El Ibex 35 se ha revalorizado un 1,99% en la última semana, período en el que ha conseguido conquistar los 20.000 puntos por primera vez en su historia. Este viernes se ha mostrado más volátil que otros días: comenzó en rojo, a media sesión logró darse la vuelta y finalmente ha cerrado prácticamente plano (-0,02%, 20.176 puntos). Y es que las dudas se han apoderado de la operativa en la última sesión de la semana. ¿La razón? La incertidumbre que han provocado las últimas noticias relacionadas con la reapertura del estrecho de Ormuz.
Aunque Irán se plantea reabrir esta vía marítima crucial para el suministro mundial de petróleo y gas, sus planes para hacerlo con condiciones no han gustado nada al mercado. En concreto, Irán podría reabrir el estrecho, pero eso sí impidiendo el paso a los buques bajo bandera estadounidense e israelí. Asimismo, plantea imponer restricciones a los barcos de países e individuos que hayan causado daños a Irán hasta que dicho daño sea compensado. Y por si esto fuese poco, Irán también planea imponer sanciones de hasta el 20% del valor de la carga a quienes violen los términos del acuerdo, que actualmente se encuentra en revisión.
Estas noticias han provocado un nuevo aumento del precio del petróleo, aunque posteriormente se ha situado en terreno negativo, de forma que el Brent cotiza en 83 dólares y el West Texas, en 78 dólares. Según comentan los expertos de Danske Bank, la reacción del crudo se debe a que el borrador de propuesta entre Irán y Omán, actualmente en revisión por el parlamento iraní, «impondría condiciones más estrictas al transporte marítimo comercial a través del estrecho de lo que los mercados habían anticipado«.
Como resultado, añaden, los inversores muestran una mayor aversión al riesgo. Los movimientos de la renta variable no se deben al deterioro de los datos macroeconómicos ni a resultados decepcionantes, sino a un «sentimiento más débil, ya que los inversores se muestran cada vez más preocupados por la geopolítica y el ritmo de la inversión en IA». El mercado no pierde de vista a Oriente Medio, sobre todo porque la reapertura de Ormuz sigue siendo incierta y es improbable que el tráfico se reanude de inmediato.
Pero sin duda hoy todas las miradas se dirigen a EEUU, y es que el Departamento de Trabajo publica el informe de empleo correspondiente al mes de julio, que ha dado una sorpresa negativa y ha mostrado que se destruyeron 23.000 empleos en julio frente a los más de 80.000 que el mercado esperaba que se crearan.
Bret Kenwell, analista de mercados de eToro, se pregunta si la inestabilidad al mercado laboral norteamericano pues, tras un 2025 «irregular y con altibajos», los primeros cinco meses de 2026 «ofrecieron cierta esperanza de que el mercado laboral se estabilizara». «Sin embargo, el aumento del mes pasado se revisó a la baja hasta apenas 20.000 empleos, mientras que este informe mostró una contracción en las nóminas, lo que vuelve a poner en duda esa estabilidad recién encontrada», apunta.
«Peor aún, el salario medio por hora no alcanzó las expectativas en un momento en que la inflación persistente y los elevados precios de la energía ya están afectando los presupuestos familiares. Las revisiones de dos meses también eliminaron 103.000 empleos previamente reportados, lo que supone la mayor revisión a la baja en un año. El único aspecto positivo fue la tasa de desempleo, que descendió inesperadamente al 4,1%. Aun así, entre el dato negativo, el menor crecimiento salarial y las importantes revisiones, este fue un informe decepcionante«, señala este experto.
Precisamente por ello, Kenwell cree que este es «el tipo de informe que podría reavivar la tendencia de Wall Street a considerar las malas noticias como buenas». Y es que los datos han sido «lo suficientemente débiles» como para «aliviar la presión» sobre la Reserva Federal para que suba los tipos de interés, si bien aún «no lo son lo suficiente como para indicar que el mercado laboral o la economía se estén desmoronando», ya que la inflación sigue trayendo de cabeza al banco central. «Pero las cifras de hoy podrían dar a los responsables políticos más motivos para mantener la calma, y a los inversores más margen para asumir riesgos», sentencia.
El resto del calendario de datos se mantiene relativamente ligero. Este viernes se ha conocido la balanza comercial de China de julio, que muestra que las exportaciones crecieron un 23,9% en comparación con el mismo mes del año anterior, superando las previsiones del consenso de analistas, que apuntaban a un aumento del 22,2%, mientras que las importaciones se elevaron un 27,5%, ligeramente por debajo de las estimaciones del 27,9%.
Asimismo, se ha conocido ya el dato de producción industrial de Alemania, que ha frenado su avance al 0,2% en junio, tal y como esperaba el consenso de analistas, pero logra sumar ya tres meses de alzas.
En el plano empresarial, tras la batería de resultados conocidos a lo largo de la semana, la situación se calma este viernes y solo destacan las cuentas de Allianz.
OTROS MERCADOS
En otros mercados, tenemos al oro subiendo hasta los 4.400 dólares por onza.
El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años retrocede al 4,651%.
En el mercado de divisas, el EUR/USD sube a 1,1558 dólares.
Y el bitcoin avanza hasta los 64.900 dólares.










