Desde el sábado y hasta las 12:00 horas de este lunes, 1.033 pasajeros de terceros países de vuelos procedentes de Italia han sido sometidos a controles en respuesta a los que puso en marcha el Gobierno italiano tras la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta. Hasta 109 policías nacionales han realizado estos controles de documentación a los ciudadanos no españoles que han llegado a España en 58 vuelos, según ha informado el Ministerio del Interior.
La Policía Nacional ha llevado a cabo estos controles aleatorios en los aeropuertos de El Prat (18 vuelos), Alicante (14), Barajas (cinco), Málaga (cinco), Sevilla (ocho), Valencia (tres) y Bilbao (cinco). El pasado fin de semana, el Gobierno puso en marcha esta medida después de que el Gobierno de Giorgia Meloni rechazara el ultimátum del Ejecutivo español
Meloni decidió realizar controles a los pasajeros de vuelos procedentes de España tras la entrada de 72.000 migrantes irregulares en Ceuta. No ha servido de nada que Madrid explicara a Roma que Ceuta tiene un régimen especial y no está integrada en el espacio de libre circulación europeo de Schengen. Como garantizaron la semana pasada tanto el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, como el de Interior, Fernando Grande-Marlaska, «ninguno de los migrantes que entraron irregularmente en Ceuta ha viajado a la península». Aun así, Italia decidió mantener los controles.
El Gobierno de España respondió entonces con datos de Frontex: Italia recibe anualmente el doble de migrantes irregulares que España, con lo que decidió implantar esos controles también a los ciudadanos no españoles procedentes de Italia.
Fuentes del Ejecutivo español explican que la medida impuesta por Italia tiene «motivaciones políticas», no migratorias, ya que Roma es consciente de que entrada masiva en Ceuta no ha tenido impacto ninguno en el resto de la península y Ceuta no tiene vuelos con Italia.
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