Ayuso reaparece para justificar el escándalo del ático ante las voces internas en el PP que la dan por amortizada

El ruido es ensordecedor en el Partido Popular. La concatenación de crisis que acribilla al Gobierno de la Comunidad de Madrid puede acercar a su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, al epílogo de su carrera política. En su momento de mayor fragilidad interna y externa, al malestar generado por la gestión de los incendios que asolaron la Sierra Oeste de Madrid, se le suma el escándalo del ático de Chamberí. Un nuevo frente sobre el que se ha pronunciado este mismo domingo la jefa del Ejecutivo regional. Lo ha hecho a su manera, justificando el escándalo e insistiendo en que el dinero que se saque de su venta se destinará a los afectados del incendio. Polémicas que alimentan las voces críticas en el Partido Popular y que en privado incluso ya la dan por amortizada.

La presidenta de la Comunidad de Madrid reaparecía este domingo desde uno de los municipios más afectados por los incendios de estas pasadas semanas, Pelayos de la Presa. La figura de Ayuso, cotiza al alza mediáticamente, debido a las sombras que aún arroja el escándalo del ático que su Gobierno adquirió el pasado mes de abril y que hasta este miércoles no salió a la luz gracias a las investigaciones de los medios de comunicación. Desde el enclave madrileño, defendía que el ático de Chamberí “está en venta” y servirá para “reforzar la reconstrucción” de la Sierra Norte. “También hemos puesto a la venta otros cuatro inmuebles que están en Gran Vía, y con estos más de 20-22 millones de euros aproximadamente, reforzaremos la reconstrucción de la Sierra Oeste”, explicaba.

Eso es todo lo que Ayuso tenía que comentar sobre uno de los escándalos que le persiguen estos días. El resto de su intervención mediática ha estado trufada de nuevos ataques a los bomberos forestales en huelga, así como a la crisis de Ceuta. Cortinas de humo que no logran desenmarañar el enredo que se ha adherido a las paredes del Partido Popular. Tanto en la Comunidad de Madrid como en Génova. Y es que el polémico ático de Chamberí ha sido la gota que ha colmado el vaso de algunas voces en el aparato de la formación conservadora. De la imagen de esa Ayuso que marca el paso a la dirección nacional poco queda en estos momentos.

En el alambre

En privado, tal y como revela Esther Palomera en eldiario.es, el ático ha resucitado viejas rencillas entre dirigentes territoriales del Partido Popular, quienes en tiempos tuvieron que sacar la cara por ella para evitar que la organización se partiese por la mitad. Sin embargo, ya son muchos los frentes abiertos que acorralan a la baronesa conservadora. El fraude fiscal de su hasta ahora pareja, así como sus relaciones empresariales, la venta de mascarillas de su hermano durante la pandemia, los continuos viajes transatlánticos, la gestión de la residencias… Innumerables controversias que han desnudado, según la oposición y algunas voces críticas internas, la figura política de Ayuso.

Hay quien incluso empieza hablar ya de Ayuso como una “bomba de relojería” a la que el propio Alberto Núñez Feijóo le ha concedido demasiada libertad. Siguiendo esta información y a pesar del estado de nerviosismo, en Génova piden calma y confían en que pase la tormenta cuanto antes porque, por el momento, el líder del principal partido de la oposición no puede prescindir de lo que ha convertido en un activo. Al menos no hasta pasadas las elecciones generales.

Pero lo cierto es que en las cañerías de Génova circulan los ecos de voces que, en privado, barruntan un final apresurado de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Hay quien la da por amortizada e incluso se ha comparado su situación actual con las famosas “cremas” de su predecesora en la Puerta del Sol, Cristina Cifuentes. De hecho, creen que su caída será aún peor que la de la expresidenta madrileña, reconvertida ahora a estrella televisiva. Prueba de ello son los titulares que emanan de la prensa conservadora, afín al Ejecutivo madrileño. La mayoría de ellos, además, apuntan a una sensación de hartazgo prácticamente generalizado.

Crisis interna…

El escándalo del ático es la punta del iceberg. El malestar en el Partido Popular también se replica – y con fuerza – en su sucursal madrileña, que se presuponía bajo absoluto control de la propia Ayuso. Durante la crisis de los incendios que asolaron la Sierra Oeste de la región, creció el malestar en las filas de la formación conservadora. Especialmente entre varios alcaldes de los municipios afectados. Según reveló la pasada semana El Constitucional, fuentes populares describían a la presidenta autonómica como una líder “totalmente anulada y sin saber reaccionar”. Tanto era así que, según estas mismas voces, la dirección nacional del PP se vio obligada a intervenir y ayudarla en la toma de decisiones.

Ya en ese momento, este sector, crítico con la gestión de Ayuso, sugería en privado que la crisis de los incendios podría suponer un punto de inflexión en su carrera política al frente de la Comunidad y del PP de Madrid. Sobre todo en términos de una posible batalla con Génova por el control del partido a nivel nacional. “Este será su final”, barruntan. Reproches que impactaron directamente sobre la capacidad de Sol para coordinar la respuesta, informar a los ayuntamientos afectados y mantener la iniciativa en los momentos más graves de la emergencia. Con una derivada, además. Y es que desde el Gobierno regional abrieron fuego contra los bomberos forestales en huelga, desatando una oleada de ataques desde la oposición, que se replicaron en las entrañas del partido.

…y una caza de brujas

Toda esta situación, coronada por el escándalo del ático, ha motivado a la presidenta regional a iniciar la búsqueda del topo. Así, según adelantaba este sábado El Constitucional, desde el entorno de Ayuso sospechan que las filtraciones de los documentos y de la información vinculada con la compra del inmueble es fuego amigo. Es decir, viene de dentro del Gobierno. Dicha información apunta directamente a la Viceconsejería de Presidencia y a una “persona de máxima confianza” de la jefa del Ejecutivo regional.

El foco del problema se sitúa sobre la empresa pública Planifica Madrid, cuyo consejero delegado es Pedro Corbalán Ruiz desde julio de 2023. La operación, según las fuentes consultadas, pretendía mermar la imagen de Corbalán y que ello motivara un relevo afín en la dirección de la empresa. La batalla salpicaría directamente al presidente del Consejo de Administración de la empresa pública, Miguel Ángel García Martín, quien a su vez asume el cargo de consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local de la Comunidad de Madrid. Sospechan que uno de los vocales de la cúpula de Planifica habría facilitado a El País las actas de diversos consejos celebrados en el primer semestre del año, donde figuran distintas operaciones de compra, así como el uso de determinados inmuebles, entre los que se encontraba el ático de la discordia.

La operación, no obstante, no salió como se esperaba. Acorde al citado digital, las fuentes alegan que quienes impulsaron la filtración dejaron las pistas suficientes para que se les volviera en su contra, provocando una fuerte tensión en el seno del PP de Madrid. Por ello, se ha dado orden de investigar la procedencia de la filtración tras soslayar que ésta pudo salir de perfiles de máxima confianza de Isabel Díaz Ayuso como Alfonso Serrano, aunque tampoco destacan a Miguel Ángel Rodríguez.

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