Wall Street ha comenzado la sesión de este lunes con caídas leves después de cerrar su semana más alcista desde abril, en una semana en la que los mercados se mantendrán a la espera de posibles catalizadores clave en las próximas sesiones, como la situación del estrecho de Ormuz y la publicación del IPC de este miércoles.
Así, el parqué neoyorquino busca impulso para mantener el «everything rally» que atraviesa, en el que «acciones, bonos de larga duración, crédito ‘investment grade’ y oro avanzan conjuntamente», mientras que «en renta variable, además, ha vuelto una pieza que llevaba tiempo faltando… la participación de las grandes tecnológicas», explica Javier Molina, analista de mercados de eToro.
«Las ‘Magnificas7’ acumulan ya una recuperación del 13% desde los mínimos de finales de junio y se encuentran muy cerca nuevamente de máximos. Microsoft ha avanzado un 42% desde sus mínimos de junio y Amazon un 21%. Esto importa porque, dado el enorme peso de estas compañías en los índices, resulta complicado pensar en nuevos máximos sostenibles del SP500 sin su participación», añade.
A ello se suma que «los beneficios siguen acompañando», ya que «SpaceX subió más de un 20% durante la semana después de presentar unos ingresos de 7.800 millones de dólares, un 90,2% más interanual y por encima de las expectativas», mientras que «Palantir avanzó alrededor de un 38% después de superar previsiones y elevar sus estimaciones para el conjunto del año».
«Y el mercado espera que esa fortaleza continúe. El consenso proyecta un crecimiento del beneficio por acción del SP500 del 26% en el tercer trimestre y cercano al 10% para la compañía mediana. Si se cumple, sería el tercer trimestre consecutivo con crecimiento agregado de beneficios superior al 20%», anticipa.
No obstante, los expertos advierten sobre un posible exceso de euforia, ya que «parte de la última subida también descansa sobre una paradoja que debemos vigilar: las malas noticias económicas han vuelto a convertirse en buenas noticias para la bolsa».
«El empleo no agrícola cayó en 23.000 puestos en julio frente a los 88.000 que esperaba el consenso. Además, el crecimiento salarial interanual se desaceleró hasta el 3,2%, su ritmo más bajo en cinco años, mientras que anualizando los últimos tres meses apenas alcanza el 2,25%. Eso prácticamente ha eliminado la presión para que la Reserva Federal vuelva a subir tipos en septiembre. Y mientras la debilidad del empleo sirva únicamente para retirar riesgo monetario, el mercado puede interpretarla positivamente», valora Molina.
LA INFLACIÓN MARCA LA AGENDA SEMANAL
De esta manera, la Fed vuelve a estar en el centro de atención con la esperanza de que finalmente no decida subir los tipos de interés. De hecho, tras el informe de empleo del viernes, el mercado ha dejado de esperar una subida de tipos en la reunión de septiembre, y ahora prevé una nueva pausa con casi un 60% de probabilidad, según la herramienta FedWatch de ‘CME’.
Y el banco central y los mercados tienen esta semana una nueva cita clave de cara al cónclave monetario del próximo mes, ya que este miércoles se publicará el IPC de julio, para el que se espera una suave moderación de una décima en la tasa interanual, al 2,5%.
El analista Neil Wilson cree que, a la espera de conocer la evolución de la inflación, «es muy posible que el mercado esté reaccionando de forma exagerada a estas cifras de empleo y mostrando un optimismo excesivo respecto a los tipos de interés».
«La próxima prueba para la Reserva Federal llegará esta semana con el informe del IPC de EEUU, aunque se seguirá muy de cerca, es posible que por sí solo no baste para determinar si los tres miembros partidarios de una política restrictiva -que votaron a favor de subir los tipos en la reunión del FOMC de julio- tenían razón al preocuparse por la persistencia de una inflación elevada», destaca.
En este sentido, apunta que «una cifra de inflación más moderada daría al FOMC mayor margen para mantener los tipos sin cambios en septiembre, mientras que un dato más elevado volvería a inclinar las expectativas hacia una subida».
CON LA MIRA EN ORMUZ
Por otro lado, el mercado no pierde la vista la situación del estrecho de Ormuz, a la espera de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán que permita la reapertura de esta ruta clave para el comercio de petróleo. El pacto se esperaba para la semana pasada, aunque las partes no han terminado de acercar posturas todavía.
«Los precios del petróleo (WTI) abrieron con un ligero hueco alcista, situándose en el rango de los 78 dólares, aunque aún no han recuperado las pérdidas del mes; los inversores aguardan novedades sobre el acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz, con comentarios que apuntan nuevamente a que se encuentra en su ‘fase final’, pero que requerirá que EEUU cumpla ciertas condiciones, como el pago de indemnizaciones y el levantamiento de sanciones»
Todo ello, recuerdan, «en un contexto de continuos ataques, incluido uno contra una refinería durante el fin de semana, a falta de un acuerdo definitivo«, mientras «los datos semanales de Baker Hughes indican que el número de plataformas petrolíferas en EEUU aumentó a 454».
OTROS MERCADOS
En otros mercados, el petróleo West Texas sube un 2,20% ($79,79) y el Brent avanza un 2,11% ($85,22). Por su parte, el euro se deprecia un 0,027($1,1549), y la onza de oro se deja un 0,18% ($4.391)
La rentabilidad del bono americano a 10 años sube al 4,678% y el bitcoin pierde un 0,85% ($64,596).














