El calor se ha convertido en uno de los protagonistas inesperados del Misteri d’Elx. Las elevadas temperaturas que acompañan las representaciones de este año se sienten todavía con mayor intensidad en el interior de la basílica de Santa María, abarrotada de público durante los ensayos generales. Después de que el martes se registraran cuatro indisposiciones relacionadas con el intenso bochorno, una de ellas de un pequeño ángel que obligó incluso a detener y modificar momentáneamente la representación, este miércoles se han adoptado medidas para intentar aliviar las condiciones en el templo: la instalación de unos pocos ventiladores y la apertura de las puertas para favorecer la circulación del aire.
El Patronato informaba de las medidas frente a las altas temperaturas durante las representaciones. «Permanecerán abiertas la puerta del Sol, la puerta del Órgano y la Puerta Mayor de la basílica, con el objetivo de favorecer la circulación y renovación del aire en el interior del templo. Asimismo, se abrirán las vidrieras de la nave y del presbiterio. Estas medidas se complementan con la instalación de ventiladores en distintos puntos de Santa María, especialmente en las zonas en las que se concentra un mayor número de participantes. Además, se refuerza la ventilación en la tramoya alta, uno de los espacios en los que se alcanzan temperaturas más elevadas debido a su ubicación en la parte superior del templo».
Diego Pacheco, Miguel Diciena y Alejandro Selva, viendo el Misteri d’Elx desde el balcón de Santa Ana / V. L. Deltell
La concejala de Cultura, Irene Ruiz, aseguraba este miércoles que la seguridad en Santa María estaba garantizada y recordaba que existen equipos sanitarios preventivos preparados para intervenir ante cualquier incidencia. Una precaución especialmente necesaria en unas jornadas de temperaturas muy elevadas en Elche, con máximas que no bajaban a las doce de la noche de los 28 grados en la ciudad y una sensación de calor que resultaba todavía mayor por una humedad del 80 %.
Desde dentro, hay quienes conocen mejor que casi nadie qué ocurre cuando ese calor que soporta el público comienza a subir hacia la cúpula. Diego Pacheco, Miguel Diciena y Alejandro Selva, de 15, 14 y 13 años, lo han vivido muy recientemente. Los tres fueron niños del Misteri, participaron en sus aparatos aéreos y ahora, después de cambiarles la voz, siguen vinculados a La Festa a través del Coro Juvenil. Desde el balcón de Santa Ana contemplaban el ensayo general y recordaban una sensación difícil de olvidar: cuando se abre el cielo para comenzar el descenso, «parece fuego lo que viene desde el templo».
Mejoras en la climatización
La intensidad del bochorno quedaba patente en el primer ensayo general del martes y era menor este miércoles. En el rostro de Leopoldo Mas, que este año se estrena como María y que este miércoles volvía a interpretar el papel, reflejaba con intensas gotas de sudor el calvario que vivía. La primera representación se había desarrollado con normalidad hasta pasada la una de la madrugada, cuando un ángel del Araceli, que ya esperaba a media altura el momento de la Coronación, padecía una lipotimia que le obligaba a dejar la función. El niño fue atendido por los sanitarios preventivos situados en Santa María y hasta el lugar acudió también la concejala Aurora Rodil, médico de profesión. Mientras tanto, hubo que reorganizar rápidamente la escena para poder continuar con la representación.

El Patronato del Misteri decidió abrir las puertas de Santa María durante la representación tras el calor sufrido el día anterior / Áxel Álvarez
El pequeño fue sustituido por otro de los niños que interpretan el mismo papel. En el descanso entre funciones ya se había mareado uno de los integrantes del cortejo de la Virgen y, antes de concluir la representación, se produjeron otros dos mareos. Uno afectó a una de las Marías, un pequeño que pudo recuperarse rápidamente, mientras que otro de los judíos tuvo que abandonar el Cadafal para recibir asistencia sanitaria.
En total, fueron cuatro incidencias vinculadas al intenso calor, que este miércoles se mitigaba en parte gracias a la apertura de puertas y ventanas. Hasta la principal se dejó entreabierta y por todas ellas se concentraba numeroso público espectante desde la calle.
«Parece fuego lo que viene desde el templo»
Las consecuencias del calor pueden observarse desde abajo, pero la experiencia cambia completamente cuando se vive a varios metros de altura y vestido con los complejos atuendos de La Festa. Lo saben bien Diego Pacheco, Miguel Diciena y Alejandro Selva, tres antiguos niños del Misteri que conocen lo que significa esperar en las alturas antes de descender sobre Santa María.
Diego, de 15 años, participó en el cortejo, el Araceli y la Coronación; Miguel, de 14, hizo lo propio en esos mismos papeles; mientras Alejandro, de 13, formó parte del cortejo y del Araceli. El cambio de voz les ha obligado a dejar temporalmente la representación, aunque los tres continúan dentro de la familia del Misteri gracias al Coro Juvenil y mantienen intacto el deseo de regresar algún día.
Desde el balcón de Santa Ana seguían atentamente la representación y conociendo de primera mano una particularidad que desde los bancos del templo resulta difícil imaginar. El calor generado en el interior de una Santa María completamente llena asciende y se concentra en la parte superior. Cuando se abre el cielo para iniciar el descenso de los aparatos aéreos, quienes están arriba reciben de golpe esa masa de aire caliente. «Parece fuego lo que viene desde el templo», recordaban a INFORMACIÓN los jóvenes sobre la sensación que experimentaban en esos momentos.

Cada vez que se abre el cielo «sube como fuego hacia arriba» del intenso calor que se vive en la tramoya alta / Áxel Álvarez
Tiene una explicación física sencilla. El aire caliente se expande, pierde densidad y asciende, mientras que el más frío permanece en las zonas inferiores. En un espacio cerrado y con una enorme concentración de personas como Santa María durante el Misteri, el efecto se multiplica. Y precisamente hacia esa zona superior tienen que dirigirse los niños que participan en algunos de los momentos más delicados y espectaculares de La Festa. Y, de hecho, el calor es mucho mayor en los balcones que abajo.
A todo ello se añaden los atuendos y las pelucas que deben llevar durante la representación. El episodio vivido el martes con el pequeño ángel del Araceli puso de manifiesto hasta qué punto el calor puede convertirse en un condicionante. Su sustituto terminó subiendo al artilugio para poder recuperar cuanto antes el desarrollo normal de la escena.
Termómetro visual
Dentro de Santa María existe un termómetro mucho más visual. Lo conocen también Diego, Miguel y Alejandro porque lo han observado desde una perspectiva reservada a muy pocos. Cuando participaron en los aparatos aéreos y miraron desde las alturas hacia una basílica completamente ocupada descubrieron una de las imágenes más curiosas de la representación. Desde arriba, explican, «se puede ver un mar de abanicos que parece que forme hasta olas, un mar bravo porque no deja de moverse».

En los dos primeros ensayos generales el papel de María lo ha interpretado Leopoldo Mas / Áxel Álvarez
Esta tradicional imagen volvía a repetirse durante los ensayos generales de este año. Cientos de abanicos se movían de manera incesante entre el público intentando generar algo de aire. A ellos se sumaban cada vez más pequeños ventiladores eléctricos de mano. Los utilizan espectadores de todas las edades y tampoco escapan al calor autoridades y representantes institucionales situados junto al Cadafal.
Para los tres adolescentes que al cambiar la voz dejaron de cantar contemplar ahora la escena desde el balcón de Santa Ana supone además regresar mentalmente a unos años que todavía sienten muy cercanos. Diego recuerda especialmente lo que ocurría después de cantar. «Cuando terminas ahí arriba y todo ha salido bien, tienes un momento para disfrutar tú solo de ese instante único que acabas de vivir», explica. Lo que más echa de menos es precisamente cantar el Misteri y espera poder regresar cuando su voz se lo permita.

Los alcaldes de Elche y Aspe miran la salida de la Mangrana desde el Cielo del Misteri d’Elx / Áxel Álvarez
Miguel conserva especialmente en la memoria la Coronación. «El hecho de poder ser quien corona a la Virgen es todo un privilegio. Participar en la Santísima Trinidad y vivir ese momento es lo más emocionante», señala. Su objetivo es volver algún día y, si puede, compartir la representación con su hermano, ya sea como apóstol o formando parte del Araceli.
Alejandro también mira hacia el futuro. «Cuando era pequeño, cantar en el Araceli era mi deseo y lo pude cumplir. Ahora me da mucha pena haberlo dejado», admite. Su siguiente sueño ya está elegido: «Me gustaría salir en el Ternari. Siempre me ha encantado».
Los tres conocen el calor, las largas esperas, las pelucas y los pesados atuendos. Han sentido ese aire que «parece fuego» cuando se abre el cielo y han contemplado desde arriba el particular mar de abanicos que estos días se agita con todavía más fuerza en Santa María. Pese a todo, quieren volver.
Es otra de las caras que deja el episodio de altas temperaturas que está condicionando las representaciones de este año. Mientras el Patronato adopta medidas para combatir el calor después de las cuatro incidencias del martes y los sanitarios permanecen preparados para intervenir, Diego, Miguel y Alejandro contemplan desde Santa Ana el lugar en el que esperan estar nuevamente dentro de unos años. Porque conocen perfectamente lo que supone vivir el Misteri desde dentro, incluido su calor. Y ni siquiera eso ha conseguido quitarles el deseo de regresar.

Foto de familia con protagonistas del Misteri d’Elx y miembros del Centro de Personas Sin Hogar de Elche gestionado por Cáritas / INFORMACIÓN

Miembros del Centro de Personas Sin Hogar de Elche con responsables del drama asuncionista / INFORMACIÓN
Llamamiento a la unidad por la restauración
La representación de este miércoles era de nuevo abierta por el rector de la basílica, Vicente Martínez, que solicitaba a los presentes «que permanezcamos todos unidos por la restauración de la basílica». Poco antes, un grupo de miembros del Centro de Personas Sin Hogar de Elche, gestionado por Cáritas, tenían la oportunidad de asistir al segundo de los ensayos y de fotografiarse con algunos de los protagonistas poco antes de la procesión que va desde la Casa de La Festa hasta Santa María. Este recorrido se iniciaba con puntualidad a las 22.30 horas y ante más del doble de público que el día anterior. Esta vez, de nuevo presidía la tribuna de autoridades el alcalde de la ciudad, Pablo Ruz, acompañado por el primer edil de Aspe, Antonio Puerto, y por numerosos concejales del Gobierno municipal ilicitano. El vicario episcopal de zona, Lucas Galvañ, representaba al clero. El templo contó con mejor entrada que el martes y sólo quedaron algunos pocos huecos libres. Contando al público exterior se podría haber vivido un lleno.
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