Luis Arroyo recuerda cómo acabó Casado y sentencia a Ayuso por el ático: “Es un juguete roto”

Luis Arroyo cree que la polémica por el ático de Chamberí ha colocado a Isabel Díaz Ayuso ante una de las crisis políticas más difíciles de su trayectoria. El analista aprovechó este sábado su intervención en Malas Lenguas Noche para cargar contra la gestión del Gobierno madrileño y recuperar un episodio que sigue pesando sobre cualquier crisis interna del PP: la caída de Pablo Casado después de enfrentarse a la presidenta madrileña.

“La gestión por parte de la Comunidad de Madrid es absolutamente desastrosa”, arrancó Arroyo. Su crítica no se limitó a la comunicación seguida desde Sol después de conocerse la operación, sino que alcanzó las propias razones que rodearon la compra del inmueble.

Planifica Madrid, empresa pública dependiente de la Comunidad, adquirió por 6,3 millones de euros un ático de 485 metros cuadrados en Chamberí que el Ejecutivo regional presentó como una solución temporal ante las obras previstas en la Real Casa de Correos. Posteriormente se anunció su venta, en plena polémica por la operación.

Arroyo fue mucho más lejos en su interpretación y vinculó la vivienda con la situación patrimonial de Alberto González Amador, pareja de Ayuso. Esa relación constituye una valoración del propio analista y no un hecho acreditado: no existe constancia de que el ático fuera adquirido con el objetivo de permitir a la presidenta “amortizar” propiedades de su pareja.

Oscuro futuro

Para Arroyo, lo relevante ahora es hasta qué punto la sucesión de explicaciones sobre el inmueble puede terminar pasando factura a la presidenta madrileña dentro de su propio partido.

“El PP está perplejo, como es natural, de que estas explicaciones se hayan dado de una manera tan disparatada y bruta”, sostuvo antes de lanzar su pronóstico más contundente. “Probablemente estén esperando si la presidenta de la Comunidad de Madrid puede sobrevivir o más bien se la da por muerta, como muchos hacemos ya. Es muy difícil que pueda sobrevivir a tamaño escándalo. Es un juguete roto para la política nacional”.

La afirmación coincide con un momento de incomodidad en Génova. La dirección nacional del PP ha evitado asumir una defensa especialmente intensa de la operación y se ha remitido durante los últimos días a las explicaciones del Ejecutivo madrileño, mientras el goteo de nuevas informaciones ha aumentado las dudas internas.

El recuerdo de Pablo Casado

Arroyo cerró su intervención mirando cuatro años atrás. En febrero de 2022, la investigación interna del PP sobre un contrato de mascarillas adjudicado por la Comunidad de Madrid desencadenó una guerra abierta entre Ayuso y Pablo Casado.

El entonces presidente nacional del partido afirmó públicamente que él no habría permitido que un hermano suyo cobrara “300.000 euros” a raíz de un contrato adjudicado por su propio Gobierno y reclamó aclaraciones sobre la operación.

La Comunidad reconoció posteriormente que Tomás Díaz Ayuso había facturado 283.000 euros a la empresa beneficiaria en cuatro operaciones, aunque sostuvo que solo 55.850 euros más IVA estaban relacionados con aquel contrato de mascarillas. La Fiscalía Europea acabó archivando la investigación sobre esa adjudicación y no apreció responsabilidades penales.

El enfrentamiento político, sin embargo, resultó devastador para Casado. La rebelión interna terminó precipitando su salida de la presidencia del PP y abrió el camino a Alberto Núñez Feijóo.

“Ella sometió a una presión brutal a su propio partido solicitando la cabeza de Pablo Casado”, recordó Arroyo, que ve en aquel precedente una advertencia sobre la posición que Ayuso ha construido dentro de la formación.



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