“La verdad es que no lo sé. Creo que no es momento para hablar, pero tampoco puedo esconderme. Trato de ser una persona honesta. Hablé con la gente del club, con los que tenía que hablar. Creo que lo mejor para todos es una transferencia y quiero cumplir mi sueño”.
El lunes 22 de junio marcó un antes y un después en el culebrón sobre el futuro de Julián Álvarez. El delantero argentino manifestó públicamente, en pleno Mundial, su deseo de fichar por el FC Barcelona. El club blaugrana lo tenía desde hacía mucho tiempo como prioridad para reforzar el ‘9’ tras la salida de Robert Lewandowski y obtuvo el gesto que necesitaba para lanzarse a por su fichaje. Movió ficha con una oferta de 100 millones de euros con fecha de caducidad. Así lo reconoció Joan Laporta, uno de los principales valedores del interés en la ‘araña’.
Puerta cerrada
A partir de ahí, ‘ruido’. Nada más. La única respuesta formal del Atlético a la propuesta de traspaso del Barça fue en forma de denuncia (sin pruebas) a la entidad culé a la FIFA y la RFEF por “negociar con un jugador con contrato en vigor durante el periodo protegido”. Y de declaraciones del CEO Miguel Ángel Gil Marín y el presidente Enrique Cerezo para dejar claro que no dejarán salir a Julián este verano. “Escuché a Laporta decir que su oferta no era infinita. Nuestra respuesta sí que lo es: no queremos transferirlo. No aceptamos la oferta de 100 millones de euros ni aceptaremos una de 150 ni de 200”, avisó Gil Marín. “La situación es clara, el club ha tomado una decisión”, remató este fin de semana Simeone.
El Barcelona, que correspondió al gesto de Julián con una primera oferta y el reconocimiento público del interés en sus servicios, ha apostado por el silencio en las últimas semanas. La entidad catalana es consciente de que la operación es muy difícil y ha calculado al milímetro todos sus pasos. Deco fue a Madrid para reunirse con el agente del delantero y fue cazado por SPORT y ‘Jijantes’, pero más allá de este viaje no ha querido entrar en polémicas ni cruces de declaraciones.
La hora de la verdad
Hasta este lunes. Desde que Julián verbalizó su deseo de irse del Metropolitano, el 10 de agosto se marcó con rotulador rojo en los calendarios de las oficinas barcelonistas. El motivo: el regreso del argentino a los entrenamientos del Atlético. La ‘araña’ iniciará su pretemporada particular con las habituales pruebas médicas y físicas.
La expectación alrededor del futbolista es máxima. Salvo sorpresa mayúscula, se comportará como el profesional que es (y siempre ha sido, y por ello forzó la temporada pasada a escasos meses del Mundial para intentar ayudar a su todavía actual equipo) y no se declarará en rebeldía. Pero sí que está previsto que se reúna con Simeone primero y los dirigentes después en algún momento de la semana para intentar aclarar la situación e insistir en su voluntad de cambiar de aires, tal como ya dijo hace un mes y medio, y de recalar en el Spotify Camp Nou. No quiere otra cosa que enfundarse la elástica azulgrana.
Semana clave
En el Barça, lógicamente, reconocen que la operación será muy compleja. La postura del Atlético hasta el momento ha sido radical, pero se confía en que una nueva solicitud de traspaso (en este caso a nivel privado) por parte de Julián haga recapacitar a los dirigentes colchoneros y las puertas a negociar se abran. En caso de que sea así, el club blaugrana hará una nueva propuesta para lograr la incorporación del gran objetivo del verano para la delantera.
Si algo ha demostrado Deco en la presente ventana del mercado de fichajes es que se está moviendo a las mil maravillas en la ‘sombra’. Cerró las llegadas de Anthony Gordon y Karim Adeyemi y la cesión de Ronald Araujo al Liverpool en tiempo récord y de forma muy silenciosa. Lógicamente, en los despachos culés se está trabajando en alternativas a Julián Álvarez dadas las dificultades que está poniendo el Atlético, pero no se activará nada hasta saber qué pasa con la ‘araña’. El Barça no lo quiere dejar solo y va a hacer todo lo posible para hacer realidad su sueño.
Los próximos días serán absolutamente decisivos en la resolución del culebrón sobre el futuro del Julián. Aún quedan semanas para que se cierre el mercado, pero si el Atlético no da su brazo a torcer, tocará mirar hacia otro lado. Flick no ha podido dejar más claro, y más si se consuma la salida de Ferran Torres, que necesita a un ‘9’ de garantías para afrontar la próxima temporada con opciones de levantar todos los títulos.














