Un “mirador natural privado” entre Cala Salada y Cala Saladeta, en Sant Antoni, por 240.000 euros. Así se presenta en Idealista una finca rústica agraria de 5.380 metros cuadrados situada en el camino de Cala Salada, dentro de una zona no urbanizable y con vistas al mar. El anuncio describe la propiedad, denominada ‘La Vista’, como “una oportunidad excepcional en una de las zonas más deseadas de Ibiza”. Según la publicación, la finca se encuentra a tan solo dos minutos a pie de la playa de Cala Salada, dentro de una urbanización “exclusiva y consolidada”, y cuenta con una zona de aparcamiento vallada, vistas hacia sa Conillera y una posición privilegiada para contemplar las puestas de sol.
El precio actual es de 240.000 euros, después de una rebaja del 19% desde los 295.000 euros iniciales. La superficie anunciada equivale a 0,538 hectáreas, lo que sitúa el precio pedido en torno a los 446.000 euros por hectárea. La cifra contrasta con los precios medios de la tierra para uso agrario en España. Según los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el precio medio de la tierra agraria en el conjunto del país se situó en 2024 en 10.248 euros por hectárea. En Baleares, el valor fue de 21.390 euros por hectárea, casi el doble que la media nacional. Pero no es lo mismo un terreno en la isla que en plena Meseta.
Situada en zona ANEI
En el caso de esta finca de Cala Salada, el precio por hectárea multiplica ampliamente esos valores medios. La singularidad que destaca el anuncio no está tanto en su uso agrario como en su ubicación, sus vistas, la proximidad al mar y la escasez de este tipo de parcelas privadas en entornos protegidos de Ibiza. La finca está situada en zona ANEI —Área Natural de Especial Interés— y, según el anuncio, cuenta con inscripción en el Registro Insular Agrario de Ibiza como explotación agraria de ocio y autoconsumo. Actualmente dispone de un pequeño cultivo de aloe vera y se encuentra rodeada de vegetación mediterránea.
Pequeña plantación de aloe vera. / Idealista
Idealista subraya que “no se trata de un terreno convencional” y que su valor reside en la combinación de ubicación, superficie con diferentes alturas, proximidad real al mar, vistas y escasez. La cercanía a Cala Salada, a menos de 300 metros, se presenta como uno de los grandes atractivos del inmueble.
Posibles usos: espacio de meditación o jardín botánico
Lo curioso de este anuncio son los posibles usos que el vendedor plantea para el futuro comprador de la finca. Entre ellos, un proyecto agrario mediterráneo con aloe vera, plantas aromáticas, olivos, lavanda o romero; un espacio de permacultura o agricultura regenerativa; un jardín botánico mediterráneo privado; o un espacio de bienestar para meditación, lectura, yoga, descanso y contacto con la naturaleza.
También se promociona como un “mirador natural privado” orientado hacia el mar, sa Conillera y las puestas de sol, además de como un activo patrimonial a largo plazo por su escasez y ubicación. El anunciante utiliza la Inteligencia Artificial para construir una plataforma de madera dosn dos sillas y una mesa para crear un cómodo espacio del que disfrutar de las puestas de sol.
El propio texto comercial insiste en que la finca “no está pensada para quien busca simplemente metros cuadrados”, sino para quien “entiende la diferencia entre comprar suelo y adquirir un enclave”.
Enfoques de la finca
– Finca privada de disfrute personal o familiar, para quienes buscan un refugio natural junto al mar en una de las calas más emblemáticas de Ibiza.
– Proyecto agrario mediterráneo, con posibilidad de potenciar cultivos compatibles como aloe vera, plantas aromáticas, olivos, lavanda, romero u otras especies adaptadas al entorno.
– Espacio de permacultura o agricultura regenerativa.
– Jardín botánico mediterráneo privado, con vegetación autóctona, senderos naturales, zonas de contemplación y puntos de descanso integrados en el paisaje.
– Espacio de bienestar privado, ideal para meditación, lectura, yoga, pilates personal, descanso, desconexión y contacto directo con la naturaleza.
– Mirador natural privado, con orientación hacia el mar, sa Conillera y las puestas de sol.
– Activo patrimonial a largo plazo, por su escasez, ubicación y proximidad inmediata a Cala Salada.
-Proyecto personal o familiar de conservación e inversión en un activo natural de bajo mantenimiento, para quien valore preservar un espacio único cerca del mar, sin transformarlo ni banalizarlo.
– Espacio singular de representación privada para perfiles vinculados a naturaleza, bienestar, sostenibilidad, botánica, producto local o estilo de vida mediterráneo.
Cala Salada y Cala Saladeta son dos de las playas más conocidas de Ibiza por la transparencia de sus aguas, su entorno natural y su atractivo paisajístico. En este caso, el anuncio convierte esa ubicación en el principal argumento de venta de una finca rústica que, pese a su clasificación agraria y no urbanizable, se ofrece como un espacio privado de disfrute, conservación e inversión.
Fuente: Diario de Ibiza










