Como un pequeño milagro, la rueda de Pando gira otra vez. Es todo un acontecimiento en este pequeño Rincón de Orihuela donde dos antiguos artefactos hidráulicos, las Norias Gemelas, dan todavía personalidad a uno de los paisajes más singulares de la Vega Baja. El agua del Segura ha vuelto a mover el enorme tambor de una de ellas en los últimos días, accionado por la propia fuerza del caudal del río, recuperando un funcionamiento que durante años había dejado de ser habitual. Es más bien un espejismo que no se prolongará por mucho tiempo y del que se ha hecho eco el Ayuntamiento de Orihuela sin aportar más información.
Para la gente de la partida de Las Norias, estos ingenios milenarios son, además, parte de sus raíces en esta tierra donde la vida y la muerte de todo lo que hay pertenece al río. Por eso, que Pando se mueva, aún de manera ocasional, tiene especial interés por las condiciones en las que habían quedado las norias de Pando y Moquita tras las obras de encauzamiento realizadas en el cauce del Segura a mediados de los años 90 para evitar inundaciones. La Confederación Hidrográfica del Segura mantuvo el antiguo brazo del río para dar servicio a las acequias que parten desde ahí y recorren parte de la margen derecha del río en la Vega Baja.
Con reminiscencias del sistema de riego andalusí y cristiano de época medieval, Moquita y Pando constituyen un excepcional ejemplo de sistema de norias dobles en un cauce fluvial en España. Erguidas en sus recios noriales de sillería, tutelan el azud que sobre el lecho del Segura se construyó en el siglo XIX para alimentar dos de las acequias madre más importantes del extenso regadío de la comarca, Alquibla y Molina. Las norias, con su propio sistema de acequias, cumplían también la importante misión de elevar el agua del río para regar las tahúllas del parcelario de sus respectivos heredamientos. Ese fue su funcionamiento tradicional siglo a siglo hasta que en los años 80, las nuevas necesidades de la agricultura y la modernización cambiaron su eterno giro acompasado por la corriente, por los motores de bombeo de los regantes.
Las dos ruedas quedaron varadas, inmóviles y a expensas de un deterioro inexorable que ha necesitado varias intervenciones importantes. Sus 48 cangilones, 24 por cada lado de la rueda, y una estructura de más de ocho metros de diámetro, necesitan un caudal muy importante para un río cuyo aforo medio apenas supera el metro cúbico por segundo en verano. Es toda una incógnita el motivo por el que se está derivando tanta agua por el brazo del antiguo cauce. Para las tandas de riego no es necesario. El Ayuntamiento «no lo sabe» y la Confederación Hidrológica del Segura no respondió a las peticiones de INFORMACIÓN. Alguna especulación hay de que la entidad cuenca, que celebra este año su centenario, estaba elaborando un vídeo sobre el movimiento extraordinario de estos ingenios de la técnica.
De una rueda bloqueada a volver a girar
La situación de Pando hace pocos años era muy distinta. El proyecto redactado para su rehabilitación señalaba que su deterioro era incluso mayor que el de Moquita. La estructura estaba descentrada y bloqueada contra la sillería, después de la desaparición de algunos cojinetes y elementos del eje. Los cangilones se encontraban tan deteriorados que se consideró necesario sustituirlos en su totalidad y también faltaban palas y otros componentes.
La restauración comenzó en 2023 y concluyó en junio de 2024. Las obras se adjudicaron por 419.983 euros, a los que se añadieron 9.317 euros para la dirección de los trabajos y la coordinación de seguridad. La actuación incluyó la consolidación de la sillería, la sustitución de los cangilones, palas y piezas metálicas dañadas, la reposición de los cojinetes y de las compuertas y la adecuación del entorno.
La posibilidad de que las ruedas recuperaran movimiento ya estaba contemplada en el propio proyecto, que planteaba que pudieran volver a funcionar como elemento del conjunto hidráulico. Sin embargo, la restauración no actuó sobre el azud ni sobre los cauces que llevan el agua hasta las norias. Los técnicos advirtieron entonces de la conveniencia de realizar posteriormente trabajos en esas entradas de agua para evitar que ramas, residuos y otros objetos arrastrados por la corriente dañaran las palas o bloquearan las ruedas.
Dos ruedas de hierro desde 1870
Pando y Moquita forman un conjunto inseparable, aunque su historia no es exactamente la misma. La documentación municipal sitúa los antecedentes del sistema en época medieval. La más antigua parece ser Moquita: existen referencias a su acequia en 1360 y 1447, aunque no permiten asegurar cómo era entonces la rueda utilizada para elevar el agua. Los documentos conservados por el Juzgado Privativo de Aguas comienzan en 1730 para Moquita y en 1781 para Pando.
Pando se conocía anteriormente por el nombre «de los Cobos» en alusión a la familia propietaria. Algunos investigadores relacionan el cambio con una nueva ubicación del conjunto hidráulico para mejorar el regadío en el siglo XIX. Las primitivas ruedas de madera fueron sustituidas en 1870 por las dos grandes estructuras de hierro, salidas de los talleres valencianos de Novell y Bofill, lo más de lo más en la época, casi idénticas a las que dan ahora su imagen a estas Gemelas centenarias.
Los motores terminaron desplazando a las norias
El cambio comenzó mucho antes de que las ruedas dejaran de funcionar. En 1931 se instaló una motobomba en Moquita y en 1946 otra en Pando. Inicialmente, servían como apoyo en tiempos de sequía o de dificultades para utilizar la corriente, pero acabaron sustituyendo progresivamente la función de las norias. A ello se sumó después la transformación del propio río. El encauzamiento dejó las ruedas fuera de la circulación ordinaria del Segura y redujo considerablemente la llegada de agua al antiguo brazo en el que se encuentran.La recuperación física de los ingenios fue posible después de que el Juzgado Privativo de Aguas cediera en 2017 sus derechos al Ayuntamiento durante 30 años para acometer las obras de restauración y puesta en valor.
La protección del conjunto continúa además dentro de la revisión del catálogo patrimonial de Orihuela presentada en junio de 2026. El nuevo documento incorpora expresamente las norias de Moquita y Pando entre los elementos del patrimonio hidráulico que se pretenden proteger junto a azudes, acequias y otras infraestructuras históricas de la huerta.
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