Ni una cámara acorazada aislada del resto del edificio, ni paredes y techos blindados, ni un cristal de alta seguridad, ni cinco niveles de alarma consiguieron impedir que los ladrones se hicieran con el Tesoro de Villena en apenas cuatro minutos. Las medidas de protección del Museo de Villena (Muvi) y la forma en la que fueron superadas por los asaltantes han sido explicadas este viernes, un día después del terrible robo, por fuentes especializadas del museo durante una visita al edificio.
El Tesoro se encontraba en una cámara acorazada de 75 metros cúbicos, diseñada como una estructura independiente y aislada del resto del museo, concebida como una especie de caja para reforzar tanto la conservación como la seguridad de las piezas. La sala tenía aproximadamente 25 metros cuadrados de superficie interior y tres metros de altura.
La estructura estaba formada por paredes y techo blindados con chapas de acero. La parte trasera contaba con un doble refuerzo de chapa, mientras que otras zonas incorporaban además vidrio de alta seguridad. El techo disponía de una doble capa de chapa y la mesa expositiva estaba también reforzada con chapa de acero, según han explicado las mismas fuentes.
El acceso a la cámara se realizaba a través de una puerta blindada y acorazada, con una cerradura de cinco puntos de anclaje. Además, el protocolo de acceso estaba restringido a dos personas, que disponían de las claves de seguridad necesarias para entrar en el interior de la cámara.
El cristal que no resistió los golpes
El principal frente expositivo, donde se encontraba el Tesoro, estaba protegido por un vidrio laminado de alta seguridad de 10+10 milímetros de grosor, compuesto por dos vidrios templados de diez milímetros unidos mediante una lámina de butiral de polivinilo. Se trataba de un vidrio de alta seguridad homologado frente al ataque manual.
Pero los asaltantes consiguieron perforarlo y fracturarlo a base de golpes. Para ello utilizaron mazas y arietes empleados habitualmente por unidades antidisturbios. No necesitaron abrir por completo las vitrinas. En cuanto lograban generar un hueco suficiente, introducían la mano y extraían las piezas.
El agujero provocado por los golpes todavía podía verse durante el jueves, aunque durante la pasada noche el cristal terminó cediendo y se desprendió.
Las alarmas sí funcionaron
La seguridad del museo no se limitaba a la cámara acorazada. El Muvi disponía de cinco niveles de alarma, que establecían diferentes perímetros de protección en función de las zonas y de los objetos que se encontraban en ellas.
El sistema se completaba con sensores en el interior, detectores en puertas y vitrinas y cámaras de videovigilancia con visión nocturna. Según las fuentes especializadas del museo, todos estos sistemas funcionaron durante el asalto.
Las alarmas se activaron desde el primer momento y los sensores interiores detectaron la presencia de los ladrones. Las cámaras registraron tanto el interior como el exterior del edificio y las grabaciones se encuentran ahora en poder de la Guardia Civil.
La secuencia del robo comenzó a las 5:16 horas, cuando saltó la alarma del polideportivo municipal. Según la información facilitada, este incidente pudo servir como una distracción para facilitar la entrada de los asaltantes en el museo. A las 5:20 horas se activó la alarma del Muvi y apenas cuatro minutos después, a las 5:24 horas, los ladrones habían abandonado el edificio con el botín.
Entraron por un lateral
Los asaltantes accedieron al edificio por uno de sus laterales después de desmontar por completo un ventanal, que acabó en el suelo. Antes habían intentado acceder por una salida de emergencia, pero no pudieron franquearla porque estaba reforzada.
Una vez dentro, fueron directamente a por el Tesoro. Las cámaras habrían captado a tres personas con el rostro cubierto, tanto dentro como fuera del edificio. Llevaban capuchas que les cubrían incluso el cuello y una indumentaria que, por la forma en la que protegía la cabeza y el rostro, recordaba a la de los apicultores.
El modo de actuar de los ladrones evidencia además el conocimiento que tenían del museo. Mientras unos se dirigían a una vitrina, otros actuaban sobre otra, y dejaron atrás las réplicas sin valor que se encontraban en otra zona del edificio para centrarse exclusivamente en las piezas originales.
Las fuentes consultadas también señalan que los asaltantes conocían los horarios de las limpiadoras. El personal de limpieza acudía a las cinco de la madrugada los lunes, miércoles y viernes, pero los jueves no trabajaba, precisamente el día en que se produjo el robo.
La reconstrucción del asalto apunta igualmente a una huida planificada. Uno de los vehículos habría sido utilizado para bloquear el tráfico, mientras el resto del grupo actuaba en el interior y los alrededores del museo.
Aunque las alarmas se activaron y tanto la Guardia Civil como la Policía Local de Villena acudieron al recinto, los autores ya habían conseguido escapar. Desde el museo señalan que el tiempo de respuesta de las fuerzas de seguridad fue el previsto.
Dos auditorías antes de abrir el museo
El sistema de seguridad del Muvi se sometía a revisiones trimestrales, en las que se comprobaban los detectores, puertas y vitrinas y se realizaban tareas de mantenimiento de las cámaras. La última revisión se llevó a cabo el pasado 3 de agosto.
Además, antes de la apertura del museo, en junio de 2024, se realizaron dos auditorías de seguridad. Las deficiencias detectadas fueron subsanadas y el centro obtuvo el certificado de apertura con un nivel 3 de sistema de seguridad.
El traslado y la apertura del Tesoro contaron con la aprobación de la Conselleria de Cultura, después de los correspondientes informes técnicos.
La cámara disponía también de sistemas de control de humedad y temperatura para garantizar la conservación de las piezas. Según explicaron este viernes desde el museo, no se habían observado cambios en estos parámetros tras el robo, debido al grado de estanqueidad de la estructura.
El diseño de la cámara fue realizado por la empresa Rocamora Arquitectura, con experiencia en museos españoles e internacionales, según las mismas fuentes. Ahora, las grabaciones de las cámaras interiores y exteriores forman parte de la investigación de la Guardia Civil. Según las fuentes especializadas del museo, las imágenes permiten conocer por dónde entraron y por dónde salieron los asaltantes.
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