Nepal declara la zona de desastre por tres meses

Una riada de enorme violencia ha arrasado este miércoles varias localidades del norte de Nepal, cerca de la frontera con el Tíbet, en China, dejando al menos 359 muertos y cerca de 1.500 desaparecidos a ambos lados de la frontera, según los últimos balances difundidos por las autoridades.

La avenida de agua alcanzó alrededor de las 9.15 horas el río Bhote Koshi y golpeó con especial fuerza las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, en el distrito nepalí de Rasuwa. La fuerza de la corriente arrastró carreteras, puentes, viviendas, vehículos y varias infraestructuras hidroeléctricas.

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Las imágenes difundidas en las últimas horas muestran la violencia de la riada. En uno de los vídeos, todavía pendiente de verificación, una multitud corre para ponerse a salvo mientras una enorme masa de agua y lodo arrastra autobuses y decenas de vehículos estacionados. La corriente provoca además el derrumbe de edificios y levanta una gran nube de polvo y escombros.

El último balance de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) eleva a 826 las personas desaparecidas en territorio nepalí, entre ellas 466 extranjeros. La Junta de Turismo de Nepal sitúa en 579 los viajeros cuyo paradero se desconoce: 466 extranjeros y 113 nepalíes.

La Policía de Nepal ha elevado asimismo a al menos 162 los cadáveres recuperados en siete distritos del país. La cifra podría aumentar en las próximas horas, mientras las dificultades de comunicación y el estado de las carreteras complican las labores de búsqueda y rescate.

A este balance hay que sumar las víctimas registradas en el lado chino de la frontera. Las autoridades han informado de tres fallecidos y 558 desaparecidos en el condado tibetano de Gyirong. De confirmarse ambos balances, el desastre deja provisionalmente 168 muertos y cerca de 1.400 desaparecidos a ambos lados de la frontera, aunque todavía no existe un recuento conjunto entre Katmandú y Pekín.

Cuatro españoles, sin localizar

El Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación ha informado este jueves de que hay al menos cuatro españoles sin localizar tras las inundaciones.

El ministro José Manuel Albares ha señalado que, por el momento, no consta que haya españoles fallecidos y ha pedido a familiares y amigos de ciudadanos que puedan encontrarse en la zona afectada que contacten con los teléfonos de emergencia consular del Ministerio.

En un audio remitido a los medios, Albares ha explicado que el Consulado Honorario de España en Nepal, la Embajada de España en Nueva Delhi y el Consulado General en Pekín están «plenamente movilizados para atender a los españoles».

Los servicios consulares mantienen abierto el seguimiento de la situación y están preparados para prestar la asistencia necesaria a los ciudadanos españoles afectados.

Carreteras y puentes, arrasados

La riada golpeó con especial intensidad el distrito de Rasuwa, una zona montañosa del norte de Nepal situada junto a uno de los principales pasos terrestres hacia el Tíbet.

La magnitud de los daños ha dificultado especialmente el acceso de los equipos de emergencia. Al menos 80 puentes transitables han resultado dañados, 35 de ellos destinados al tráfico rodado y otros 45 de tipo colgante. También han quedado afectados unos 40 kilómetros de carreteras, además de proyectos hidroeléctricos y otras infraestructuras.

La situación ha provocado interrupciones de las comunicaciones en diferentes puntos del país, lo que dificulta conocer el alcance exacto de la tragedia y localizar a las personas que permanecen incomunicadas.

El primer ministro nepalí, Balendra Shah, se ha desplazado a la zona del desastre para supervisar sobre el terreno las tareas de socorro, la atención a los heridos y la distribución de ayuda de emergencia. Más de 7.400 efectivos de la Policía y el Ejército continúan desplegados en las operaciones de búsqueda y rescate.

El Gobierno de Nepal ha declarado durante tres meses como zona de desastre las áreas afectadas y ha ordenado movilizar helicópteros militares y privados para facilitar las labores de emergencia. También ha anunciado atención médica gratuita para los heridos y medidas para acelerar la recuperación de las carreteras, el suministro eléctrico y las telecomunicaciones.

Un deslizamiento habría desencadenado la riada

Las primeras hipótesis apuntan a que el origen de la catástrofe podría estar relacionado con un deslizamiento de tierra en territorio tibetano.

El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, señaló que los primeros indicios apuntan a que un fenómeno sísmico registrado durante la mañana habría provocado un gran deslizamiento de tierra que bloqueó temporalmente el cauce del río en territorio tibetano. La acumulación de agua habría desencadenado posteriormente la crecida que arrasó las zonas situadas aguas abajo.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) registró inicialmente un terremoto de magnitud 4,4 a las 02.52 GMT, aunque posteriormente reclasificó el fenómeno como un deslizamiento de magnitud 5,2, cuyo origen situó unos 55 kilómetros al noroeste de Kodari, en Nepal.

Las operaciones de búsqueda continúan mientras las autoridades tratan de acceder a las zonas más afectadas y determinar el número definitivo de víctimas. La prioridad sigue siendo localizar a los cientos de personas que continúan desaparecidas o incomunicadas y restablecer las comunicaciones con las localidades más golpeadas por la riada.

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