Suelo, cables, servidores informáticos, chips, electricidad, memoria y sistemas de refrigeración. Para que la inteligencia artificial funcione, detrás necesita toda una infraestructura física con la suficiente potencia de computación para transformar las peticiones de los usuarios en texto, código o imágenes: los centros de datos.
Estas naves industriales, hogar de las máquinas que sustentan Internet, son vistas como una necesidad económica para impulsar la productividad en la era digital. No obstante, el elevado consumo energético que requiere la IA también despierta el temor de expertos y cierto rechazo social. La ONU ha advertido en un reciente informe que, en 2030, los centros de datos consumirán tanta electricidad como Francia y dispararán las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.
Países con más centros de datos
Ningún país alberga más ‘data centers’ que Estados Unidos, hogar de la industria tecnológica que ha propulsado la actual fiebre de inversiones y desarrollo de la IA generativa. El coloso americano concentra 5.427 de estas infraestructuras computacionales, más de un 90% más que el segundo país en la lista, según datos de ‘The AI Index 2026 Annual Report’, elaborado por la Universidad de Stanford.
Por detrás de EEUU están Alemania (529), Reino Unido (523), China (449), Canadá (337), Francia (322), Australia (314), Países Bajos (298), Rusia (251) y Japón (222).
Sumados, los países miembros de la Unión Europea acumulan 2.269 centros de datos, menos de la mitad que la primera potencia mundial. A nivel continental, las regiones que atraen más inversiones, infraestructuras y actividad de los operadores son las que orbitan grandes ciudades como Fráncfort, Londres, Ámsterdam, París y Dublín.
Para tratar de corregir ese desequilibrio, la Comisión Europea se ha fijado como objetivo triplicar la capacidad de los ‘data centers’ europeos en los próximos cinco a siete años. Aun así, múltiples expertos y estudios advierten que esa política beneficiará a los gigantes tecnológicos estadounidenses de quienes se pretende reducir su dependencia.
¿Qué pasa con España?
España figura empatada con Polonia en el puesto número 15 de los países con mayor número de centros de datos, con 144, según Cloudscene. Otros recuentos, como el último informe de la consultora inmobiliaria Colliers o el que hace de Data Center Map, estiman que actualmente hay entre 130 y 216 de estas infraestructuras repartidas por el territorio. En los últimos años, este mercado ha vivido una rápida expansión que irá a más.
Spain DC, la asociación que representa a las principales compañías del sector, resalta que Madrid concentra hasta un 55% de los ‘data centers’, con unos 70. Por detrás están Barcelona, con unos 30, y Zaragoza y sus alrededores, con 23. Aragón es la comunidad que atrae más proyectos de Amazon Web Services (AWS) y Microsoft Azure, las dos empresas de computación en la nube más poderosas del mundo.
«Se espera que el sector continúe creciendo a un ritmo vertiginoso hasta 2030, liderado por los desarrollos ‘scale colocation’ —instalaciones «muy grandes»— y los hiperescalares», remarca el informe anual de Spain DC, que hace referencia al protagonismo que tendrán gigantes estadounidenses como Amazon, Microsoft, Google o Meta. En Catalunya, el Govern de Salvador Illa ha identificado hasta 26 nuevos proyectos que podrían instalarse durante la próxima década.
La patronal asegura que la potencia instalada en estas naves industriales era de 439 MW a finales de 2025. Aplicada a pleno rendimiento durante todo un año, esto supondría que consumirían prácticamente tanta electricidad como Cantabria.
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