En una ciudad donde las cartas de cócteles suelen construirse a partir de tendencias y guiños estéticos pensados para Instagram, Shôko mira hacia atrás para construir un relato distinto. Su nueva propuesta líquida, creada por el coctelero portugués Ernesto Carneiro y su equipo, se inspira en la Ruta de la Seda, ese corredor histórico que durante siglos conectó Oriente y Occidente transportando especias, tejidos, frutas y culturas.
El resultado es una colección de cócteles que invita a viajar desde Xi’an hasta el Mediterráneo sin levantarse de la barra. Detrás de esta narrativa hay una apuesta más ambiciosa. En una Barcelona reconocida como uno de los grandes destinos internacionales de la coctelería, Shôko traslada ese nivel de exigencia a primera línea de mar.
Una decisión valiente que responde a la evolución de un público que ya no busca únicamente ocio nocturno, sino experiencias más completas, gastronómicas y con identidad. Carneiro, con más de 15 años de trayectoria internacional, ha desarrollado una carta basada en elaboraciones propias, infusiones y siropes artesanales, donde «el alcohol deja de ser el protagonista para convertirse en una herramienta al servicio del sabor».
Una filosofía que dialoga con la esencia de Shôko, un espacio donde Asia y el Mediterráneo conviven desde hace años, tanto en cocina como en ambiente. Más que una carta de cócteles, la propuesta se entiende como un pasaporte líquido: una invitación a disfrutar de un cóctel de autor frente al mar a mediodía, acompañar una comida o una cena, alargar la sobremesa o brindar bien entrada la madrugada.












