De la Barrera encuentra el camino. Hay UD. Hay vida y una pegada fumigadora. Otra noche loca de verano como la de 2017. Por fin, magia, algún desajuste y Valentín Pezzolesi. Fue una versión mejorada y hermosa de este proyecto en plena reconstrucción. Florece el rock and roll y el arte de una partitura pragmática con tres tenores sobrevolando la bahía. Adiós a la incertidumbre. El toque milimétrico de Taisei Miyashiro -con un toque de Kirian al espacio-, Manu Fuster -a centro de Marvin- y Jefté Betancor salen en la foto en un gran trabajo coral. Así se aplastó al Cádiz y de paso, al pesimismo (1-3).
Fue la conquista del Carranza de la esperanza. A pesar del desliz defensivo de Sergio Ruiz y la falta de contundencia de Suárez, la UD Las Palmas se rehizo de forma meritoria en la mejor actuación del verano y en el momento justo. Izeta sembró el pánico a los tres minutos. La misma película de siempre. Una zaga de cartón con dos fichajes sobre la mesa como los de Opoku y Giovanni Bonfanti para narcotizar el disparate. Pero desde el conjunto y un Herzog en su particular Vespino, se evidenció una compenetración reseñable ante la lluvia de ausencias -Enrique, Cristian y Viti-.
El once fue el esperado. Valentín Pezzolesi quedó ubicado en la izquierda, con Suárez y Herzog de centrales. Remate de Kenan y las diabluras de Rafa Cruz por el costado zurdo. Otro erro de Sergio Ruiz y el empate de Miyashiro. Fuster hizo el 1-2, con pase de Marvin Park, y Jefté, de forma majestuosa, anotó el tercero en la noche de Valentín Pezzolesi. Cruz también se sumó a la rebelión de los platanitos con Kirian Rodríguez de director de orquesta.
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