La jubilación en España no depende únicamente de la edad a la que una persona decide retirarse. La cuantía de la pensión se calcula teniendo en cuenta, entre otros factores, la base reguladora y los años cotizados. Cuanto mayor sea el periodo de cotización, mayor será el porcentaje que se aplica sobre esa base, aunque existe un límite que conviene tener en cuenta.
A partir de 2027, serán necesarios 37 años cotizados para alcanzar el 100% de la base reguladora cuando se acceda a la jubilación ordinaria. Esto significa que una persona que cumpla ese requisito podrá cobrar el máximo porcentaje previsto por el sistema, siempre teniendo en cuenta los límites y condiciones que correspondan a su pensión.
Una pareja de jubilados, en el banco de un parque. / EFE
Para quienes no alcancen ese periodo, el porcentaje será inferior. El punto de partida se sitúa en 15 años cotizados, que dan derecho al 50% de la base reguladora. Desde ahí, cada mes adicional de cotización permite incrementar progresivamente el porcentaje hasta alcanzar el 100% cuando se cumplen los años exigidos.
La cuestión que puede generar más dudas aparece cuando un trabajador supera esos 37 años de cotización. Tener, por ejemplo, 40 años cotizados no significa que pueda cobrar el 103% de su base reguladora. Si decide jubilarse cuando alcanza su edad ordinaria, el porcentaje máximo seguirá siendo del 100%.
Los años adicionales de cotización sí pueden tener otra ventaja importante: permitir acceder antes a la jubilación ordinaria. En 2027, la edad legal se situará en los 67 años para quienes tengan menos de 38 años y seis meses cotizados. En cambio, quienes alcancen o superen ese periodo podrán retirarse a los 65 años.

Dos jubilados contentos / I
Así, un trabajador con 40 años cotizados que cumpla 65 años en 2027 podrá jubilarse a esa edad y recibir el 100% de su base reguladora. Sin embargo, esos tres años que superan los 37 necesarios para alcanzar el porcentaje máximo no se traducirán en una pensión superior al 100%.
Esto cambia si el trabajador decide continuar en activo después de haber alcanzado su edad ordinaria de jubilación. En este caso entra en juego la denominada jubilación demorada, una fórmula mediante la que la Seguridad Social busca incentivar a los trabajadores que optan voluntariamente por seguir trabajando.
La jubilación demorada permite obtener una compensación adicional por cada año completo que se retrase la retirada. Una de las opciones consiste en recibir un incremento del 4% por cada año completo de demora, que se suma a la pensión. También existen alternativas mediante un pago único o una combinación de ambas modalidades.

Elma Saiz / Alejandro Martínez Vélez – Europa Press
Por ejemplo, imaginemos a un trabajador con 40 años cotizados que puede jubilarse a los 65 años en 2027. Si decide hacerlo en ese momento, tendrá derecho al 100% de su base reguladora. Pero si continúa trabajando un año más y se jubila a los 66, podrá beneficiarse del incentivo correspondiente a la jubilación demorada.
La diferencia resulta especialmente importante porque no es lo mismo acumular años de cotización antes de jubilarse que retrasar voluntariamente la jubilación después de haber alcanzado la edad ordinaria. En el primer caso, el porcentaje no puede superar el 100%. En el segundo, el sistema sí contempla incentivos económicos para aumentar la pensión.
En definitiva, los trabajadores que acumulen más años de cotización no deben pensar que cada año adicional se traducirá automáticamente en una pensión mayor. En 2027, 37 años permiten alcanzar el 100%, mientras que superar esa cifra puede servir principalmente para acceder a la jubilación ordinaria a los 65 años. Para obtener una cantidad adicional sobre ese porcentaje, la alternativa pasa por seguir trabajando más allá de la edad ordinaria y acogerse a la jubilación demorada.











