El ciclista del Movistar Team, Enric Mas, ha analizado en ‘El Partidazo de COPE’ con Juanma Castaño su posición como líder de La Vuelta a España. Durante la jornada de descanso en Albacete, el corredor balear ha repasado sus sensaciones vestido con el maillot rojo tras romper una sequía sin victorias en grandes vueltas que se prolongaba desde 2018.
Lejos de tomarse una jornada de total relajación, el ciclista ha completado un rodaje de unos 70 kilómetros durante dos horas para mantener el ritmo de competición. Mas ha explicado que en el equipo disfrutan de una rutina milimétrica: «Nosotros, la verdad es que somos unos privilegiados, porque entre el cocinero y el nutricionista te dan todo pesado al milímetro«. Asimismo, ha confesado que afronta este momento con tranquilidad porque la carretera acaba poniendo a cada uno en su sitio.
El ciclista balear se impuso en la cima del Alto de Aitana y certificó su maillot rojo.
Confianza y cálculo ante Primoz Roglic
Al ser preguntado por quién considera el principal candidato al triunfo final en La Vuelta, tras el abandono de Pogacar cuando iba líder, el corredor español se ha mostrado contundente: «Para mí, el favorito soy yo; si no confío yo en mí mismo…«. Sin embargo, mantiene una postura cauta frente al palmarés de Primoz Roglic, quien ha conquistado cuatro ediciones de la ronda española, reconociendo que necesita acumular la mayor renta posible antes de la contrarreloj de Jerez.
Sé quién soy, dónde estoy y yo tengo que hacer matemáticas para poder ganar»
Respecto a la posibilidad de lanzar ofensivas lejanas, el líder del Movistar Team descarta emular ataques a decenas de kilómetros de meta. «Por ahora no tengo las patas de Tadej Pogacar; sé quién soy, dónde estoy y yo tengo que hacer matemáticas para poder ganar«, ha asegurado Mas, quien ha destacado que buscará ser ofensivo siempre que las circunstancias de la carrera y las fuerzas se lo permitan.
El calor de la afición y la dureza de la carretera
El maillot rojo ha confesado que el apoyo popular durante esta edición le genera un sentimiento muy especial en cada etapa. «Cuando hay tanta gente y hacen un pasillo, vas a tope, pero aun así es emocionante; oyes muchas veces tu nombre y se te pone la piel de gallina«, ha relatado Mas, remarcando la adrenalina que le transmite el público en las ascensiones.
Oyes muchas veces tu nombre y se te pone la piel de gallina»
En el plano personal, Mas ha reflexionado sobre la exigencia del ciclismo y la seguridad vial, especialmente al ser padre de dos niños de casi tres años y un año. Aunque ha indicado que el 99% de los conductores respeta a los deportistas, califica de peligroso el día a día en los entrenamientos en carretera abierta, antes de afrontar las exigentes citas montañosas en Calar Alto y la Sierra de La Pandera.












