Italia ha vuelto a dejar claras sus diferencias con España en materia migratoria. El ministro de Exteriores del país transalpino, Antonio Tajani, ha instado al Gobierno español a centrar todos sus esfuerzos en la frontera con Marruecos y a dejar de lado las tensiones con Roma, iniciadas tras la decisión del Gobierno de la ultraderechista Giorgia Meloni de imponer controles temporales a los viajeros procedentes de territorio español por la crisis de Ceuta.
«En lugar de preocuparse por nosotros, España debería preocuparse por Marruecos: ahí es donde se originan los problemas, no en nuestros controles, que sirven para impedir que inmigrantes ilegales y, peor aún, potenciales terroristas, lleguen a Europa», ha afirmado Tajani en una entrevista publicada en Il Corriere de la Sera. El Gobierno italiano anunció esta semana la detención de 3 personas y la devolución de otras 21 desde la imposición de estos controles, aunque no ha detallado si estas acciones están directamente relacionadas con la entrada masiva de inmigrantes en el enclave español.
El Gobierno español considera que la aplicación de controles por parte de Italia es una decisión «injusta» y «discriminatoria», ya que las condiciones especiales de Ceuta y Melilla dentro del Acuerdo Schengen obligan a que cualquier persona procedente de estas ciudades pase un control de identidad y documentación a su llegada a la península o a cualquier otro país que forme parte del acuerdo de libre circulación.
Medida proporcionada
Pero el Ejecutivo italiano argumenta que la medida es proporcionada y apunta a que episodios como el acontecido en Ceuta representan una amenaza para la seguridad del país. Unos episodios que considera que podrían volver a repetirse, a pesar del refuerzo de la seguridad en la frontera por parte de las autoridades españolas y marroquíes. «Los servicios de Inteligencia españoles ya han alertado sobre el riesgo de una nueva oleada de llegadas a Ceuta, y con ello la amenaza concreta del terrorismo islamista. Y si para ellos es evidente, ¿por qué deberíamos subestimarlo nosotros?», ha indicado Tajani.
Italia anunció inicialmente que mantendría los controles «durante un mes», aunque días más tarde apuntó a la posibilidad de revisar la decisión a partir del 15 de agosto. El Ejecutivo de Meloni descartó levantar los chequeos antes de esta fecha, ante la posibilidad de que se produzca una nueva entrada masiva en Ceuta este sábado. Algo que no se ha producido por ahora: Marruecos ha interceptado a 148 migrantes y ha detenido a 61 por incitación a la entrada ilegal en las últimas horas, en un intento de contener los intentos de cruzar la valla. Roma, mientras tanto, se mantiene a la espera de lo que pueda ocurrir a lo largo de la jornada.
Medidas recíprocas
Los controles impuestos por Italia, que en principio afectan únicamente a ciudadanos extracomunitarios, fueron respondidos el pasado 7 de agosto por España, que anunció la aplicación de medidas recíprocas a los viajeros procedentes del país transalpino. Unos controles que se mantendrán hasta el 7 de septiembre. Italia ha criticado la respuesta de Madrid y ha asegurado que responde a «una lógica sustancial y exclusivamente de represalia que contrasta con la propia razón de ser» del principio europeo de solidaridad, en boca del ministro del Interior, Matteo Piantedosi.
El Ejecutivo de Meloni ha insistido en que los controles no responden a una voluntad de confrontar con el Gobierno de Pedro Sánchez, a pesar de las claras diferencias ideológicas, sino a cuestiones de seguridad nacional. «No estamos librando ninguna batalla contra España; simplemente controlamos cuidadosamente las llegadas y ya hemos impedido el paso a personas que no tenían derecho a entrar en Italia», ha asegurado Tajani, quien ha remarcado que otros controles parecidos están en vigor en la frontera con Eslovenia desde hace más de dos años.
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