyo. El objetivo es que en los meses que restan de año se consiga desbloquear toda la parte de la fase administrativa para que la maquinaria actúe en 2027. Lo más llamativo de las nuevas zonas será el amplio gimnasio y la zona de mil metros cuadraros exteriores e interiores de la última planta. En los otros pisos está prevista la instalación de vestuarios, salas polivalentes, terraza deportiva o un espacio administrativo.
A la espera de concretar los últimos retoques al proyecto y agilizar la burocracia, en el Santa Olaya tampoco se han quedado pardos en la temporada estival. Como cada año, se han vaciado las piscinas de 25 y 50 metros para su revisión y mantenimiento y, en el caso de la cubierta de la piscina infantil también se ha realizado el encapsulado y la revisión integral del estado del falso techo por cuestiones de seguridad.
En el Tenis de Gijón los últimos meses han servido para aprovechar sus instalaciones y, en especial, las tres pistas duras de asfalto poroso que serán reformadas la próxima semana. Las instalaciones de la escuela cuentan para suplir esta ausencia en los próximos días con siete pistas más, todas ellas de tierra batida, de las cuales tres son cubiertas. Esta reforma en las canchas de green set mejorará el pavimento, adecuándolo a la actualidad y añadiendo una mayor seguridad a los usuarios.
Con más calma asumen el último cuatrimestre del año en el Club de Regatas donde los deberes respecto a las reformas importantes ya se hicieron en junio, con la gran obra de la terraza de los Tamarindos. Unos trabajos que comenzaron en enero, se realizaron en dos fases y culminaron antes de la temporada alta veraniega para que los socios pudieran disfrutar de las instalaciones a pleno rendimiento. Desde la entidad no plantean más obras de calado en lo que resta de año, al margen de pequeñas labores relacionadas con mantenimiento. Se espera que próximamente se reúnan en asamblea para concretar las siguientes actuaciones de cara al 2027.
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