Marta Pavón, del Instituto Español de Historia Eclesiástica y archivera general de la Orden de la Compañía de María, participó hace unos meses en la conferencia de los Archivos Vaticanos de la UIB: Historia de la Iglesia y del mundo. Uno de los temas sobre los que ella habló fue la controversia que hay respecto al origen de Cristóbal Colón.
La experta desveló una posible vía para poder resolver esta complicada respuesta: «En lo que respecta al Archivo Vaticano, habría que revisar toda la documentación referida a los papas Inocencio VIII o Julio II, de finales del siglo XV y principios del XVI», explicó Pavón al público asistente en dicho evento.
«El Archivo Apostólico Vaticano ya no se llama Secreto, pero sigue habiendo documentos con esta condición sobre las apariciones de Fátima, el Santo Grial o los Templarios. Es un archivo complejo, como lo es el propio Vaticano. Abarca documentos desde los orígenes del cristianismo, en el siglo IV, hasta nuestros días», añadió Pavón ante la atenta mirada de los asistentes.
«La complejidad apuntada la comprobamos en que hay que saber dónde se encuentra el documento que queremos consultar, si en el archivo o en otra institución de la Curia Romana», destacó la experta. Sin embargo, la historiadora subrayó que hay un obstáculo en todo este proceso a causa de un suceso del pasado:
«Con el papa Inocencio III, en los siglos XII y XIII, toda la documentación dispersa se trasladó al Vaticano. Sin embargo, los pontífices viajaban y llevaban con ellos toda la documentación, lo que daba lugar a pérdidas. Con el Cisma de Occidente, cuando llegó a haber tres papas, el archivo se dividió entre Aviñón y Roma», explicó Pavón en la conferencia de la UIB.

Otra crisis que pasó en aquella época fue cuando Napoleón reunió los archivos más extensos e importantes de Europa en París. En consecuencia, el Archivo Vaticano no volvió a Roma hasta el reinado de Luis Felipe de Orléans.
«En París se decía que, en los mercados, el pescado era envuelto con sentencias de la Inquisición. Con la desaparición de los Estados Pontificios y la unificación de Italia, el archivo fue nuevamente dividido. En cualquier caso, el Archivo Apostólico Vaticano ocupa actualmente 85 kilómetros de estanterías», concluyó la historiadora.










