A las 6:12 horas, en un momento mágico, dos colores distintos se apoderaron de la luna. Ocupando el 93% de la superficie, un tono rojizo, tirando a ocre; el resto, el disco lunar, brillaba a modo de sonrisa. Un eclipse lunar parcial ha vuelto a hechizar España (y medio mundo, ya que también era visible en otros países europeos, América y África) después del mágico momento vivido el 12 de agosto, cuando la luna tapó completamente el sol durante apenas un minuto en el que el tiempo pareció quedarse en suspenso.
El eclipse de esta pasada noche no pudo ser visto con claridad en todo el país, ya que las nubes impidieron su visibilidad en determinados puntos de la geografía, sobre todo en Galicia [en Barcelona la nubosidad ocultó el fenómeno en varios tramos]. Eran las 4.34 de la mañana cuando la oscuridad, muy lentamente, comenzó a conquistar la luna en la fase de umbra, en un fenómeno producido al colocarse la Tierra entre el Sol y la Luna, de manera que los tres cuerpos quedaron prácticamente alineados.
La Tierra bloqueó parte de la luz solar que normalmente ilumina la superficie de la Luna y lo que quedó en umbra adquirió tonos rojizos y cobrizos ya que la atmósfera terrestre desvió hacia la sombra parte de la luz solar, sobre todo las longitudes de onda rojizas. «Ha sido muy emocionante ver cómo la luna se ponía por el horizonte eclipsada», explica Esteban Donate, miembro de Astrocuenca, una asociación astronómica que había organizado una observación esta madrugada en una paraje llamado La Tórdiga. Tras el momento de máxima ocultación de la luna, la sombra se fue retirando y la luna fue ganando terreno con un brillo especial que dio la bienvenida al amanecer mientras se ocultaba a la vista.
En España, el eclipse fue retransmitido en directo por el astrofotógrafo y divulgador científico Carlos Castro, que llegó a acumular más de 20.000 espectadores a la vez, acumulando 630.000 reproducciones de público de medio mundo. Castro, malagueño de origen, tuvo que desplazarse hasta Sevilla para poder hacer el ‘streaming’ ya que en Málaga estaba nuboso.
Este eclipse lunar, que pudo ser disfrutado sin gafas de protección especiales, pone el broche de oro a un verano estelar en España que tendrá su continuación en los próximos dos años. El 2 de agosto de 2027 habrá un segundo eclipse solar total, como el que ocurrió el 12 de agosto, pero con una duración mayor, de cerca de cuatro minutos y que solo será observable en el sur de Andalucía, Ceuta y Melilla, por lo que se espera la llegada decenas de miles de turistas extranjeros.
La ‘eclipsemanía’ desatada en el país ha provocado que, debido a la demanda, los precios se disparen en la costa andaluza por encima de mil euros la noche y que, en algunas poblaciones, como Tarifa, ya no queden alojamientos disponibles. «Toda esa zona va a ser una ratonera», vaticina Castro. El cierre al llamado trío de eclipses lo pondrá el eclipse anular en enero de 2028.
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