Se puso José Mourinho la venda antes de la herida cuando preparaba su alegato en favor de Vinícius. «Tengo el riesgo de que vayáis meses atrás y saquéis mis palabras de cuando yo era adversario de Vini. Ahora, Vini es mío», dijo el preparador portugués después de la agónica victoria contra el Espanyol, definida por un gol del debutante Carlos Espí en el minuto 90.
Después de eso y reconocer que «Vini no es un santo», denunció el «bullying» que a su juicio sufre por parte de futbolistas y aficionados rivales y que, de nuevo según su punto de vista, ejercieron jugadores y seguidores del Espanyol durante el primer partido liguero del Madrid. Y más allá de que tenga o no razón, la hemeroteca, como él mismo reconoció, expone otro punto de vista.
El entrenador del Real Madrid, Jose Mourinho (i), durante el partido de LaLiga de fútbol que RCD Espanyol y Real Madrid disputan este sábado en el RCDE Stadium, en Barcelona. / Quique García / EFE
Hace seis meses, cuando el Madrid de Arbeloa visitó al Benfica de Mourinho en el ‘playoff’ de la Champions, Vinícius también fue protagonista. Lo fue por los presuntos insultos racistas de Gianluca Prestianni, un hito que provocó la implantación posterior de la llamada Ley Vinícius, por la que un futbolista debe ser expulsado si en una discusión se tapa la mano con la boca, como hizo aquel día el argentino.
Mou señaló a Vinícius
Frente a las denuncias del propio Vinícius y de compañeros como Tchouaméni, Mbappé y Valverde, todas ellas coincidentes en que Prestianni le llamó mono en repetidas ocasiones, Mourinho eligió señalar a la presunta víctima de esos insultos racistas.
«Vinícius marca un gol que solo él o Mbappé pueden marcar. Después de marcar, tiene que irse a los hombros de sus compañeros y no meterse con 60.000 personas en este estadio. Es la única cosa que digo, ¿por qué hace el tonto en el córner?«, dijo en una entrevista con la televisión sobre la acción previa a los presuntos desprecios racistas de Prestianni.
¿Por qué se va a hacer el tonto en el córner? No puede provocar a 60.000 personas
Y después, en la rueda de prensa, insistió: «¿Por qué se va a hacer el tonto en el córner? No puede provocar a 60.000 personas. Yo le he preguntado a Arbeloa que por qué no se va a celebrar el gol a hombros con sus compañeros. O por qué no celebra como lo hacían Di Stéfano, Pelé o Eusebio».
«Primero le doy yo, ahora le das tú…»
De aquella crítica, de aquel señalamiento, ha pasado a denunciar que «lo que le hacen es demasiado» a través de un «formato» que se va repitiendo partido tras partido: «Primero le doy yo, ahora le das tú; ahora le doy yo, ahora le das tú. Si yo tengo amarilla, le das tú. Salgo yo, que tengo amarilla, para que entre uno sin amarilla y le dé».
No es un santo, pero lo que le hacen es demasiado. Con Vini estamos todavía en el bullying, ya sea de adversarios o de público
En verdad, tenía Mourinho motivos para la queja anoche. Sobre todo porque, a los dos minutos, un sobreexcitado Calatrava le dio una patada en la espalda con el juego detenido sin que José María Sánchez le amonestara. No era para roja, porque no fue una acción peligrosa para la integridad de Vinícius, pero sin duda merecía una amarilla.
El Espanyol niega el acoso
Calatrava, el goleador perico, acabó viendo la tarjeta por discutir con Vinícius, que también fue amonestado en ese instante. Quien no la vio fue El Hilali, pese a que realizó varias entradas fuertes sobre el brasileño. Al contrario, el Espanyol reclamó que Vinícius debió ser expulsado por simular penaltis. «¿A partir de cuántas piscinas se saca la segunda amarilla? Es para un amigo», publicó el club perico en sus redes sociales.
«El arbitraje te desquicia en la presión. Cuando saltas a una presión y a la mínima es falta, pero por el lado contrario no lo es… molesta. Nosotros sabemos lo que no podemos hacer. Hay jugadores a los que se les permite más que a otros», denunció por su parte Manolo, quien negó el presunto «bullying» a Vinícius: «Si no le podemos tocar… Esto es fútbol. No he visto ninguna entrada excesiva sobre él, con tantas cámaras no queda ahora ninguna acción grave sin sancionar. No hemos ido a buscar ni provocar, son lances del juego».
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