Aliara ha puesto este sábado el broche de oro a otra edición del FolkPozoblanco, festival que desde el jueves desplegó todo su potencial en el recinto ferial de Pozoblanco. El festival volvió a congregar a sus fieles, pero también a aquellos neófitos que acuden atraídos por la diversidad que desde la música tradicional ofrece el Folk. Y es que una vez más, la dirección de la cita musical volvió a demostrar que los carteles confeccionados son fruto de un amplio conocimiento del sector y, también, de la valentía de encontrar nuevas formas de afrontar el género. Fruto de ello, el festival consigue sorprender año tras año con propuestas procedentes de toda la geografía nacional.
La noche del sábado quedó reservada para la Ronda de Motilleja, de Castilla La Mancha, que abrió la última cita del festival para, después, dar el relevo a los anfitriones: Aliara. El grupo de música tradicional fundado en la década de los setenta del siglo pasado es el alma del Folk, pero también uno de los bastiones culturales de la comarca gracias a su compromiso con la misma a través de la música tradicional. Aliara no falló a la cita y su actuación sirvió, como cada año, de puente entre una edición y otra porque Aliara cierra a la espera de que el Folk vuelva cada verano pozoalbense.
Asistentes a la última noche de FolkPozoblanco. / Rafa Sánchez
Antes de estas actuaciones, en la noche del viernes fue Cahórnega con su folk puro adaptado a los tiempos actuales el grupo encargado de desplegar su buen hacer con la música tradicional del norte de España como base. El cartel se había iniciado con el concierto de Karmento, en la noche del jueves, un excelente arranque del festival con una propuesta vanguardista que hizo las delicias del público.
Cerró, por tanto, el Folk una nueva edición encaminándose a su cuarenta aniversario, toda una proeza en los tiempos actuales. En Pozoblanco, la música tradicional no entiende de volatilidad.














