Taiga Okada descubrió el baloncesto español desde Shizuoka, a más de 10.000 kilómetros de distancia. Tenía ocho años cuando vio por televisión la final de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Estados Unidos jugaba con Kobe Bryant, LeBron James, Kevin Durant y algunas de las mayores estrellas de la NBA. España perdió 107-100, pero consiguió mantenerse en el partido hasta el final. Aquello sorprendió a Okada. ¿Cómo podía España competir así contra un equipo lleno de jugadores a los que él veía como referentes? Fue una de las primeras veces que reparó en el baloncesto español. Siete años después estaría viviendo en Madrid.
Okada, en un partido de la B.League esta temporada / tiger_gr1355
Un camino poco habitual
Okada nació en Shizuoka y creció en una familia muy vinculada al baloncesto. Su padre, Takuya, había sido jugador y conocía bien Estados Unidos, un país al que Taiga también viajó desde pequeño para participar en entrenamientos y campus. La vía estadounidense estaba, por tanto, muy presente en su entorno. Y no era extraño. Durante años, Estados Unidos ha sido el principal destino para los jóvenes japoneses que querían desarrollar su carrera fuera del país. Rui Hachimura pasó por Gonzaga antes de llegar a la NBA y Yuta Watanabe se formó en George Washington. Okada, sin embargo, acabó escogiendo otra dirección.
Antes de instalarse definitivamente en España ya había tenido sus primeros contactos con el baloncesto europeo. Durante la secundaria participó en varias experiencias con el CB L’Hospitalet. En 2018 jugó con el club catalán en un torneo en Menorca y posteriormente volvió a competir con el equipo en la Lions Cup de París.

Okada, en el centro de la foto, junto a sus compañeros de L’Hospitalet CB en el torneo de Menorca / @pons_david
Fue entonces cuando empezó a encontrarse con jugadores más grandes y fuertes y con situaciones que no podía resolver de la misma manera que en Japón. Con 1,74 metros, sabía que necesitaba encontrar otras herramientas para competir. Había probado el modelo estadounidense y empezaba a conocer el español. Cuando tuvo que decidir dónde continuar su formación, optó por España, atraído especialmente por la lectura de las jugadas, el pase, el movimiento colectivo y la importancia que se daba a la toma de decisiones.
Poco antes de marcharse tuvo además una conversación con Rui Hachimura. Ambos coincidieron durante la grabación de un anuncio y Okada aprovechó para preguntarle qué necesitaba un base para llegar lejos. Hachimura le respondió que debía mejorar su «IQ de baloncesto», una respuesta que reforzó una idea que Okada ya llevaba tiempo teniendo en la cabeza.
El viaje a la capital
En 2019, Taiga Okada dejó Japón y se marchó a Madrid con solo 15 años. La primera opción que había estudiado para jugar en España no pudo incorporarlo por cuestiones relacionadas con las plazas de extranjeros. Los contactos que había hecho durante sus anteriores viajes acabaron llevándolo a Zentro Basket Madrid, donde comenzaría una etapa de cuatro temporadas.
El cambio fue grande desde el principio. Había que adaptarse al país, al colegio, a los entrenamientos y, sobre todo, al idioma. Okada pensaba inicialmente que podría desenvolverse utilizando el inglés, pero enseguida comprobó que dentro de una pista española aquello no era suficiente. Para un base el problema era todavía mayor. Tenía que comunicarse constantemente con sus compañeros. Es por eso que el castellano empezó a aprenderlo también jugando al baloncesto.

Okada en su etapa en Zentro Basket / Zentro Basket
Su primera temporada coincidió además con la pandemia. Las competiciones se detuvieron y su inicio en España quedó condicionado por una situación que nadie esperaba. Okada mantuvo su rutina entre los estudios y el entrenamiento y fue añadiendo sesiones individuales siempre que podía. Poco a poco empezó a entender mejor aquello que había venido a buscar.
En Japón había estado muy pendiente de lo que podía hacer cuando tenía la pelota. En Madrid empezó a prestar mucha más atención a lo que sucedía cuando no la tenía. Los entrenadores le corregían la posición, el momento del pase, los movimientos de sus compañeros o los espacios que debía ocupar después de soltar el balón. También tuvo que asumir que, por su altura, casi siempre iba a encontrarse jugadores más grandes enfrente. Para un base de 1,74 metros, leer antes la acción podía ser tan importante como ejecutarla.
Okada fue ganando protagonismo dentro de Zentro. En su segundo año compitió con el equipo U18, que terminó subcampeón de Madrid y disputó el Campeonato de España. Durante aquella etapa se enfrentó a algunas de las mejores canteras del país, entre ellas la del Real Madrid. Con 17 años debutó en Liga EBA, cuarta categoría del baloncesto español, y dio un nuevo paso dentro de una formación que ya empezaba a despertar interés en Japón.
Su trayectoria llamaba la atención precisamente por el camino escogido. Mientras otros talentos japoneses crecían en universidades estadounidenses, Okada llevaba buena parte de su adolescencia aprendiendo el oficio de base en Madrid. No estaba siguiendo la vía que habían tomado los principales referentes de su país, sino una mucho menos habitual para un jugador japonés de su generación.
De Madrid a la selección japonesa
Cuatro años después de su llegada a España, recibió una oportunidad importante con su selección. En 2023 formó parte de Japón en el Mundial sub 19, un torneo en el que el combinado nipón alcanzó los cuartos de final. Okada terminó con 3,9 asistencias por partido y el séptimo mejor promedio del campeonato, precisamente en una de las facetas que más había trabajado durante su etapa en Madrid.
Aquel verano cerró su etapa en Zentro Basket y su siguiente destino volvió a estar en Europa. El AS Monaco lo incorporó a su estructura en 2023, donde jugó principalmente con el equipo sub 21 y continuó adaptándose a un baloncesto todavía más físico. Durante sus dos temporadas en Francia llegó también a disputar minutos con el primer equipo en la máxima categoría.

Taiga Okada en su etapa en AS Mónaco / @tiger_gr1355
El regreso a Japón
En 2025, después de seis años fuera de casa, decidió volver a Japón. Kawasaki Brave Thunders anunció su incorporación para disputar la B.League. Okada regresaba con 21 años y con una formación muy distinta a la de buena parte de los jugadores japoneses de su generación, después de haber pasado cuatro temporadas en España y otras dos en Francia.
En su primera campaña en la máxima categoría japonesa disputó 58 partidos y promedió 3,4 asistencias en apenas 13 minutos por encuentro. Al terminar la temporada 2025-26 concluyó su etapa en Kawasaki y durante el verano fue incluido en B.League United para participar en una gira por Australia.

Taiga Okada este verano participó con el B.League United en dos amistosos en Austarlia / tiger_gr1355
Su recorrido sigue llamando la atención en Japón porque no responde al camino tradicional hacia el extranjero. Okada salió del país antes de convertirse en jugador sénior y pasó prácticamente toda su formación entre España y Francia. No renunció al baloncesto estadounidense ni dejó de tenerlo como referencia. Simplemente creyó que, siendo un base de 1,74 metros, había aspectos de su juego que necesitaba desarrollar en otro lugar.
Por eso su historia vuelve inevitablemente a aquella final de Londres 2012. Okada tenía ocho años cuando vio desde Shizuoka cómo España conseguía discutirle el oro olímpico a un equipo estadounidense lleno de estrellas. Siete años más tarde estaba en Madrid intentando entender por sí mismo qué había detrás de aquella manera de jugar.











