Como sucedió con el reciente visto bueno al gigante australiano Energy Transition Minerals (ETM) para comprar la mina de Penouta, el único yacimiento de coltán a cielo abierto camino de estar activo en toda Europa Occidental, el Gobierno tiene la última palabra en el proyecto de la automovilística SAIC para implantar en el puerto de Ferrol su primera fábrica de vehículos MG en suelo comunitario. Es un sector estratégico y un inversor de fuera de la UE. La normativa en vigor obliga expresamente a analizar cualquier operación que tenga detrás, de forma directa o indirecta, al poder público de un tercer país. Como en este caso. Más del 60% del capital está en manos de la Comisión de Supervisión y Administración de Activos Estatales de Shanghái (Shanghai SASAC); China COSCO Shipping Corporation, dependiente también del Estado, controla casi el 6%; y la tercera accionista es la SASAC de Nanjing.
La planta necesita una inyección de 200 millones de euros, muy por encima de los 5 millones fijados para las resoluciones que son competencia de la Dirección General de Comercio Internacional e Inversiones del Ministerio de Economía. Así que el expediente estará sobre la mesa del Consejo de Ministros, donde se oirá la preocupación del Ministerio de Defensa por la cercanía a las instalaciones de la Armada y del astillero Navantia y el recelo por el posible espionaje.
En una coincidencia excepcional, los periódicos ‘El País’ y ‘El Mundo’ abrieron sus ediciones de este lunes con los problemas detectados por el equipo de Margarita Robles y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), pensando en la seguridad nacional. Dejan entrever una misma filtración. Las dos informaciones ponen el foco en el especial interés de SAIC en ubicarse aquí y no en las otras alternativas que se barajaron. Hablan de Vigo y Gijón, aunque lo cierto es que también sonaron otros territorios. Días antes del primer desembarco en el recinto ferrolano del buque Anji Forever con 700 vehículos MG el pasado 9 de julio, otro portavehículos de la empresa china, el ‘Anji Eternity’, llegó al puerto de Tarragona, dispuesto a convertirse en un hub logístico para SAIC.
A solo cinco kilómetros del arsenal militar de Ferrol y del complejo de Navantia, la planta de ensamblaje serviría, según Defensa, como observadora privilegiada de los movimientos de las cinco fragatas y los dos buques de aprovisionamiento de la Armada que tienen ahí su base; y de los avances en el astillero de la construcción de las nuevas F-110, la nueva generación de buques de escolta, y los trabajos de modernización de las F-100. Ambas embarcaciones emplean, entre otros componentes, el sistema de combate Aegis, desarrollado por la firma estadounidense Lockheed Martin, puntero en la detección de misiles desde plataformas navales. ‘El País’ asegura, incluso, que Navantia prevé reforzar su seguridad y que la propia Robles transmitió al presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, sus miedos.
Oficialmente, el ministerio no quiso hacer ninguna declaración pública a preguntas de FARO. Fuentes de Defensa consultadas por la agencia EFE sí confirmaron la inquietud por las consecuencias del emplazamiento.
«Es posible»
El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública salió a hacer una llamada a «la tranquilidad absoluta». «Todas las inversiones de ese calado tienen informes que analizan la viabilidad económica, la creación de empleo y la seguridad nacional», dijo Óscar López, convencido de que es posible compatibilizar esa seguridad nacional con la planta. «Con toda normalidad se están analizando todos esos elementos, como en cualquier otra operación de estas dimensiones —añadió—, para poder garantizar que esa inversión tan importante para la zona, para la creación de empleo y para la industria pueda ser viable». Para la zona y «para España», incidió.
Óscar López, ministro para la Transformación Digital y Función Pública, en un acto este lunes. / Ricardo Rubio – Europa Press
El ministro descarta que la seguridad nacional vaya a ser un escollo insuperable. «Obviamente», reconoció, al proyecto se pueden incorporar «una serie de condiciones» o «recomendaciones» que «se atienden y hacen viable la operación». «Estoy convencido de que podrá ser compatible con la seguridad nacional», reiteró. Se están mirando «todas las implicaciones» para tomar «las decisiones oportunas».
Sorpresa de Rueda
López salió a defender el proyecto poco después de que Rueda mostrase públicamente su enfado con la filtración. El presidente de la Xunta niega haber recibido ninguna comunicación al respecto. «Es difícil de entender que ante un expediente que llevamos tramitando conjuntamente el Gobierno de España y la Xunta de Galicia desde hace muchos meses, del que conocemos perfectamente todo su contenido, un departamento del Gobierno central haga ahora estos pronunciamientos», se queja. «En ningún momento se habló de una falta de seguridad ni de ningún riesgo», ahondó el jefe del Ejecutivo autonómico.

El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, este lunes en Marín. / Gustavo Santos
Rueda recordó que fueron los primeros en alabar la «gestión conjunta» con Moncloa para sacar adelante el proyecto. «En todo caso, no le corresponde a la Xunta evaluar unos supuestos riesgos de seguridad nacional», dijo. Admite que «los hay». Desde la administración autonómica, su objetivo es «exigirle al Gobierno central que sea capaz de compatibilizar seguridad nacional con la oportunidad fantástica, histórica, que se le presenta a Galicia». E insiste: «Tiene que ser posible». Advirtió que las informaciones conocidas este lunes «no le hacen ningún favor al proyecto». Hubo otros territorios que competían por la inversión de SAIC «y lo conseguimos aquí, además en Ferrolterra, una zona especialmente necesitada de este tipo de oportunidades».
Navantia tampoco hizo ninguna declaración a este periódico. Desde el Ministerio de Industria recuerdan que el proyecto lo lleva la Oficina Económica de Moncloa, aunque subrayan la coordinación «total» entre administraciones y la relación «cordial» con la empresa.
Habla SAIC
SAIC y MG lanzaron este lunes un breve comunicado. «Coincide con las declaraciones del señor Ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Oscar López, el cual defiende la instalación de la planta en el Ferrol y confía en que el proyecto se ejecutará salvaguardando íntegramente la seguridad nacional de España», apuntó Jose Antonio Galve, director de Marketing y Relaciones Públicas en España y Portugal.
Su plan pasa por iniciar el próximo año la primera fase de su factoría en Ferrol con la construcción de una zona de almacenamiento y el taller de ensamblaje con una inversión de 170 millones de euros, incluida la maquinaria. La segunda fase del proyecto supondrá un incremento de aproximadamente 100.500 metros cuadrados. Quiere alcanzar una capacidad de 120.000 coches al año. El proyecto industrial fue bautizado como estratégico por la Xunta y es una de las mayores inversiones extranjeras de la historia para la comunidad.
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