Generales analizan la crisis con Marruecos

  1. El asalto masivo a la frontera de Ceuta: contexto y antecedentes
  2. Respuesta militar y preocupación en el Ejército de Tierra
  3. Análisis de los generales sobre el escenario y la estrategia marroquí
  4. Falta de estrategia y fallos en seguridad nacional
  5. Debate sobre el mando militar y coordinación en la crisis
  6. Planes y ejercicios conjuntos: ¿están preparados?
  7. ¿Es necesario reforzar la presencia militar en Ceuta y Melilla?
  8. Incrementos militares: mensaje disuasorio y aumento de capacidades
  9. Acciones de represalia y planes urgentes para Ceuta y Melilla
  10. La necesidad de voluntad política y fortaleza moral

El asalto masivo a la frontera de Ceuta: contexto y antecedentes

El asalto a la frontera de Ceuta de este 30 de julio fue una repetición, pero multiplicada en volumen, de la avalancha que ya sufrió la ciudad hace cinco años, en mayo de 2021.

 

En esa ocasión, las relaciones diplomáticas entre España y Marruecos se habían tensado por el ingreso en un hospital del Logroño del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. Este julio, miles de personas salieron de Marruecos hacia Ceuta días después de que Pedro Sánchez hiciera un viaje oficial a Argelia, enemigo tradicional de Marruecos.

Esta crisis va más allá del flujo de inmigración irregular que llega habitualmente a Ceuta, a Melilla y a otros puntos de España.

Se ha interpretado como un desafío de Marruecos, que habría o bien organizado o bien al menos permitido la avalancha de decenas de miles de personas sobre la ciudad que considera “ocupada” por España, para así poner en cuestión ante la comunidad internacional la soberanía española de la ciudad norteafricana.

Respuesta militar y preocupación en el Ejército de Tierra

El suceso obligó a movilizar al Ejército de Tierra. Militares de la Legión y los Regulares llevan días patrullando las calles para reforzar a las Fuerzas de Seguridad y conducir a la frontera a quienes se colaron ilegalmente.

 

El incidente ha provocado inquietud en numerosos militares. “La gente está preocupadísima, y piensa que esto no ha acabado y va a ir a más”, asegura un oficial general.

Análisis de los generales sobre el escenario y la estrategia marroquí

Confidencial Digital ha consultado en estos días con oficiales generales, algunos retirados o en la reserva, oficiales y otros militares acerca de la crisis provocada por este asalto a Ceuta.

La mayoría pertenecen al Ejército de Tierra. Varios de ellos son oficiales generales de alta graduación. Algunos tuvieron responsabilidades en unidades de Ceuta y Melilla, otros asumieron funciones relevantes en el Ministerio de Defensa, el Estado Mayor de la Defensa y el Estado Mayor del Ejército.

Desde el anonimato, analizan este episodio, sacan conclusiones, y responden a algunas preguntas sobre futuras crisis, y acerca de las medidas de defensa militar que, a su juicio, necesitan (o no) Ceuta y Melilla ante la presión de Marruecos.

Evaluación de fases y posible evolución del conflicto

“Perejil fue la primera fase, les salió mal. El asalto de 2021 fue la segunda fase, y esta ha sido la tercera”, reflexiona un general retirado. A su juicio, Marruecos está “midiendo la respuesta” de España ante distintas ofensivas en los territorios del norte de África.

Por eso prevé futuros escenarios más preocupantes, ya sea en este asalto o en próximas avalanchas.

 

El riesgo de asentamientos y conflicto urbano en Ceuta

Una situación más problemática sería que “mil o mil quinientos de los que han entrado digan que se niegan a salir”, que no regresan voluntariamente al otro lado de la frontera, y se atrincheren en alguno de los barrios de Ceuta donde hay más población musulmana y con lazos familiares en Marruecos.

Eso convertiría el suceso en un problema de seguridad pública mucho más grave, si esos marroquíes comienzan a montar barricadas y a enfrentarse violentamente a las Fuerzas de Seguridad. E incluso si declaran “la independencia” de un barrio o que la ciudad es marroquí.

Comparación con la anexión de Crimea y guerra híbrida

El conflicto daría un salto cualitativo si se producen choques graves, y Marruecos denuncia que España agrede a sus nacionales y que eso le obliga a intervenir.

Algunos generales ven posible ese escenario, que sea el próximo episodio en esa estrategia de presión sobre Ceuta y Melilla, y les recuerda cómo Rusia se anexionó Crimea.

Al inicio del conflicto entre las autoridades prorrusas de Crimea y el gobierno central de Ucrania, se desplegaron en la península unos soldados sin distintivos de ningún ejército, que fueron conocidos como “hombrecillos verdes”, y comenzaron a controlar los espacios públicos. Fue un paso hacia la anexión por parte de Rusia.

Con las diferencias entre los dos contextos, este análisis apunta al peligro de que Marruecos llegue a instrumentalizar un asalto a Ceuta o a Melilla, supuestamente realizado por civiles y por inmigrantes irregulares, para que un grupo de esos “civiles” realice acciones que cuestionen la soberanía española de las ciudades y el control de las instituciones públicas, y de pie a Marruecos para elevar su reivindicación para proteger a sus nacionales.

Falta de estrategia y fallos en seguridad nacional

Otra lección que sacan de este último episodio es que existe una falta de estrategia desde el Gobierno de España, y que sus acciones son descoordinadas.

 

Señalan fallos en los cuatro pilares que identifican como claves de la seguridad nacional: la inteligencia, la acción exterior (la visita de Pedro Sánchez a Argelia sin tener el control sobre la reacción de Marruecos), la seguridad pública y el refuerzo policial.

Critican duramente que no haya sido hasta después del asalto cuando se ha empezado a colocar la barrera fronteriza en aguas de Ceuta.

Debate sobre el mando militar y coordinación en la crisis

Los oficiales generales consultados por Confidencial Digital discrepan de las capacidades militares que deben intervenir en una crisis como la vivida por Ceuta con la entrada ilegal, y en unas horas, de más de 70.000 personas.

Generales con experiencia de mando en unidades de Ceuta y Melilla consideran que esta crisis “es un asunto de orden público más bien que de agresión militar”.

Las amenazas híbridas sobre las ciudades autónomas no pueden resolverse con el componente militar, que sería simplemente uno más de los que tendrían que cooperar con los otros elementos que constituyen el poder del estado y bajo las directrices y órdenes del Gobierno para resolver el conflicto”, analiza un general en la reserva que ocupó puestos relevantes.

Un alto mando en la reserva recuerda que la Ley Orgánica de la Defensa Nacional, del año 2005, contempla que en emergencias como esta las Fuerzas Armadas pueden actuar en apoyo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado cuando estas lo demanden.

Así que corresponde a las Fuerzas Armadas el liderazgo de las actuaciones.

“Las capacidades militares a poner en juego en este tipo de situaciones son reducidas porque se trata de acompañar con los recursos humanos y los vehículos ligeros de la Comandancia General a los efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en el desempeño de sus cometidos, cubriendo áreas, cerrando puntos de paso, etc.”, explica un mando, que en la misma línea considera que “el Ministerio del Interior debe estar suficientemente equipado y preparado para hacer frente a estas incidencias con el apoyo del resto de recursos del Estado en la ciudad autónoma, incluidas las Fuerzas Armadas”.

El debate sobre quién debe tomar el mando en la crisis

Otro general, ya fuera de la primera línea en activo, señala que los planes militares identifican perfectamente la escalada del conflicto en una fase inicial dentro de lo que se denomina la “zona gris” en la que se realizan por parte del adversario acciones de guerra híbrida en todos los ámbitos: información pública, ciberdefensa, presión económica, subversión y empleo de la población civil con acciones desestabilizadoras, como la actual”.

En esa “zona gris”, considera, “el protagonismo no es militar”, sino que debe ser un elemento de apoyo al resto de poderes.

Ante crisis como esta “debe haber un protagonismo de inteligencia (Centro Nacional de Inteligencia), diplomacia (Ministerio de Asuntos Exteriores), defensa cibernética (todos los organismos con capacidad de defensa en el ciberespacio), Fuerzas de Seguridad (Guardia Civil y Policía Nacional) e información pública, entre otros”.

Diferente postura mantiene otro general retirado que también tuvo un papel importante en el Ministerio de Defensa.

“El comandante general tiene que tomar el mando cuando la crisis alcanza este nivel”, como el de esta avalancha de decenas de miles de personas que ha puesto en jaque Ceuta durante días.

Este general muestra dudas sobre el nivel de coordinación que ha demostrado el dispositivo desplegado estos días.

Su opinión es que ante un desafío como este, no debe ser el delegado del Gobierno el que dirija el despliegue, sino el comandante general, que es el general del Ejército de Tierra que manda las unidades con base en Ceuta o en Melilla. Y que sea él quien establezca el despliegue conjunto entre el Ejército, la Guardia Civil y la Policía Nacional.

Pero otro general cree que “el mando militar debe ser un mando de apoyo hasta el inicio de las hostilidades militares”, si las llegara a haber, “en que debe pasar a ser el protagonista, para lo que el Gobierno puede plantear establecer alguna de las situaciones que activen los estados de alarma, excepción o sitio”. Pero el mando “debe ser político” en esas acciones de “ zona gris” hasta el inicio de hostilidades militares.

Otro oficial general consultado por ECD sugiere que se debería haber declarado “situación de interés nacional” en Ceuta, conforme la Ley Orgánica 36/2015, de 28 de septiembre, de Seguridad Nacional.

Planes y ejercicios conjuntos: ¿están preparados?

Un punto de discrepancia entre general es si existen planes y ejercicios conjuntos para que actúen las Fuerzas Armadas y las Fuerzas de Seguridad del Estado en una emergencia como la que enfrentó Ceuta.

“Las Fuerzas Armadas en Ceuta y en Melilla y en todo el territorio nacional llevan a cabo prácticas de instrucción y adiestramiento regulares para colaborar con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en estas actuaciones de mantenimiento de orden público”, afirma uno de ellos.

Un teniente general confirma que sí existen planes de contingencia y defensa ante situaciones como esta en Ceuta y Melilla, pero “no están coordinados con la necesaria actuación de los otros poderes del Estado”.

Pero otro general de alto rango considera insuficientes tanto los planes como los ejercicios.

“Debería haber un plan conjunto” de las Fuerzas Armadas “con el Ministerio del Interior, y no lo hay”, y además echa en falta ejercicios frecuentes de unidades del Ejército de Tierra con la Policía Nacional y la Guardia Civil para intervenir en este tipo de emergencias no estrictamente militares, pero que ponen en jaque las fronteras y la seguridad de Ceuta o de Melilla.

¿Es necesario reforzar la presencia militar en Ceuta y Melilla?

Confidencial Digital también ha consultado a varios oficiales generales si este asalto de miles de personas sobre Ceuta, el segundo en cinco años, aconseja reforzar la presencia militar en las ciudades autónomas del norte de África.

 

De nuevo, las opiniones son diversas. Varios generales consultados descartan la necesidad de aumentar el despliegue militar.

La misma opinión expresa otro general, aunque con matices. No ve necesario aumentar el contingente, pero sí cree que las unidades de Ceuta y de Melilla deberían ser dotadas de mayores capacidades para hacer frente a la guerra híbrida: armas no letales, material de control de masas, frente a armas NBQ (nucleares, biológicas y químicas), inteligencia…

En caso de que en una crisis fueran necesarios más militares, se proyectarían desde bases del Ejército de Tierra en la España peninsular, Baleares y Canarias.

Incrementos militares: mensaje disuasorio y aumento de capacidades

En los últimos tiempos vuelve a circular la idea de que el Ejército de Tierra establezca en Ceuta y Melilla una rotación de unidades de la Península Ibérica, en vez de mantener regimientos y unidades en las ciudades autónomas.

Pero generales consultados rechazan esta idea: “Las experiencias que hemos tenido en el pasado no han funcionado”.

 

Un general se muestra convencido de que la estrategia de Marruecos para anexionar Ceuta y Melilla es híbrida, que no consistirá en un ataque militar convencional, sino en maniobras como estas, en la llamada zona gris.

Cree que no habrá movimientos de carros de combate ni ataques con artillería.

Pero aún así apuesta por que el Gobierno de España refuerce las capacidades que tiene desplegadas tanto en Ceuta como en Melilla, donde el despliegue de unidades del Ejército de Tierra es similar en una y otra ciudad. Por necesidad, porque considera que hay pocos militares en esas plazas, y como mensaje.

“Hay que activar la bandera de la Legión y el tabor de Regulares que faltan en cada ciudad”.

El Tercio «Gran Capitán» 1º de la Legión de Melilla cuenta con la Iª Bandera «España» (antes «Comandante Franco»). Hasta 2008 contó también con la IIª Bandera «Carlos I».

En Ceuta, el Tercio «Duque de Alba» 2º está formado por la IV Bandera «Cristo de Lepanto». También en 2008 perdió la V Bandera «Gonzalo Fernández de Córdoba».

Lo mismo ocurre con las unidades de Regulares.

El Grupo de Regulares de Ceuta nº 54 tiene ahora sólo un tabor, el Tabor «Tetuán» I/54. En 2003 se disolvió el Tabor «Larache» II/54.

El Grupo Regulares de Melilla nº 52 se quedó en 2007 sin el Tabor «Rif» II/52, y mantiene el Tabor «Alhucemas» I/52.

Además de las unidades de la Legión y los Regulares, la idea de este general pasa por reforzar también las unidades de Ingenieros y de Caballería que hay en Ceuta y en Melilla. En los regimientos de Caballería («Montesa» 3 de Ceuta y «Alcántara» 10 de Melilla) reclama aumentar las compañías de carros de combate Leopardo.

 

Estos incrementos de la presencia militar en Ceuta y en Melilla serían, principalmente, un mensaje a Marruecos de que España está decidida a defender las ciudades españolas del norte de África, y que para ello va a garantizar una presencia militar suficiente y disuasiva.

Tanto para reforzar la capacidad operativa como para también lanzar un mensaje, otro oficial general plantea que España logre un salto en el despliegue de drones en Ceuta y Melilla: vehículos no tripulados aéreos, pero también terrestres y marinos. Estos últimos podrían ser muy útiles para vigilar las aguas territoriales de España y detectar entradas ilegales de extranjeros a nado o en embarcaciones.

Acciones de represalia y planes urgentes para Ceuta y Melilla

Varios de los generales consultados coinciden en la importancia que tendría que España tomara ciertas acciones de represalia y advertencia hacia Marruecos en ámbitos no sólo militares, sino económicos, diplomáticos, fronterizos…

 

Por ejemplo, amenazar con cortar por completo el paso de marroquíes que atraviesan la España peninsular para viajar desde Francia, Bélgica y Países Bajos hacia Marruecos, cada verano ida y vuelta.

A medio plazo, urgen a aprobar los planes especiales para Ceuta y Melilla que se esbozaron en la Estrategia de Seguridad Nacional de 2021: planes para la reactivación económica, la protección, y la lucha contra el crimen organizado para las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y su zona de influencia y la aprobación de éste en el Congreso de los Diputados y el Senado por una amplia mayoría de las fuerzas políticas allí representadas, “así como su puesta en marcha de forma urgente y coordinada por parte de los gobiernos central y los de las dos ciudades autónomas”.

A corto plazo, proponen evacuar de inmediato a la España peninsular a los menores extranjeros que no sean devueltos de inmediato, hasta que se autorice su devolución a España. E implicar lo antes posible a la agencia europea Frontex en la protección de las fronteras con Marruecos.

Incluso echan de menos no haber adoptado medidas simbólicas, como que los buques de la Armada del Grupo de Combate Expedicionario Despliegue Atlántico 2026, que acaban de regresar después de atravesar el Atlántico y ejercitarse en Estados Unidos, en vez de atracar en la base naval de Rota, hubieran recalado en Ceuta y en Melilla.

Esas medidas de presión, a juicio de estos militares, deberían ser publicitadas como mensaje disuasivo a Marruecos, de que España está dispuesta a activar toda una serie de medidas para defender Ceuta y Melilla frente a avalanchas migratorias y otras estrategias híbridas.

La necesidad de voluntad política y fortaleza moral

Varios generales consultados coinciden, por separado, en la misma idea: “Nos ha faltado fortaleza moral”, “lo que hace falta es voluntad política”.

Concluyen que las Fuerzas Armadas tienen capacidad para hacer frente a cualquier situación, pero no ven claro que las instituciones políticas vayan a adoptar medidas para evitar que se repitan crisis como esta, o más graves, fruto de la tensión entre España y Marruecos.



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