¿Tiene al Zaragoza donde pensaba a estas alturas?
Es pronto para extraer excesivas conclusiones, pero es verdad que si hacemos una primera valoración es muy positiva en cuanto, sobre todo, a energía o predisposición. Vemos un nivel muy alto de integrar conceptos, de escuchar y de las capacidades técnicas para lo que queremos hacer. A partir de ahí, es muy pronto para sacar conclusiones en cuanto a ajustes, bien sean defensivos o ofensivos, pero sí que es cierto que tenemos las sensaciones de que podemos generar lo que queremos generar.
¿Y qué quiere generar?
Hay una cosa que creo que se puede ver ya claramente, y es que el equipo va a tener una identidad. Es nuestro principal objetivo, lo dije desde que vine aquí y a cada sitio que he ido y creo que eso lo hemos conseguido y yo estoy muy seguro de que aquí lo vamos a conseguir, no tengo ninguna duda. Somos gente que empieza desde lo más macro, desde lo más básico, a lo más micro, lo más detallado. Así que a ver hasta dónde conseguimos llegar, pero nuestro objetivo principal es que todos los jugadores evolucionen mucho de forma individual porque eso nos hará crecer también de forma colectiva y obviamente creo que es lo que nos hace ganar, que es el objetivo siempre. Todo depende del resultado, yo sé cómo funciona esto, si se gana seremos los mejores, si no seremos los peores.
Por energía, intensidad, horas y dedicación no será. Su entusiasmo parece contagioso.
Yo en ese sentido estoy muy tranquilo. Lo que tengo muy claro es que a mí nadie me va a reprochar nada, a mí ni a nadie de los que trabajamos aquí. Vamos a estar siempre con la conciencia tranquila porque sabemos lo que queremos y sabemos que lo vamos a realizar. Hay muchas variantes en definitiva para conseguir el resultado y muchas de ellos no están en nuestras manos, pero nuestro objetivo es que nos acerquemos al máximo posible a lo que queremos ser. Mi forma de ser es la que es, ya lo estáis viendo, de mucha energía, de estar muy encima, de querer contagiar esa positividad y esa energía y luego aparte que los jugadores sepan cuando tienen que estar escuchando a las tareas o a los conceptos que queremos transmitir y estamos muy contentos porque, fuera de lo que es el contexto campo, está habiendo un ambiente muy positivo. Hablando con la dirección deportiva cuando íbamos a buscar perfiles, siempre hemos dicho que le da mucha importancia a la personalidad de cada uno y creo que podemos decir que en ese momento también hemos acertado.
¿Qué no va a consentir?
No soy de prohibir, pero sí que es cierto que hay cosas que no van conmigo, sobre todo el poner el yo por encima del equipo. Hace mucho tiempo que dejé el ego de lado, yo estoy aquí para intentar aportar mi granito de arena como creo que todos los que estamos de staff de cuerpo técnico. Estoy muy contento con todo el staff que me he encontrado aquí y obviamente con los que han venido conmigo. Y lo que tenemos que hacer, se habla siempre, el yo nunca puede estar por encima del nosotros, pero tampoco creo que el nosotros tenga que estar por encima del yo. Tiene que ser el nosotros más el yo, ahí está el objetivo que queremos inculcar y luego que el día a día para mí es innegociable. Cuando estemos preparados para entrenar sea para dar el máximo, tenemos que generar un día a día que se acerque lo máximo posible a lo que es la competición y prefiero que, si un jugador hace muy poco porque todos pasamos por un día malo o una situación personal mala, haya esa sinceridad entre nosotros y esa conexión para que tengamos la máxima información los unos de los otros y podamos conseguir generar ese entorno del día a día.
En el Arenas lo bordó y en Andorra empezó muy bien pero se torcieron las cosas y, de mutuo acuerdo, acordaron su salida. ¿Qué ha aprendido de aquello?
Respecto a lo del Arenas, nunca se puede decir con total contundencia, pero que es muy difícil volver a hacer lo que conseguimos porque creo que además fuimos muy superiores a la mayoría de los rivales y era muy difícil en el contexto que teníamos. Luego fuimos a Andorra y es cierto que volvimos a generar un sitio de identidad muy marcado, pero empezamos con resultados muy positivos, antes de lo esperado creo, y luego vinieron 8 resultados que no conseguimos ganar. Creo que para ambos, para parte del club y para nosotros, hubiese sido muy diferente tener los mismos puntos, pero repartidos, en vez de tan marcados al principio.
¿Fue contraproducente empezar tan bien?
Bueno, genera expectativas y hay que asumirlas con naturalidad, pero hay que ser consciente de lo que estás generando y, como cuando eres jugador y subes al primer equipo y generas expectativas altas, luego lo más difícil es mantenerlas. Pero sí que es cierto que fue un aprendizaje enorme en cuanto a gestión de staff. Soy un entrenador que a veces tengo que estar un poco más calmado cuando el rival tiene el balón, porque muchas veces no pasa nada, pero no me gusta que el rival tenga el balón. En el viaje a Inglaterra aprendí mucho con Unai Emery y con Mikel Arteta, que si te das cuenta y luego analizas, el rival tiene cinco minutos de balón y parece que no han pasado del centro campo o no te han hecho nada de peligro. Entonces, trabajar esos bloques bajos, incluso de vez en cuando es lo que bajo trato también. Son aprendizajes que se dan en cuanto a gestión y a juego. En los momentos menos buenos es cuando más he aprendido siempre pero siempre dejando el ego de lado porque si no, no hay aprendizaje.
De momento, se le ha visto trabajar el paso de bloque medio a alto y viceversa, pero poco de bloque bajo.
Hay una preparación de la pretemporada junto a la dirección deportiva en la que primero tenemos tres amistosos, en la que a priori vas a dominar, entonces empiezas a trabajar la presión en bloque alto, no tanto la iniciación y las construcciones y llegadas, que esa es la situación en la que más te va a suceder. No vas a necesitar el bajo. Ahora viene la semana que viene dos partidos que posiblemente, pues haya fases, que ojalá sean las menos posibles, que tengas que defender en bloque bajo, incluso tengas que trabajar más en las iniciaciones, porque te van a venir a apretar en alto, pero la semana que viene ya empezaremos a trabajar esas diferentes fases. Ahora lo principal ha sido trabajar sobre todo esa construcción, las diferentes formas de construir, de llegar. Nos falta todavía atacar el aérea, no hemos tenido tiempo, y la semana que viene ya empezaremos a trabajar un poquito bloque más medio, bloque más bajo.
¿Qué le cuenta a su gente cuando le preguntan qué tal le va?
Yo siempre soy una persona muy positiva, incluso cuando me marcho o salgo de Andorra, soy muy positivo porque creo que he aprendido mucho y he dejado una identidad en el equipo en el que me siento muy orgulloso. Obviamente, hay cosas que no hicimos bien, pero son aprendizajes, y la verdad que cada vez que me preguntan les digo que estoy encantado porque me he encontrado una dirección deportiva que trabaja increíble y muy de la forma que yo creo que hay que trabaja. Además, ahora con la nueva propiedad siento que hay gente que quiere ordenarlo todo y creo que es importante para el club. Del mismo modo, me encuentro con unos jugadores de un altísimo nivel y, lo más importante, yo vengo de una cultura que es el Athletic de una más social grande, muy exigente tanto para lo bueno y para lo malo. Y cuando las cosas van mal es muy duro, pero cuando van bien, son los lugares más preciosos para vivir esto. Si quieres ser entrenador de verdad, te tienes que exponer a este tipo de contextos, y he tenido la suerte de poder exponerme ahora. Sé que es un gran reto y una responsabilidad enorme. Mucha gente dirá que hay mucho más que perder que ganar, porque al final tienes la obligación de ascender, pero lo asumo con naturalidad, acepto el reto. Como dijo el otro día un integrante de la selección española, hay dos formas de verlo: el miedo a perder algo, o la ilusión por ganarlo. Y miedo a perder no podemos tener porque ahora mismo no tenemos nada. Entonces no se puede perder, no hay que tener miedo a perder. Mi primer objetivo es que la afición se vuelva a ilusionar pero eso requiere de tiempo. Cada día les lanzo el mensaje a los chicos de que tenemos que darles para que se ilusionen. Ya hemos visto ahora con el tema de los abonos. Es una cosa de otro mundo, es tremendo y de agradecer. Con este contexto y esta masa social, yo creo que se puede convertir en algo imparable.
¿Tiene la sensación de haber caído de pie?
Pues ojalá. Soy muy entusiasta, me gusta pensar en grande, como a la gente, y ojalá podamos generar un clima positivo. Entiendo que es un lugar exigente, que hay muchas cosas que se han hecho mal, pero tenemos que intentar ser positivos, aunque sé que no es fácil. Soy consciente de que primero tenemos que dar para generar ese positivismo, pero yo confío mucho en lo que hacemos y en que vamos a generarlo.
Algo así como un efecto analgésico ante la desazón actual.
Pues ojalá así sea, pero lo importante son los aficionados. Son los que cuando las cosas van mal sostienen los clubs y los que te hacen ganar partidos aunque parezca que no, pero también los que te hacen perder cuando el contexto en casa es negativo. Yo soy consciente que aquí podemos trabajar muy bien, pero todo se basa en el resultado, sabemos cómo funciona esto. Lo que tengo y puedo hacer es generar la máxima probabilidad de ganar. Ahora se ha tocado fondo, pero debemos mirar en positivo.
Fuente: El Periódico de Aragón














