Hay recuerdos que aparecen cuando uno menos se lo espera. Y Fernando Belasteguín tuvo uno de esos momentos en el Bela Padel Center de Barcelona. El argentino se colocó en la pista junto a Tino Libaak y, al otro lado de la red, se encontró con dos caras demasiado conocidas: Javi Garrido y Lucas Bergamini. La escena era prácticamente idéntica a la de su último partido como profesional.
“Acabo de tener un déjà vu”, le comentó Bela a Libaak. El joven argentino no tardó en responder: “No será por ellos”. Entonces la cámara enfocó a Garrido y Bergamini y ya no hubo ninguna duda. Sí, era por ellos. Porque los cuatro protagonistas habían vuelto a coincidir en una pista, aunque esta vez no era Milán, no había un torneo de Premier Padel en juego y, sobre todo, Bela ya no estaba disputando un partido profesional.
De las lágrimas en Milán a las risas en Barcelona
El paralelismo era absoluto. Bela y Libaak contra Garrido y Bergamini, exactamente las mismas parejas que el 5 de diciembre de 2024 se enfrentaron en el Milano P1 en el que Belasteguín disputó el último partido de su extraordinaria carrera profesional. Casi dos años después, el destino volvió a juntarles, aunque esta vez en un entrenamiento y con un ambiente infinitamente más distendido.
Las imágenes del partido de Milán aparecen entonces en pantalla. Son imágenes especialmente emotivas porque aquel encuentro significó el punto final a la carrera profesional del hombre que durante 16 años ocupó el número uno del mundo y que marcó una época en el pádel. A su lado estaba precisamente Libaak, mientras Garrido y Bergamini ocupaban el otro lado de la pista.
Pero si aquel día los cuatro se dejaron la piel por ganar, esta vez el objetivo era otro: entrenar, disfrutar y pasar un buen rato. Aunque, por lo visto, la intensidad competitiva de Bela sigue intacta. El propio argentino se encargó de recordar la diferencia entre ambas situaciones con una de esas frases marca de la casa: “Lo bueno de hoy en el entrenamiento es que los chicos me la tiraron para entrenar. Ese día tiraron para romperme el ojete”, dijo entre risas.
Y parece que el resultado del entrenamiento fue bastante diferente al de aquel último partido profesional. Tanto que Javi Garrido acabó completamente agotado y dejó una confesión que provocó las risas de todos. “Si se hubiese dado ese resultado en Milán seguiría jugando todavía el cabrón, porque hoy nos ha pintado la cara”, aseguró el andaluz, sin desvelar cuál había sido el marcador.
Porque Bela podrá haber dejado el circuito profesional, pero cuando entra en una pista sigue siendo Bela. La intensidad, la lectura del juego y, sobre todo, esa competitividad que le acompañó durante más de tres décadas continúan apareciendo en cuanto tiene una pala en la mano.
El recurso de la víbora y la borma de Bela
El entrenamiento dejó además otro momento divertido cuando Lucas Bergamini se fijó en un golpe que Bela no utilizaba demasiado durante sus últimos años como profesional. “¿Y la víbora qué?”, le preguntó sorprendido el brasileño después de ver al argentino recurrir con frecuencia a este recurso.
La explicación de Bela fue tan espontánea como genial: “Ahora ya no llego con las patas para ponerme atrás con la bandeja y tiro víbora y entran. Mira si lo hubiera descubierto antes… ¡hubiera corrido menos! ¡Qué pelotudo!”. Una ocurrencia que provocó las risas y que demuestra que, lejos de vivir con nostalgia su retirada, el argentino sigue disfrutando de cada momento en la pista.
La escena tiene algo de mágico. El mismo compañero, los mismos rivales y prácticamente el mismo partido, pero con una diferencia fundamental: aquella noche de diciembre de 2024 Bela cerraba una carrera irrepetible, mientras que ahora simplemente disfrutaba de un entrenamiento en su propia casa. El tiempo ha pasado, pero algunos recuerdos siguen apareciendo en cuanto se cruzan las mismas personas.













